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Jumanji: Open World será, según todo apunta, la quinta y última entrega de la franquicia, con estreno confirmado para el 25 de diciembre de 2026.
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El tráiler plantea que el mundo del videojuego se fusiona con la realidad: los avatares —Dwayne Johnson, Kevin Hart, Karen Gillan y Jack Black— aparecen en el mundo físico, pero siguen obedeciendo las reglas del juego.
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Según ha confirmado Dwayne Johnson, la película rendirá homenaje a Robin Williams con un easter egg dedicado a él en cada escena.
• 💬 Opinión: Dos mundos chocando —uno con reglas artificiales, otro con las leyes de la física— es, en el fondo, la pregunta digital de nuestro tiempo.
Hay ciertos conceptos que, cuando aparecen empaquetados en una película de entretenimiento masivo, merecen más atención de la que solemos darles. El tráiler de Jumanji: Open World —quinta y, según todo apunta, última entrega de la saga— ha llegado con una premisa que, si se nos permite tomárnosla en serio un momento, resulta más interesante que el típico «vamos a salvar el mundo».
El videojuego se filtra en la realidad. Sus reglas empiezan a funcionar donde antes solo lo hacían las leyes de la física. No es una idea nueva —Tron la exploró en los ochenta, eXistenZ la llevó al límite—, pero cada generación necesita hacerse esa pregunta desde su propio contexto.
Y el nuestro, saturado de realidad aumentada, mundos virtuales y fronteras cada vez más difusas entre lo digital y lo tangible, quizás la necesita más que nunca. Cada vez que nos ponemos unas gafas de realidad mixta o dejamos que un algoritmo decida qué vemos, estamos negociando esa misma frontera. La película solo la lleva al extremo.
Un juego que se niega a quedarse dentro de la pantalla
El tráiler nos muestra algo que, de entrada, parece un gag: el personaje de Jack Black es atropellado por un camión, explota en píxeles y reaparece intacto en el suelo. Es un chiste visual. Pero si lo piensas dos segundos, es también una imagen filosóficamente perturbadora.
¿Qué pasa con una entidad que no puede morir en un mundo donde la muerte existe?
Los avatares —Dwayne Johnson, Kevin Hart, Karen Gillan y Jack Black— han salido del juego y están atrapados en el mundo real en lo que el propio tráiler denomina «modo demo». Están aquí, pero siguen funcionando bajo sus propias reglas. No son humanos. No son del todo reales. Son otra cosa.
Y esa ambigüedad es exactamente el tipo de tensión que hace interesante a una historia. Un cuerpo que se comporta según un código, no según la biología, es casi la definición de lo que hoy llamamos avatar digital. La diferencia es que aquí ese código camina, respira y bromea entre nosotros.
El mundo real aparece ahora invadido por animales salvajes y guerreros directamente sacados del juego. El orden conocido ha dejado de ser fiable. Y cuando el orden deja de ser fiable, empieza lo interesante.
Spencer, o la pregunta de fondo
El personaje de Spencer —interpretado por Alex Wolff— lanza la frase que vertebra toda la premisa: «¿He roto el mundo?»
Es una pregunta sencilla, pero cargada. Habla de responsabilidad. De hasta dónde puede llegar la interferencia humana en sistemas que no controlamos del todo. En cierto modo, me recuerda al tipo de dilema que Dune plantea sobre el poder y sus consecuencias no deseadas —aunque aquí con mucho más humor y sin litros de agua que racionar—.
Alguien abrió una puerta que no debería haberse abierto, y ahora hay que responder por ello. Es, si lo piensas, la misma inquietud que atraviesa cualquier debate serio sobre tecnología: construimos herramientas que luego escapan a nuestro control, y solo al final nos preguntamos si deberíamos haberlas construido.
Reparto, fechas y movimientos estratégicos
La película reúne de nuevo a Dwayne Johnson, Kevin Hart, Karen Gillan y Jack Black como los avatares del videojuego, junto al reparto adolescente que interpreta a los personajes del mundo real.
El estreno ha sufrido un ajuste: de la fecha original del 11 de diciembre de 2026, ha pasado al 25 de diciembre. El motivo es comprensible —evitar la colisión directa con Avengers: Doomsday y con Dune: Part Three, que, como es de esperar, tiene mi atención completamente capturada—.
Navidad como fecha de estreno es un movimiento calculado: película familiar, tiempo libre, salas llenas.
Un homenaje que importa
Hay algo en esta entrega que va más allá del espectáculo. Dwayne Johnson ha confirmado que la película incluirá un easter egg en cada escena como tributo a Robin Williams, el actor que protagonizó el Jumanji original de 1995.
El propio Johnson lo resumió con una frase que, aunque llegue en inglés, se entiende en cualquier idioma: «Robin, as we like to say, this one’s for you». Algo así como «Robin, como nos gusta decir, esta va por ti». Una dedicatoria directa, sin adornos.
Robin Williams fue el corazón de aquel primer Jumanji —una película que, a su manera, también hablaba de mundos que se mezclan y de infancias que quedan atrapadas—. Que esta última entrega quiera honrarlo en cada fotograma no es solo un gesto emotivo. Es una declaración de continuidad. Una forma de decir que esta historia sabe de dónde viene, y que ese origen merece ser recordado.
Hay algo poético en cerrar una franquicia con la pregunta de qué ocurre cuando el juego decide que ya no quiere obedecer. Jumanji: Open World puede ser, en la superficie, un blockbuster navideño con avatares en modo caos. Pero debajo late una idea que vale la pena: la de que los mundos que construimos —virtuales, narrativos, tecnológicos— tienen una tendencia inevitable a desbordarse.
El 25 de diciembre de 2026 sabremos si la película está a la altura de su premisa. Por ahora, el tráiler ha hecho exactamente lo que tenía que hacer: generar curiosidad, y dejar en el aire una pregunta que no pertenece solo al juego. Es nuestra también.

