Prime Video llena el vacío de Star Trek con la adaptación de Consider Phlebas

Tras la ausencia de Star Trek en televisión, Prime Video adapta Consider Phlebas de Iain M. Banks. La serie podría ofrecer una visión más compleja y moralmente ambigua de la ciencia ficción.

✍🏻 Por Tomas Velarde

abril 4, 2026

• Prime Video apuesta por Consider Phlebas, de Iain M. Banks, justo cuando Star Trek desaparece de la televisión por primera vez en casi una década.

• La adaptación podría ser memorable si respetan la complejidad moral de Banks, aunque la historia del streaming nos ha enseñado a ser escépticos.

• Amazon consolida un catálogo de ciencia ficción ambicioso con Blade Runner 2099, Fallout y el regreso de Stargate.


Hay silencios que duelen más que el estruendo.

Y en el universo de la ciencia ficción televisiva, el silencio de Star Trek resuena con una intensidad particular. Por primera vez en casi una década, la franquicia que definió el género desde 1966 se encuentra sin ningún proyecto televisivo en desarrollo. Todas sus series activas han sido canceladas.

Es un vacío que nos recuerda a aquellos años oscuros entre el final de la serie original y el resurgimiento con La nueva generación. Pero como bien sabemos los que llevamos décadas observando la evolución del medio, la naturaleza aborrece el vacío.

En este contexto de ausencia, Prime Video se prepara para lanzar una apuesta ambiciosa: la adaptación de Consider Phlebas, la primera novela del universo Culture de Iain M. Banks. No es casualidad que esta producción llegue precisamente ahora.

La ciencia ficción televisiva necesita referentes, necesita obras que eleven el listón narrativo y conceptual. Y aunque nada puede sustituir verdaderamente a Star Trek —su influencia es demasiado profunda, su legado demasiado vasto—, quizá no necesitemos un reemplazo, sino una alternativa que nos recuerde por qué amamos este género en primer lugar.


El vacío que deja una leyenda

Star Trek no es simplemente una franquicia. Es un lenguaje visual, una filosofía narrativa, un conjunto de valores que han permeado la cultura popular durante casi seis décadas.

Desde aquella primera emisión en 1966, la saga creada por Gene Roddenberry ha establecido los parámetros de lo que entendemos por ciencia ficción optimista y humanista. Pero hoy, por primera vez desde 2017, no hay ninguna serie de Star Trek en producción o desarrollo activo.

Sí, la franquicia continúa viva en otros formatos. Los cómics siguen explorando rincones del universo Trek, y hay rumores persistentes sobre proyectos cinematográficos en fase de desarrollo.

Pero la televisión, el medio que dio vida a Kirk, Picard, Sisko y Janeway, permanece en silencio. Para quienes crecimos con estas historias, para quienes aprendimos a soñar con futuros donde la cooperación triunfa sobre el conflicto, esta pausa resulta desconcertante.

La Culture: una alternativa moralmente compleja

Aquí es donde entra Consider Phlebas.

La novela de Iain M. Banks, publicada en 1987, presenta un universo que comparte ADN narrativo con Star Trek, pero que se atreve a cuestionar las certezas morales que la franquicia de Roddenberry daba por sentadas. La Culture —una civilización post-escasez que abarca múltiples especies— funciona de manera similar a la Federación Unida de Planetas.

Ambas son sociedades avanzadas donde la tecnología ha resuelto las necesidades materiales básicas.

Las similitudes son evidentes: inteligencias artificiales conscientes que participan activamente en la sociedad, especies diversas con culturas distintivas, naves espaciales que sirven como escenarios de drama y exploración.

Incluso el conflicto central de Consider Phlebas —la guerra entre los Idrians y la Culture— evoca ecos de la Guerra del Dominio que vimos en Deep Space Nine, aquella serie que se atrevió a ensuciar el optimismo trekkie con las realidades de un conflicto prolongado.

Pero Banks no es Roddenberry.

Donde Star Trek celebra la bondad inherente del ser humano y promueve la cooperación como valor supremo, Consider Phlebas adopta una postura más cínica. La moralidad aquí no es blanca o negra, sino una gama de grises que obliga al espectador a cuestionar sus propias certezas.

