Ultimate Exorcist Kiyoshi: el shonen puro y adictivo de Shonen Jump

Ultimate Exorcist Kiyoshi, el nuevo manga de Shonen Jump creado por un ex-asistente de Eiichiro Oda, abraza los tropos clásicos del shonen con una fluidez adictiva. Tras un arco flojo entre los capítulos 28-57, la serie despega de verdad a partir del 58.

✍🏻 Por Aiko Tanaka

abril 13, 2026

Ultimate Exorcist Kiyoshi es un manga de Shonen Jump creado por un ex-asistente de Eiichiro Oda que abraza sin complejos los tropos clásicos del género y los ejecuta con una fluidez adictiva.

• Tiene un arco flojo entre los capítulos 28-57, pero la serie despega de verdad a partir del 58 con combates cada vez más emocionantes y un ritmo que te engancha sin darte cuenta.

• Es puro «comfort food» del shonen: no pretende revolucionar nada, pero si os gustan One Piece, Naruto o Black Clover, esta serie os va a dar exactamente lo que necesitáis.


¿Sabéis esa sensación cuando descubrís un manga que no pretende revolucionar nada pero simplemente funciona? Ese tipo de serie que devoras en un suspiro, que te acompaña perfectamente con un té caliente y que te deja con una sonrisa tonta en la cara. Pues resulta que hay un manga relativamente nuevo en Weekly Shonen Jump que está haciendo exactamente eso, y viene con el sello indirecto del mismísimo creador de One Piece.

Ultimate Exorcist Kiyoshi lleva publicándose desde junio de 2024 y ya va por 88 capítulos. Lo crea Shoichi Usui, quien trabajó como asistente de Eiichiro Oda, y se nota en cada viñeta. Pero antes de que penséis «ah, otro clon más», dejadme que os cuente por qué merece vuestra atención.


La premisa es directa: Kiyoshi Harai es un exorcista socialmente torpe que, irónicamente, tiene pavor a los demonios que debe combatir. Pero el chaval es brutalmente bueno en su trabajo. La historia se desarrolla en Ciudad Naraku, donde los exorcistas están organizados en tres órdenes principales: Sanguin, Concordia y Caelum.

Ya sé lo que estáis pensando. «Aiko, esto suena a fórmula pura y dura del shonen». Y tenéis razón. Completamente.

Pero aquí viene el matiz que me encanta: Ultimate Exorcist Kiyoshi no intenta esconder que es formulaico. Es más, lo abraza con tanto cariño que termina funcionando como un remix fresco en lugar de una copia descarada.

Los diseños de personajes son innegablemente similares a los de One Piece. El panelado, las poses, el lenguaje corporal… todo tiene ese ADN inconfundible de Oda.

Los ataques de exorcista, llamados Xr-Cisms (sí, con esa ortografía tan peculiar), recuerdan a las habilidades que veíamos en Yu Yu Hakusho.

Y la serie no se corta un pelo en incluir todos los tropos clásicos: arco de exámenes de rango, invasiones tempranas, e incluso las típicas escenas cómicas en aguas termales.

Pero aquí está la clave: Usui sabe exactamente qué está haciendo. El ritmo es su arma secreta. La serie se lee con una fluidez impresionante, hasta el punto de que podéis poneros al día con docenas de capítulos en un solo día sin sentir que estáis haciendo un maratón agotador.

Ahora bien, no todo es perfecto. El llamado Black Parade Arc (capítulos 28 al 57) ha sido bastante controvertido entre los lectores. Personalmente, entiendo las críticas. Es un tramo donde la serie parece perder un poco el norte, como si Usui estuviera experimentando y no todas las apuestas salieran bien.

Pero aquí viene lo bueno: a partir del capítulo 58, la cosa despega de verdad.

Las secuencias de batalla evolucionan muchísimo desde los primeros capítulos. Ya en el capítulo 22 empezáis a ver combates cada vez más emocionantes y visualmente impresionantes.

Y es que Kiyoshi como protagonista tiene algo que me resulta genuinamente entrañable: su motivación principal es hacer amigos y protegerlos. Suena simple, ¿verdad? Pero funciona porque las interacciones entre personajes son frecuentemente hilarantes o conmovedoras, a veces ambas cosas a la vez.

Lo que más aprecio de Ultimate Exorcist Kiyoshi es su honestidad. No pretende ser el próximo Berserk ni busca deconstruir el género como hizo Madoka Magica con las magical girls. Es «comfort food» de Shonen Jump en su estado más puro, y no hay absolutamente nada malo en eso.

A veces necesitamos series que simplemente nos entretengan semana tras semana sin exigirnos un doctorado en análisis narrativo. Y os lo digo yo, que me puedo pasar horas analizando los matices culturales de un Ghibli o las decisiones de dirección de MAPPA.

Pero hay momentos en los que solo quieres ver a un chaval simpático patear traseros demoníacos con sus colegas, y esta serie lo entiende perfectamente.

Los métodos de entrenamiento poco ortodoxos que Usui introduce añaden ese toque de frescura necesario. Y aunque la serie toma prestados elementos de todas partes, lo hace con suficiente personalidad propia como para justificar su existencia.

Hay algo especial en ver cómo un mangaka que aprendió directamente de Oda aplica esas lecciones sin limitarse a copiarlas. Se nota el cariño, la comprensión de qué hace que el shonen funcione.


Si sois fans de One Piece, Naruto, Black Clover o cualquier shonen de acción clásico, Ultimate Exorcist Kiyoshi merece estar en vuestra lista de lectura. No va a cambiar vuestra vida ni a redefinir el medio, pero os va a dar exactamente lo que promete: acción sólida, personajes simpáticos y una experiencia de lectura tremendamente satisfactoria.

Con 88 capítulos ya disponibles, tenéis material de sobra para un buen atracón de fin de semana.

Y sinceramente, en un panorama donde a veces el manga intenta ser demasiado complejo o subversivo, hay algo refrescante en una serie que simplemente quiere contarte una buena historia. Me recuerda a por qué me enamoré del shonen en primer lugar: esa capacidad de hacerte sonreír, de hacerte creer en la amistad y el esfuerzo sin ironía ni cinismo.

Dale una oportunidad, especialmente a partir de ese capítulo 58. Puede que os sorprenda lo mucho que disfrutáis con algo tan «simple» pero tan bien ejecutado. Yo desde luego lo he añadido a mi lectura semanal, y no me arrepiento ni un poquito.


Nunca sé si el próximo anime me romperá el corazón o me hará reír como una loca. Aunque no lo parezca, soy española y crecí devorando mangas y soñando con Japón mientras preparaba ramen en casa. Maratones de Miyazaki y juegos de mesa con amigos son mi combustible diario.

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