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Marvel usó el nombre en clave «Luke Cage» para ocultar el regreso de Steve Rogers en guiones, hojas de llamada y comunicaciones internas durante todo el rodaje de Avengers: Doomsday.
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Opinión: Que Chris Evans exigiera una razón narrativa de verdad antes de volver me da mucha más confianza que cualquier tráiler, y el nombre en clave es un detalle tan absurdo como delicioso.
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Los hermanos Russo dirigen tanto Doomsday (18 de diciembre de 2027) como Secret Wars, con un reparto descomunal encabezado por Robert Downey Jr. como Doctor Doom.
Hay secretos en Hollywood, y luego está Marvel Studios. Porque si hay algo que el estudio ha perfeccionado a lo largo de más de quince años de MCU es el arte de despistar, confundir y mantener a todo el planeta —fans, periodistas y hasta a los propios actores— completamente a oscuras. Pero lo que acaba de confirmar Chris Evans supera incluso mis expectativas más paranoicas: durante la producción de Avengers: Doomsday, el estudio le asignó un nombre en clave completamente diferente para proteger el secreto de su regreso. Y no cualquier nombre. «Luke Cage».
Sí, habéis leído bien. Steve Rogers —el hombre que representa la brújula moral del MCU desde 2011— figuraba oficialmente como «Luke Cage» en todos y cada uno de los documentos de producción. Si eso no os genera curiosidad sobre lo que está preparando Marvel para su próxima gran entrega, no sé qué puede hacerlo.
Evans lo desveló en el Fan Expo Boston hablando directamente con los fans, con esa naturalidad que le caracteriza. Y lo que más llama la atención es que el nombre en clave no se limitaba al guion: aparecía en las hojas de llamada diarias, en las comunicaciones internas y hasta en las conversaciones cotidianas en el rodaje. Cuando Evans se desplazaba entre localizaciones, el equipo técnico decía en voz alta «Luke Cage está de camino». Como si nada. Como si fuera lo más normal del mundo.
Es un nivel de secretismo digno de los mejores thrillers de espionaje, y francamente, tiene su gracia. Sobre todo porque la elección del nombre no es inocente: Luke Cage es un personaje de Marvel con una historia muy potente en los cómics —el hombre de piel de acero, uno de los héroes de barrio más queridos del universo— que perteneció a ese rincón de las series de Netflix que Marvel siempre mantuvo algo apartado del MCU canónico. ¿Casualidad? ¿Guiño interno del equipo de producción? ¿Pura maldad? Probablemente nunca lo sabremos, pero me hace mucha gracia.

Y tiene todo el sentido que Marvel blindara esta información como lo hizo. Durante meses, los rumores sobre el regreso de Evans al MCU no paraban de circular en redes, y el actor los desmintió sistemáticamente cada vez que tuvo ocasión. No fue hasta el primer tráiler oficial de Doomsday cuando el estudio confirmó su presencia. El secreto aguantó. Misión cumplida.
Pero lo que más me interesa de todo esto —más allá del nombre en clave, que es divertidísimo— es otra cosa que Evans dejó caer en ese mismo encuentro. Fue muy claro: solo volvería si había una razón de verdad para que Steve Rogers regresara a la historia. No quería aparecer en pantalla por inercia, por nostalgia o por el tirón comercial de su nombre. Quería que tuviera sentido.
Y eso, francamente, me parece lo más prometedor de todo.
El arco de Steve Rogers en Endgame fue uno de los cierres más elegantes y bien construidos del MCU. Rogers dejó el escudo, vivió su vida y pasó el testigo. Fue un adiós emotivo y coherente con el personaje. Traerle de vuelta sin una justificación sólida habría sido un error narrativo enorme. Que el propio Evans lo viera así y lo exigiera antes de firmar me genera bastante más confianza que cualquier teaser.
De lo poco que ha trascendido, hay una escena en la que Steve se reencuentra con Thor. Con solo eso ya se me ponen los pelos de punta. Esa relación siempre ha tenido una profundidad enorme —dos hombres fuera de su tiempo cargando con el peso del legado—, y quien recuerde ese momento de Endgame en el que Thor, hecho polvo, encuentra en Steve al único que de verdad lo entiende, sabe que verlos juntos de nuevo tiene un potencial narrativo brutal.
Avengers: Doomsday no es solo el regreso de Rogers. El reparto es, directamente, abrumador: Pedro Pascal como Reed Richards, Robert Downey Jr. encarnando a Doctor Doom —ese giro sigue siendo uno de los golpes de efecto más inteligentes de los últimos años—, Florence Pugh como Yelena Belova, Paul Rudd como Scott Lang… La lista no para. Y al frente de todo, los hermanos Russo, que ya saben perfectamente cómo manejar películas corales de esta escala sin que todo se desmadre. La película tiene fecha: 18 de diciembre de 2027, y también dirigirán Avengers: Secret Wars, el cierre definitivo de la Saga del Multiverso.
Todo esto me dice que Marvel está apostando de verdad por este desenlace. Después de una fase intermedia con resultados bastante irregulares —seré honesta, no todo en las Fases 4 y 5 ha funcionado igual de bien—, da la sensación de que el estudio está poniendo toda la carne en el asador: traer de vuelta a Evans con sus condiciones, blindar la producción con nombres en clave sacados de otro rincón del universo y contar con los Russo.
Y yo, que llevo siguiendo el MCU desde que Iron Man apareció en 2008 —y que conocí a estos personajes mucho antes, en los cómics—, me permito el lujo de ser cautelosamente optimista. No de forma ciega, porque Marvel tiene que ganarse esa confianza con lo que ponga en pantalla. Pero el cuidado con el que están tratando el regreso de Steve Rogers, desde las exigencias del actor hasta los nombres en clave en el set, hace pensar que esta vez puede que de verdad valga la pena.