Es una aproximación más europea, más cercana al existencialismo de Bergman o al pesimismo elegante de Solaris de Tarkovsky que al humanismo estadounidense de la ciencia ficción clásica.

Y aquí reside mi principal preocupación: ¿será Prime Video capaz de respetar esa complejidad? La historia reciente del streaming está plagada de adaptaciones que han traicionado el espíritu de sus fuentes literarias en favor de un entretenimiento más digerible, más comercial.

Pensemos en lo que le hicieron a Fundación de Asimov. Una obra maestra de la ciencia ficción conceptual convertida en un espectáculo visual vacío, donde los efectos especiales sustituyen a las ideas.

Diez novelas de material: una ventaja estructural

Uno de los problemas recurrentes de las adaptaciones televisivas es la tentación de extender las historias más allá de su material fuente, diluyendo la potencia narrativa original.

Aquí, Consider Phlebas tiene una ventaja considerable: el universo Culture comprende diez novelas completas. Es material suficiente para años de televisión de calidad sin necesidad de inventar tramas que Banks nunca escribió.

Como alguien que ha visto demasiadas adaptaciones traicionar su fuente por el imperativo comercial de «más temporadas», esta abundancia de material me resulta tranquilizadora.

Banks construyó un universo coherente, con reglas internas sólidas y una visión filosófica consistente. Respetar esa visión, mantener la integridad de esa estructura narrativa, debería ser la prioridad.

Pero debería no significa que será.

Prime Video y la apuesta por la ciencia ficción

No es casualidad que Prime Video esté apostando tan fuerte por la ciencia ficción. Su catálogo en desarrollo es impresionante: Blade Runner 2099, que promete expandir el universo de Ridley Scott; una nueva serie anime de Ghost in the Shell; y la renovación de Fallout para una tercera temporada.

Además de Consider Phlebas, la plataforma está desarrollando un reinicio de Stargate, otra franquicia que merece un tratamiento respetuoso.

Este compromiso con la ciencia ficción de calidad podría posicionar a Prime Video como rival directo de Apple TV en la batalla por el mejor catálogo del género.

Pero la cantidad no garantiza la calidad.

Lo que importa es la ejecución, el respeto al material fuente, la voluntad de confiar en la inteligencia del espectador. Consider Phlebas tiene el potencial de ser algo especial, pero solo si los responsables entienden que la ciencia ficción no es un vehículo para efectos visuales espectaculares, sino un medio para explorar ideas complejas sobre quiénes somos y quiénes podríamos ser.

Kubrick lo entendió con 2001: Una odisea del espacio. Tarkovsky lo entendió con Solaris. Ridley Scott lo entendió con Blade Runner.

La pregunta es: ¿lo entenderá Prime Video?


La ausencia de Star Trek en televisión no es el fin de nada. Como bien dice el refrán, las grandes franquicias nunca mueren realmente; simplemente esperan su momento para regresar.

La historia nos lo ha demostrado una y otra vez.

Pero mientras esperamos ese regreso inevitable, Consider Phlebas podría ofrecernos algo igualmente valioso: una visión alternativa del futuro, más oscura quizá, más ambigua moralmente, pero no menos fascinante.

Al final, lo que necesitamos no es un sustituto de Star Trek, sino recordar que la ciencia ficción es un género vasto, capaz de contener múltiples visiones, múltiples filosofías. Banks nos ofrece una de ellas, y si Prime Video tiene la sabiduría de respetar su complejidad, podríamos estar ante el inicio de algo memorable.

El silencio de Star Trek duele, sí. Pero quizá ese silencio nos permita escuchar otras voces que también merecen nuestra atención.


Cinéfilo empedernido, coleccionista de vinilos de bandas sonoras y defensor de la sala de cine como templo cultural. Llevo más de una década escribiendo sobre cine clásico, directores de culto y el arte de la narrativa visual. Creo que no hay nada como un plano secuencia bien ejecutado y que el cine perdió algo cuando dejó de oler a celuloide.

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