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Spider-Man: Brand New Day ha firmado el mayor estreno de la historia del cine, con 360 millones de dólares, dejando atrás a No Way Home y a Endgame.
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El director Destin Daniel Cretton le dio la vuelta por completo al enfoque de la película, priorizando la emoción y el aislamiento humano frente al espectáculo.
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En mi opinión, apostar por la intimidad en lugar de por el ruido es la decisión más valiente y acertada que Marvel ha tomado en años.
Hay películas que llegan a los cines cargando con la mochila de tener que ser «la más grande de todas». Y luego hay películas que sencillamente sueltan esa mochila y se dedican a algo mucho más complicado: emocionarte de verdad. Spider-Man: Brand New Day es de las segundas, y los números lo confirman de una manera que todavía me está costando asimilar.
Superar en taquilla a No Way Home parecía prácticamente inalcanzable. Y batir a Avengers: Endgame en apertura de fin de semana ya sonaba directamente a argumento de ciencia ficción. Pero ahí está. La pregunta inevitable es: ¿cómo lo han conseguido? Amy Pascal, productora clave de la franquicia desde los tiempos de Sam Raimi, lo ha desgranado en una entrevista con Deadline. Y lo que cuenta tiene todo el sentido del mundo, aunque también da para pensar un buen rato.
Ir más hondo en lugar de ir más grande
Cuando el equipo creativo se puso a decidir qué venía después de No Way Home, se toparon con el dilema que cualquier fan intuye: ¿cómo superas una película con tres Spider-Men, un multiverso y un evento generacional en toda regla?
La respuesta de Pascal es tan simple como valiente: ni lo intentaron.
«Sabíamos que no podíamos ir más grande que tres Spider-Man, así que tuvimos que ir más profundo con Peter Parker», contó. Y en la práctica eso se tradujo en darle la vuelta a las prioridades: menos fuegos artificiales, más humanidad. Menos máscara, más chaval de Queens con problemas de verdad.
Como lectora de los cómics desde hace más años de los que pienso admitir en voz alta, esto me parece el mayor acierto posible. En la viñeta Spider-Man siempre ha tirado por ahí: Peter Parker resulta más interesante que Spider-Man. Siempre lo ha sido.
El factor Destin Daniel Cretton
Y aquí aparece el nombre que más ilusión me hace mencionar: Destin Daniel Cretton.
El responsable de Shang-Chi (y antes de esa pequeña joya llamada Short Term 12) aportó algo que raras veces se ve en el cine de superhéroes: una mirada auténticamente humana sobre la soledad y lo difícil que es conectar con los demás en plena era tecnológica. Recuerdo salir del cine con Shang-Chi pensando que aquel director tenía algo distinto, una sensibilidad que no encajaba del todo en la maquinaria del MCU. Pues bien, aquí lo confirma.

Su planteamiento fue tan claro como rompedor: el villano no sería un monstruo, sino un adolescente. Porque los mejores enemigos de Spider-Man, como demuestra el cómic una y otra vez, no son fuerzas del mal abstractas. Son personas que arrastran los mismos problemas que Peter, solo que eligieron el otro camino.
Y luego está Jean Grey. Sé que a más de un fan se le levantó la ceja al enterarse de que aparecería. ¿Guiño a los X-Men? ¿Otra expansión del multiverso? Pues no. Según Pascal, Cretton la escogió precisamente porque su historia encaja casi milimétricamente con los temas de la película: alguien que lleva dentro algo que no puede controlar, que vive aislada y que pelea por tejer vínculos reales. No es una jugada de crossover. Es una jugada narrativa. Y eso me parece fascinante.
Por qué funciona: el alma de Peter Parker
Pascal lo resumió con una frase que deberían enmarcar en la sede de Marvel: «Lo maravilloso de Peter es que es solo un chico sin dinero, sin novia y sin carisma. Eso es lo que le convierte en un personaje tan heroico y tan mítico, porque lo único que es, es un buen tipo».
Ahí está Spider-Man en estado puro. Y es justo lo que las mejores historias del personaje, desde Lee y Ditko hasta Slott, pasando por Bendis, han sabido proteger siempre.
Que una película que abre con 360 millones entienda esto dice mucho. No del mercado, sino del equipo que la ha levantado.
La fatiga de superhéroes: el debate de siempre
Pascal rechazó de plano la idea de la fatiga superheroica, y en esto me pongo en parte de su lado. El público no está cansado de los superhéroes. Está cansado de las películas de superhéroes mal hechas, que es algo muy distinto.
Cuando la historia importa, cuando los personajes sienten cosas de verdad, la gente vuelve a llenar las salas. Siempre lo ha hecho. Y siempre lo hará.
Como apunte al margen, Pascal también deslizó que podría haber noticias sobre el próximo actor que encarnará a James Bond antes de que termine el año. Reconozco que, como espectadora curiosa, eso también me tiene con la oreja puesta.
Pero volvamos a lo que de verdad importa: Brand New Day parece haber dado con la fórmula que muchos llevábamos tiempo reclamando. No más grande. Más verdadero. Si Cretton ha logrado que una película que abre con 360 millones se sienta íntima y emocional, entonces ha hecho algo extraordinario. Y como fan que lleva décadas acompañando a Peter Parker, os aseguro que hacía tiempo que el MCU no me generaba esta ilusión.
Máscara recortada. Corazón entero. Así se hace Spider-Man.

