El streaming gana más que nunca — pero los guionistas cobran menos que el año pasado

Los residuales de streaming para guionistas cayeron por primera vez en 2025. Los beneficios de los estudios no paran de crecer. El contrato que firmó el WGA en 2023 no fue suficiente y los números lo confirman.

✍🏻 Por Lucas Ferrer

agosto 5, 2026
  • Los residuales por streaming de los guionistas cayeron por primera vez en su historia en 2025, pasando de 346,6 a 330,7 millones de dólares según el informe anual de la WGA.
  • Los ingresos totales de los guionistas han bajado un 24,5% desde 2022 y el número de escritores con ingresos declarados ha caído un 27%, justo mientras los beneficios globales del streaming siguen disparándose.
  • Opinión: Que las cuentas cuadren para las plataformas mientras los creadores cobran menos no es solo un problema laboral, es una señal de alarma sobre la sostenibilidad de un modelo que debería preocuparnos a todos los que seguimos la industria de cerca.

Hay datos que no mienten, aunque a veces nos cueste escucharlos. Llevo tiempo siguiendo la evolución de los residuales en la industria del entretenimiento y, para ser sincero, esperaba que antes o después llegara este momento. Lo que no imaginaba es que lo haría tan rápido y con tanta claridad.

El informe que acaba de publicar la Writers Guild of America es de esos documentos que conviene leer con calma, porque detrás de cada cifra hay una historia mucho más grande que un simple bajón porcentual. Y, como suele pasar cuando miras los números con atención, la historia resulta ser más compleja —y más preocupante— de lo que parece.


El informe revela que los guionistas recibieron 330,7 millones de dólares en residuales por streaming en 2025, frente a los 346,6 millones del año anterior. No parece un desplome dramático, pero tiene un matiz histórico: es la primera vez que esta cifra cae en términos nominales.

Para entender por qué importa, hay que recordar el contexto. Durante años, los residuales tradicionales —reemisiones en televisión, cable, vídeo doméstico— llevaban más de una década en declive. El streaming llegó como tabla de salvación, compensando esa pérdida con un crecimiento sostenido. Pero todo colchón tiene un límite, y este acaba de asomar la cabeza.

El pico llegó en 2022, con 653 millones de dólares ajustados a la inflación. Desde entonces, han caído un 18%, hasta rondar los 535,5 millones en 2025. El mercado, sencillamente, se está enfriando.


Hay un punto de luz, aunque tampoco para tirar cohetes. Los residuales por contenido producido específicamente para plataformas crecieron hasta los 77,8 millones de dólares. El problema es que ese crecimiento ha pisado el freno de golpe.

Entre 2020 y 2023, esta categoría crecía a un ritmo del 38% anual. Desde la huelga de 2023, el crecimiento ajustado a la inflación se ha quedado en un 13% anual. No es un desastre, pero incluso el segmento más dinámico parece haber tocado techo.

Guionistas de la WGA en huelga con pancartas, en referencia a la caída de los residuales por streaming

Y hablando de la huelga: los residuales fueron uno de los ejes del conflicto de 2023, cuando guionistas y actores se plantaron ante las plataformas argumentando que el modelo del streaming había roto el esquema tradicional de la televisión y recortado sus ingresos de forma estructural. El acuerdo final incluía bonificaciones para series populares y una fórmula que tenía en cuenta a los suscriptores internacionales, con una mejora estimada del 21%. No ha bastado.

El panorama laboral es crudo: los ingresos anticipados han caído un 24,5% desde 2022 y el número de guionistas que declaran ingresos ha bajado un 27%. Las plataformas han recortado su inversión en ficción original tras años de gasto descontrolado, y el resultado es que hay menos trabajo. Punto.


Y aquí llega la paradoja que más me cuesta digerir. Mientras todo esto ocurre, los ingresos globales del streaming pasarán de 78.000 millones de dólares en 2024 a 88.000 millones en 2025. Las plataformas ganan más que nunca. Y, a la vez, contratan a menos guionistas y pagan menos residuales.

La lógica empresarial es fría pero comprensible: tras años de sobreinversión para captar suscriptores, el sector ha pivotado hacia la rentabilidad. Menos contenido, más beneficio por cabeza. El problema es que esa eficiencia tiene un coste humano enorme y un riesgo estratégico de manual: sin buenos guionistas no hay buenas series, y sin buenas series no hay a quién fidelizar.

Y esto, ojo, no se queda en las series. Yo, que me paso la vida mirando cifras de taquilla, veo el mismo patrón que en el cine: los grandes taquillazos que llenan salas nacen de un guion sólido, y ningún algoritmo ha escrito todavía un Barbie ni un Oppenheimer. Exprimir hasta la última gota a quien pone las palabras es pan para hoy y hambre para mañana.


Los números de la WGA no son solo un termómetro del bienestar de los guionistas. Son un indicador del estado de salud de toda una industria. Y lo que dicen es que el boom del streaming ha llegado a su madurez: más disciplina financiera para los de arriba y menos ingresos para los que crean el producto.

Lo más revelador es que la WGA sea el único sindicato que publica estos datos con semejante detalle. Actores, directores y técnicos viven probablemente una situación similar, pero sin la transparencia que permite analizarla. Y cuando los números se esconden, suele ser porque la historia que cuentan incomoda. Eso, amigos, también es información.


Apasionado por los números que cuentan historias, llevo más de 12 años desentrañando qué hay detrás del éxito (o fracaso) en taquilla. Para mí, cada cifra es un reflejo del público y la industria, y me encanta traducir esos datos en análisis claros y sorprendentes.

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