Amazon invirtió 50.000 millones en OpenAI y canceló la película sobre Altman

Amazon MGM retiró Artificial, la película de 40 millones sobre Sam Altman y OpenAI con Andrew Garfield, justo después de anunciar una inversión de 50.000 millones con la propia compañía. La contradicción no necesita explicación.

✍🏻 Por Alex Reyna

julio 31, 2026
  • Amazon MGM Studios retiró Artificial, una película de 40 millones de dólares sobre Sam Altman y OpenAI, justo tras anunciar una inversión de 50.000 millones de dólares con la propia compañía.

  • Andrew Garfield, que interpreta a Altman en la cinta dirigida por Luca Guadagnino, agradeció el apoyo recibido y celebró que Neon haya adquirido el proyecto con planes de campaña para los Óscar.

  • Garfield no llegó a contactar directamente con Altman para preparar el papel, apoyándose en el guion de Simon Rich y en el abundante material documental disponible sobre el CEO de OpenAI.

💭 Opinión: Que una película sobre el poder corporativo en la IA sea descartada justo cuando su distribuidor cierra un acuerdo millonario con el protagonista real de la historia es, en sí mismo, el argumento más elocuente de la propia película.

📌 También relevante: Sam Altman asistió a la boda de Jeff Bezos meses antes de que Amazon retirara el proyecto. Los detalles siempre importan.


Hay una pregunta que me llevo haciendo un tiempo, especialmente desde que la inteligencia artificial dejó de ser territorio exclusivo de la ciencia ficción para convertirse en titular de portada: ¿puede el cine contar el presente sin que el presente lo censure? No hablo de regímenes ni de censuras explícitas. Hablo de algo más sutil y contemporáneo: el poder corporativo que decide, a través de un comunicado sobrio y una reunión de ejecutivos, que ciertas historias no deben llegar al público. Al menos todavía. Al menos de esta forma.

La historia de Artificial —la nueva película de Luca Guadagnino sobre Sam Altman y el convulso episodio de OpenAI en 2023— es, antes incluso de estrenarse, una película dentro de la película. Una demostración en tiempo real de hasta qué punto los intereses empresariales moldean lo que termina llegando a nuestras pantallas. Y Andrew Garfield, su protagonista, acaba de dar su versión de lo ocurrido.

Una película que incomoda antes de existir

Artificial reconstruye uno de los episodios más desconcertantes del ecosistema tecnológico reciente: el despido fulminante de Sam Altman como CEO de OpenAI en noviembre de 2023, seguido de su reincorporación apenas días después, en medio de una tormenta de declaraciones, lealtades cruzadas y presiones internas que todavía nadie ha explicado del todo con claridad.

La película, con un presupuesto cercano a los 40 millones de dólares y guion escrito por Simon Rich, estaba prácticamente terminada cuando Amazon MGM Studios decidió abandonar el proyecto.

El motivo oficial fue estratégico. El contexto real, sin embargo, resulta bastante más revelador: Amazon acababa de anunciar una inversión de 50.000 millones de dólares con OpenAI. El mismo OpenAI. El mismo Sam Altman.

Y por si esto no bastara para completar el cuadro: Altman estuvo en la boda de Jeff Bezos apenas unos meses antes de que la película fuera descartada.

Lo que dijo Andrew Garfield

Garfield respondió con la mesura de quien sabe que los hechos ya hablan por sí solos. Reconoció que la decisión le sorprendió a medias —porque, según sus palabras, «hay cosas que encajan en ciertos sitios y otras que no»— y agradeció el apoyo recibido durante toda la producción.

Andrew Garfield, quien interpreta a Sam Altman en Artificial, la película de Luca Guadagnino sobre OpenAI

No hubo acusaciones ni declaraciones incendiarias. Solo esa contención particular de quien entiende que el mensaje ya está implícito en las circunstancias.

Lo que sí subrayó con claridad es que la película encontró, en sus propias palabras, «el hogar que le correspondía»: Neon, el estudio independiente que ha adquirido los derechos y ha confirmado su intención de lanzar una campaña de premios para la próxima carrera hacia los Óscar.

Interpretar a alguien sin conocerle del todo

Uno de los aspectos más sugerentes de todo este asunto es la relación de Garfield con el personaje real que interpreta.

No llamó a Sam Altman. No tiene su teléfono ni su correo electrónico. Lo plantea sin dramatismo: Altman está, en sus propias palabras, «muy, muy documentado». Entrevistas, apariciones públicas, material audiovisual. Hay más que suficiente para construir un personaje.

Pero lo más interesante es lo que Garfield defiende de fondo: que nunca podemos conocer del todo a otra persona. Él interpretó la versión del personaje escrita por Simon Rich. Una versión posible. No la verdad definitiva ni absoluta.

Me resulta muy familiar esa idea. La buena ciencia ficción funciona exactamente igual: no pretende retratar la realidad con exactitud, sino construir una versión desde la que ver algo verdadero sobre nosotros mismos. Recuerdo haber pausado Arrival para apuntar frases sueltas, o haberme quedado días pensando en Her, no por lo que mostraban, sino por lo que sugerían de nosotros. Garfield aplicó ese mismo principio a un personaje de carne y hueso. Y hay algo genuinamente honesto en ese enfoque.

Si Altman quisiera conocerle, sabe cómo encontrarle. Y él estaría, confesó, «muy emocionado y curioso» ante esa posibilidad.

El reparto y el enigma de Cooper Hoffman

El actor Cooper Hoffman, cuyo papel en la película todavía no se ha revelado, también se pronunció sobre la decisión de Amazon: reconoció que le sorprendió que la hubieran adquirido en primer lugar, aunque celebró con entusiasmo su llegada a Neon.

El elenco incluye a Monica Barbaro, Mark Rylance, Jason Schwartzman, Zosia Mamet, Chris O’Dowd, Billie Lourd, Ike Barinholtz, Cooper Koch y Yura Borisov. Una constelación de talento que, sumada a la dirección de Guadagnino, hace que las expectativas sobre la película sean difíciles de ignorar.


Hay algo profundamente sintomático en todo esto. Vivimos en un momento en el que las historias sobre el poder de las grandes tecnológicas pueden ser financiadas, adquiridas o descartadas por las propias grandes tecnológicas. Es exactamente el tipo de paradoja que esperarías encontrar en la megacorporación que gobierna Blade Runner, o en cualquier universo de Philip K. Dick donde quien controla el relato controla también la realidad. Pero no lo es: es el contexto real y cotidiano en el que Artificial intenta abrirse camino hacia el público.

Que la película haya encontrado refugio en Neon es, posiblemente, la mejor noticia posible para quienes creemos que este tipo de historias necesitan existir. Que llegue a competir por los Óscar sería, francamente, poético. Pero más allá de premios y estrategias de distribución, lo que realmente importa es que llegue a las pantallas. Porque, como me recuerda la ciencia ficción una y otra vez, las ideas que más incomodan al poder son casi siempre las más necesarias para el resto.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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