Star Wars regresa al cine con cifras decepcionantes

Después de siete años sin películas en cines, The Mandalorian and Grogu debuta con 12 millones en preestrenos, por debajo de Solo. Sin embargo, su presupuesto más bajo (165M) cambia completamente el análisis de rentabilidad.

✍🏻 Por Lucas Ferrer

mayo 24, 2026

The Mandalorian and Grogu recaudó 12 millones de dólares en sus preestrenos del jueves, menos que los 14,1 millones de Solo: A Star Wars Story.

• El presupuesto de The Mandalorian (165 millones) es casi la mitad que el de Solo (300-365 millones), lo que cambia completamente la ecuación de rentabilidad.

• Que la primera película de Star Wars en cines tras siete años arranque con estas cifras plantea serias dudas sobre el futuro teatral de la franquicia.


Hay momentos en los que los números te cuentan una historia incómoda. Y lo que está pasando con The Mandalorian and Grogu es precisamente uno de esos casos.

Después de siete años sin Star Wars en cines, con una de las series más exitosas de Disney+ como trampolín y con Baby Yoda vendiendo desde tazas hasta camisetas, uno esperaría que los fans se abalanzaran sobre las taquillas. Pero los 12 millones de dólares de los preestrenos del jueves cuentan otra historia.

Para ponerlo en perspectiva: es menos de lo que logró Solo en su momento. Y todos sabemos cómo acabó aquella película.

Pero antes de que cunda el pánico, conviene mirar más allá del titular. Porque en el mundo de la taquilla, el contexto lo es todo.


Los números no mienten, pero tampoco cuentan toda la verdad

The Mandalorian and Grogu arrancó con 12 millones de dólares en preestrenos nocturnos del jueves 22 de mayo. Para una superproducción de Star Wars, es una cifra que levanta cejas. Más cuando la comparamos con Solo: A Star Wars Story, que logró 14,1 millones en su momento.

Recordemos que Solo terminó con 103 millones en su fin de semana de estreno y 393 millones en total mundial. Fue, sin paliativos, la película de acción real de Star Wars con peor rendimiento en taquilla de toda la saga. Un fracaso que muchos atribuyeron al cansancio de la audiencia y a un estreno demasiado cercano a Los Últimos Jedi.

Pero aquí viene el matiz crucial: el presupuesto.

Solo costó entre 300 y 365 millones de dólares. Una barbaridad incluso para los estándares de Hollywood. En cambio, The Mandalorian and Grogu se ha producido con un presupuesto estimado de 165 millones. Casi la mitad.

Y eso, amigos, lo cambia todo.

La ecuación de la rentabilidad

Cuando analizamos taquilla, no podemos quedarnos solo en los ingresos brutos. Lo que realmente importa es la relación entre coste y beneficio.

Si esta película termina recaudando exactamente lo mismo que Solo —esos 393 millones que tanto dolieron— el resultado sería completamente diferente. Con un presupuesto de 165 millones frente a los más de 300 de Solo, los márgenes de beneficio serían sustancialmente mejores.

No sería el triunfo épico que Disney esperaba, pero tampoco el desastre que algunos titulares sugieren.

Y luego está el merchandising. Baby Yoda (o Grogu, si queremos ser técnicamente correctos) es una máquina de imprimir dinero. Desde que apareció en la serie, se ha convertido en uno de los personajes más rentables de toda la franquicia. Las ventas de peluches, figuras y ropa han sido estratosféricas.

Solo, por mucho que nos gustara Alden Ehrenreich, nunca tuvo ese poder comercial.

El problema de fondo: ¿dónde está la demanda acumulada?

Dejemos los números a un lado y hablemos del elefante en la habitación.

The Mandalorian and Grogu es la primera película de Star Wars en cines en siete años. En teoría, debería haber una demanda acumulada masiva, fans ansiosos por volver a vivir la experiencia en pantalla grande.

Y sin embargo, los preestrenos no reflejan esa ansiedad.

Si después de tanto tiempo la respuesta del público es tibia, ¿qué nos dice eso sobre el futuro de la franquicia en formato teatral? Es una pregunta incómoda, pero necesaria.

Parte del problema podría estar en el origen del proyecto. The Mandalorian and Grogu no es una película concebida originalmente para cines, sino un spin-off de una serie de televisión. Y aunque la serie ha sido un éxito rotundo en Disney+, trasladar ese éxito a la gran pantalla no es automático.

Muchos fans podrían estar pensando: «¿Por qué pagar una entrada de cine cuando puedo esperar a que esté en Disney+?»

También hay que considerar el momento actual. El mercado post-pandemia ha demostrado ser impredecible. Las franquicias que antes eran garantía de éxito ahora tienen que trabajar mucho más duro. La competencia del streaming, el aumento del precio de las entradas, los cambios en los hábitos de consumo… todo suma.

Star Wars ya no es la novedad que era. La franquicia ha saturado el mercado con contenido en los últimos años: series, especiales, animación. Quizá el público simplemente está cansado. O quizá ha decidido que Star Wars es ahora una experiencia de sofá, no de sala de cine.

¿Qué significa esto para el futuro?

Disney tiene otro proyecto de Star Wars en el horizonte: Star Wars: Starfighter, dirigida por Shawn Levy y programada para mayo de 2027. Cómo le vaya a The Mandalorian and Grogu en las próximas semanas determinará en gran medida la estrategia para ese estreno.

Si la película logra mantener un buen multiplicador, si el boca a boca funciona, si las familias responden durante el verano, entonces quizá estos 12 millones sean solo un susto inicial.

Pero si la tendencia continúa a la baja, estamos ante un problema estructural más serio.

Lo que está claro es que los tiempos en los que Star Wars podía abrir con cifras estratosféricas solo por llevar el logo han quedado atrás. Ahora cada película tiene que ganarse su lugar, demostrar su valor, justificar el viaje al cine.

Y eso, curiosamente, no es necesariamente malo. Obliga a los creadores a esforzarse más, a contar mejores historias, a no dormirse en los laureles de la nostalgia.


Los números de The Mandalorian and Grogu nos cuentan una historia compleja. Por un lado, un arranque decepcionante. Por otro, una estructura de costes más sensata que podría convertir un resultado modesto en algo rentable.

Como analista de taquilla, he aprendido que las primeras cifras son solo el principio. El verdadero relato se escribe durante las semanas siguientes, cuando vemos si el público responde, si hay piernas en taquilla.

Pero una cosa es segura: la era en la que Star Wars era sinónimo de éxito automático ha terminado. Y quizá eso sea exactamente lo que la franquicia necesitaba para volver a encontrar su camino.


Apasionado por los números que cuentan historias, llevo más de 12 años desentrañando qué hay detrás del éxito (o fracaso) en taquilla. Para mí, cada cifra es un reflejo del público y la industria, y me encanta traducir esos datos en análisis claros y sorprendentes.

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