Nicolas Cage vuelve al universo de Longlegs en una película paralela

Nicolas Cage regresa al universo de Longlegs, no como secuela sino como expansión. El terror que ganó 128M con 10M demuestra que la atmósfera vende.

✍🏻 Por Alex Reyna

abril 17, 2026

• Nicolas Cage regresa al universo de Longlegs en una película paralela, no una secuela, demostrando que el terror está aprendiendo lo que la ciencia ficción siempre supo: los mejores mundos no se explican, se habitan.

• El salto de Neon a Paramount tras recaudar 128 millones con menos de 10 millones de presupuesto revela que el público está hambriento de terror atmosférico, no de sustos prefabricados.

• Esta expansión narrativa plantea una pregunta que obsesiona a cualquier universo cinematográfico: ¿cómo creces sin devorarte a ti mismo?


El terror está aprendiendo algo que la ciencia ficción descubrió hace décadas: puedes construir mundos enteros sin necesidad de repetir la misma historia una y otra vez. Mientras franquicias de todos los géneros se empeñan en exprimir personajes hasta convertirlos en sombras de sí mismos, Longlegs propone algo distinto. Expandir sin agotar. Crecer sin traicionarse.

Me recuerda a cómo Blade Runner 2049 volvió a ese universo treinta y cinco años después sin intentar ser la película original. O cómo Star Trek construyó galaxias enteras donde cada serie respiraba por sí misma pero compartía el mismo ADN filosófico. Es un enfoque que respeta la inteligencia del espectador.

La noticia de que Nicolas Cage vuelve a trabajar con Osgood Perkins en este universo no es solo una jugada comercial. Es una declaración de intenciones sobre qué tipo de cine queremos ver. Y quizá, más importante aún, qué dice sobre nuestra relación con el miedo en pantalla.

El fenómeno Longlegs y su impacto

Cuando Longlegs se estrenó en el verano de 2024, nadie esperaba que una película de terror atmosférico con menos de 10 millones de presupuesto recaudara 128 millones en todo el mundo. Pero ahí está el dato, rotundo e imposible de ignorar.

La película funcionó porque entendió algo fundamental: el terror no necesita gritos constantes ni sustos baratos. Necesita atmósfera. Me pasó algo similar cuando vi Arrival: pausé la película varias veces para anotar cómo construía tensión sin violencia explícita, solo con la sensación creciente de que algo no encajaba en el mundo que estábamos viendo. Longlegs hace exactamente eso.

Nicolas Cage interpretó al asesino en serie del título con esa intensidad que solo él sabe calibrar. No era un villano más. Era, como bien se describió, «un monstruo de película en el estilo clásico». Alguien que te inquieta no por lo que hace, sino por lo que representa.

Maika Monroe, como la agente del FBI que lo persigue, aportó el contrapeso perfecto: la racionalidad enfrentándose a lo inexplicable. Una dinámica que es el corazón de todo buen thriller sobrenatural.

Un universo, no una secuela

Aquí es donde la cosa se pone interesante. La nueva película no será Longlegs 2. Será algo «ambientado en el universo de Longlegs». Una distinción sutil pero crucial.

Es exactamente lo que hizo The Twilight Zone. Nunca necesitó personajes recurrentes para construir un universo coherente. Cada episodio era una ventana a la misma visión del mundo, pero desde ángulos distintos. O como Dune, que creó un ecosistema narrativo completo sin necesidad de secuelas inmediatas, confiando en que el mundo mismo era suficientemente rico.

Perkins parece entender esto. No está intentando exprimir una fórmula ganadora. Está explorando qué más vive en ese espacio que creó. Qué otras historias pueden contarse cuando aceptas que lo sobrenatural acecha en los márgenes de lo cotidiano.

El cambio de Neon a Paramount también es significativo. Neon apostó cuando nadie más lo haría. Paramount entra con el respaldo de los números, pero también con expectativas diferentes. Será interesante ver si Perkins mantiene su visión intacta.

La máquina imparable de Osgood Perkins

Hay que hablar de la productividad de Perkins. Tres películas en los últimos dos años: The Monkey, Keeper y otra más. Y ya tiene The Young People programada para 2026.

No es solo cantidad. Es que cada proyecto parece venir de un lugar genuino de exploración. Perkins no está fabricando contenido. Está procesando ideas sobre el miedo, la familia, lo heredado. Temas que, siendo hijo de Anthony Perkins, probablemente lleva en la sangre.

Me recuerda a esos directores de ciencia ficción que no pueden parar de hacer preguntas. Que cada película es un experimento para entender algo sobre nosotros mismos. Solo que Perkins lo hace desde el terror, ese género que siempre ha sido el espejo más honesto de nuestras ansiedades colectivas.

Nicolas Cage y el arte de no retirarse

Cage amenazó con retirarse. Luego siguió trabajando. Y francamente, menos mal.

Porque actores como él no abundan. Capaces de ir del drama más contenido a la excentricidad más absoluta sin que ninguna de las dos opciones parezca falsa. En Longlegs encontró un personaje que le permitió ser perturbador sin caer en la caricatura.

Hay algo admirable en esa negativa a encasillarse. En seguir buscando personajes que le permitan explorar nuevos registros. Es el tipo de carrera que construyes cuando el dinero dejó de ser la motivación principal y solo queda el juego de transformarte en otra persona.


Lo que me fascina de todo esto es la conversación más amplia que plantea sobre cómo nos relacionamos con las historias en 2025. Vivimos en una era de universos expandidos, de franquicias que se estiran hasta romperse. Y sin embargo, aquí está Longlegs, proponiendo algo distinto: crecer hacia los lados, no hacia arriba.

¿Qué dice esto sobre nosotros como audiencia? Quizá que estamos cansados de que nos subestimen. Que preferimos atmósfera a explicaciones, sugerencia a exposición. Que confiamos en nuestra capacidad para habitar mundos sin que nos lleven de la mano.

Hollywood lleva décadas intentando descifrar cómo expandir historias sin matarlas. Generalmente con resultados mediocres. Quizá la respuesta esté en lo que Perkins está haciendo: confiar en la atmósfera más que en la continuidad, en las ideas más que en los personajes recurrentes.

Crear mundos donde lo importante no es quién aparece, sino qué se siente al estar ahí. Si lo consiguen, esta nueva película no será solo una buena noticia para los fans de Longlegs. Será una lección sobre cómo hacer cine de género con ambición y respeto por la inteligencia del espectador.

Y eso, en estos tiempos, es casi revolucionario.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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