IT: Welcome to Derry temporada 2 saltará a 1935

IT: Welcome to Derry T2 salta a 1935 para adaptar la banda Bradley, el episodio más brutal de King jamás filmado. Muschietti apuesta por un horror sin confort.

✍🏻 Por Tomas Velarde

abril 29, 2026

• Andy Muschietti confirma que la segunda temporada de IT: Welcome to Derry saltará a 1935 para adaptar la historia de la banda Bradley, un episodio brutal del libro de King jamás llevado a la pantalla.

• El cambio de época elimina el confort suburbano característico de las adaptaciones previas, situando el horror en plena Gran Depresión, donde la supervivencia ya era una batalla diaria.

• La serie demuestra ambición narrativa al planificar una tercera temporada centrada en la explosión de Kitchener Iron Works, confirmando que Muschietti pretende explorar sistemáticamente los rincones más oscuros de Derry.


Hay algo profundamente satisfactorio en ver cómo un cineasta regresa a un material que ya ha visitado, no por agotamiento creativo, sino porque reconoce que apenas ha arañado la superficie.

Andy Muschietti, tras entregar dos películas de It que funcionaron comercialmente pero que, seamos honestos, apenas rozaron la complejidad del universo de Stephen King, parece haber comprendido finalmente la magnitud del lienzo que tiene entre manos.

IT: Welcome to Derry no es un simple ejercicio de nostalgia. Es, al menos en teoría, un intento de hacer justicia a los estratos históricos que King tejió meticulosamente en su novela.

Lo que Muschietti ha revelado sobre la segunda temporada sugiere una madurez narrativa que sus películas anteriores no siempre demostraron.

Abandonar el territorio conocido —esos niños en bicicleta, esas calles suburbanas bañadas por la luz dorada del verano— para adentrarse en 1935, en plena Gran Depresión, es una decisión que merece reconocimiento.

Es un cambio que no solo afecta al vestuario o la dirección artística; transforma la naturaleza misma del horror que se puede contar.


Durante un panel en Deadline Contenders TV, Muschietti desveló que la segunda temporada dará un salto temporal considerable para situarse en 1935.

El foco estará en un episodio particularmente violento del libro de King que nunca ha sido adaptado: la historia de la banda Bradley.

Este grupo de atracadores de bancos —inspirado en la banda Brady real, ejecutada en Bangor, Maine— se detuvo en Derry para comprar munición, desencadenando una masacre que forma parte del sangriento tapiz histórico de la ciudad.

La elección de este material no es casual. King siempre entendió que Derry no era simplemente el escenario donde ocurrían cosas terribles; era un lugar donde el horror se había sedimentado capa tras capa, década tras década.

La banda Bradley representa uno de esos estratos, un momento en que la violencia humana y la presencia sobrenatural de Pennywise se entrelazan de forma indistinguible.

Lo verdaderamente significativo de esta segunda temporada no es solo qué historia contará, sino cómo el contexto histórico redefine por completo el lenguaje visual y narrativo de la serie.

Como el propio Muschietti señala, no habrá confort suburbano. En 1935, en plena Depresión, la gente ya estaba luchando por sobrevivir.

La pobreza extrema, la desesperación, el hambre: estos son los elementos que configuran el escenario antes de que cualquier elemento sobrenatural entre en juego.

Esta decisión me recuerda a lo que Coppola logró en El Padrino II, cuando intercaló la historia de Vito Corleone en la Nueva York de principios del siglo XX con la de Michael en los años cincuenta.

El contraste temporal no era decorativo; revelaba cómo el contexto histórico moldea fundamentalmente las posibilidades narrativas y morales de los personajes.

Aquí, Muschietti parece comprender que el horror de Pennywise adquiere dimensiones distintas cuando la realidad cotidiana ya es, de por sí, brutal.

La ambición del proyecto se extiende más allá de la segunda temporada. Muschietti ha confirmado que una tercera entrega explorará la explosión de Kitchener Iron Works durante una búsqueda de huevos de Pascua, un evento catastrófico que mató aproximadamente a cien niños.

Esta planificación a largo plazo sugiere que la serie pretende funcionar como una especie de arqueología del mal, excavando sistemáticamente en los momentos más oscuros de la historia de Derry.

Es un enfoque que, si se ejecuta con rigor, podría elevar el material por encima del terror episódico.

Cada temporada funcionaría como un capítulo independiente pero conectado, explorando cómo diferentes épocas y contextos sociales interactúan con la presencia constante y malévola de Pennywise.

Es una estructura que recuerda a las mejores antologías, donde la coherencia temática importa más que la continuidad argumental directa.

Muschietti también ha mencionado que la serie busca explorar los orígenes de Pennywise y responder preguntas sobre la transformación de Bob Gray, aunque tratándolas como misterios que se desvelan gradualmente en lugar de resolverse definitivamente.

Esta es, quizá, la decisión más inteligente. El horror pierde potencia cuando se explica en exceso.

Hitchcock lo sabía; Kubrick lo sabía. El terror más efectivo reside en lo que se sugiere, no en lo que se muestra.

Después de dos películas que, pese a su éxito comercial, tendieron hacia el espectáculo visual en detrimento de la atmósfera —demasiados sustos prefabricados, demasiada dependencia de los efectos digitales—, resulta esperanzador escuchar a Muschietti hablar de material sin explotar, de contextos históricos específicos, de cambios fundamentales en el tono y la estructura.


La verdadera prueba de IT: Welcome to Derry no será si asusta —eso es relativamente fácil con el presupuesto adecuado y un buen diseño de sonido—, sino si logra capturar algo de la densidad histórica y la resonancia temática que hacen de la novela de King una obra perdurable.

El salto a 1935, con su promesa de abandonar las fórmulas conocidas, es un primer paso prometedor.

Veremos si Muschietti tiene el temple para sostener esa ambición o si, como tantas series contemporáneas, termina diluyendo sus mejores ideas en el formato episódico.

Por ahora, me permito un optimismo cauteloso. Hay suficiente sustancia en estas declaraciones como para creer que estamos ante algo más que una simple extensión de marca.

Si Muschietti logra traducir esta visión a la pantalla con la misma precisión con que la articula, podríamos estar ante una de esas raras ocasiones en que una adaptación televisiva comprende el material fuente mejor que sus predecesoras cinematográficas.

El tiempo, como siempre en Derry, lo dirá todo.


Cinéfilo empedernido, coleccionista de vinilos de bandas sonoras y defensor de la sala de cine como templo cultural. Llevo más de una década escribiendo sobre cine clásico, directores de culto y el arte de la narrativa visual. Creo que no hay nada como un plano secuencia bien ejecutado y que el cine perdió algo cuando dejó de oler a celuloide.

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