Los Looney Tunes regresan al cine con «Daffy Season»

Warner Bros. anuncia el regreso de los Looney Tunes a la gran pantalla con el cortometraje «Daffy Season». Tras años de cancelaciones y ventas de derechos («Coyote vs. Acme», «The Day the Earth Blew Up»), el estudio promete volver a las salas, aunque en medio de la posible adquisición por Paramount Skydance.

✍🏻 Por Alex Reyna

mayo 16, 2026

• Warner Bros. anuncia el regreso de los Looney Tunes al cine con «Daffy Season», tras años de relegar la franquicia al streaming o cancelar proyectos directamente.

• Este movimiento parece más una jugada corporativa que un compromiso real, especialmente considerando que vendieron los derechos de dos películas recientes a distribuidoras externas.

• La posible adquisición de Warner Bros. Discovery por Paramount Skydance podría hacer que esta promesa se evapore antes de materializarse.


Hay algo profundamente simbólico en el destino de los Looney Tunes. No hablo solo de nostalgia o de personajes que marcaron generaciones.

Hablo de lo que representa ver cómo un estudio trata a sus propias creaciones: como activos financieros, como contenido descartable, como números en una hoja de cálculo.

Durante años, Warner Bros. ha tratado a Bugs Bunny, el Pato Lucas y compañía como si fueran reliquias incómodas de un pasado que ya no encaja en sus estrategias de streaming y fusiones corporativas. Pero ahora, en un giro que parece sacado de uno de esos cortometrajes donde el Coyote cae por un precipicio solo para reaparecer en la siguiente escena, el estudio anuncia que los Looney Tunes volverán a las salas de cine.

¿Es esto un genuino renacimiento creativo o simplemente otro movimiento corporativo que podría evaporarse con la próxima reestructuración?

La respuesta dice mucho sobre cómo entendemos el cine hoy: no solo como arte, sino como territorio en disputa entre la tradición y el algoritmo.

El anuncio que nadie esperaba

Durante un evento dedicado a presentar el futuro de la animación del estudio, Pam Abdy, copresidenta y CEO del Grupo de Películas de Warner Bros., reveló que «Daffy Season», un nuevo cortometraje de Looney Tunes, se presentaría en el Festival de Animación de Annecy.

Sus palabras fueron claras: este proyecto «reestablece nuestro compromiso de devolver a los Looney Tunes a la gran pantalla».

Es una declaración que suena bien. Casi demasiado bien. Porque la historia reciente de Warner Bros. con esta franquicia ha sido cualquier cosa menos comprometida.

Una década de abandono

Pensemos en «The Day the Earth Blew Up», una película completa de Looney Tunes originalmente producida para HBO Max. Cuando el estudio decidió cancelar su estreno en streaming, vendió los derechos teatrales a Ketchup Entertainment.

Es decir, Warner Bros. hizo una película de sus propios personajes icónicos y luego decidió que no valía la pena estrenarla ellos mismos.

Pero el caso más sonado fue «Coyote vs. Acme», un híbrido de acción real y animación protagonizado por John Cena. Warner Bros. no solo canceló la película: planeaba enterrarla permanentemente, borrarla de la existencia para usarla como deducción fiscal.

Solo después de una oleada de indignación pública el estudio cedió y vendió los derechos teatrales, de nuevo, a Ketchup Entertainment.

Es difícil no ver en esto un síntoma de algo más grande. Me recuerda a las corporaciones de Blade Runner: entidades que controlan la creación misma, decidiendo qué merece existir y qué debe ser retirado. Una industria que ha perdido de vista qué significa crear para el cine, reemplazándolo por crear para las métricas de engagement o para los departamentos de contabilidad.

El último estreno teatral de Looney Tunes bajo el sello de Warner Bros. fue «Space Jam: A New Legacy» en 2021. Recaudó 163 millones de dólares, una cifra respetable pero afectada por el estreno simultáneo en streaming durante la pandemia.

Más allá de los números, la película fue destrozada por la crítica. No porque traicionara a los personajes, sino porque parecía más interesada en ser un catálogo de propiedades intelectuales de Warner que en contar una historia.

¿Un compromiso real o una promesa vacía?

Este anuncio de «Daffy Season» llega en un momento de enorme incertidumbre corporativa. Si la adquisición de Warner Bros. Discovery por parte de Paramount Skydance se completa, toda esta estrategia podría desaparecer de la noche a la mañana.

Los nuevos dueños podrían decidir hacer algo completamente distinto con los personajes. O, peor aún, no hacer nada en absoluto.

Es el tipo de paradoja que me recuerda a las distopías corporativas de ciencia ficción: un mundo donde las decisiones creativas no las toman artistas ni visionarios, sino consejos de administración que cambian cada trimestre. Donde un personaje centenario puede ser borrado con un clic si los números no cuadran.

Y sin embargo, hay algo esperanzador en este anuncio. Quizá sea ingenuo, pero quiero creer que alguien dentro de Warner Bros. entiende que los Looney Tunes no son solo contenido.

Son parte de la memoria colectiva del cine. Son la prueba de que la animación puede ser arte popular sin renunciar a la inteligencia, al absurdo, a la crítica social disfrazada de gags visuales.

Lo que esto dice sobre nosotros

Al final, el destino de los Looney Tunes es un espejo. Refleja cómo valoramos nuestro patrimonio cultural en la era del streaming infinito y las fusiones multimillonarias.

¿Somos capaces de defender que ciertas cosas merecen existir más allá de su rentabilidad inmediata? ¿O hemos aceptado que todo, absolutamente todo, es negociable?

Me gustaría pensar que el cine de sala todavía significa algo. Que hay una diferencia entre ver a Bugs Bunny en una pantalla de móvil mientras haces scroll y verlo proyectado en una sala oscura, rodeado de gente que ríe al mismo tiempo.

Esa experiencia compartida, ese ritual colectivo, es lo que hace que el cine sea cine y no solo entretenimiento.


«Daffy Season» podría ser el comienzo de algo genuino. O podría ser solo otro movimiento de relaciones públicas, una promesa que se desvanecerá con la próxima reorganización corporativa.

El tiempo lo dirá.

Pero mientras tanto, vale la pena preguntarnos qué tipo de industria queremos: una que preserve y celebre su legado, o una que lo trate como un activo liquidable. Porque al final, los Looney Tunes sobrevivirán. Han sobrevivido a décadas de cambios, de modas, de ejecutivos que van y vienen.

La pregunta no es si estos personajes tienen futuro. La pregunta es si nosotros, como audiencia, seguimos creyendo que merecen uno en la gran pantalla.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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