• Hans Zimmer compondrá la banda sonora de la nueva serie de «Harry Potter» para HBO, que se estrenará en 2027 con siete temporadas adaptando cada libro de la saga.
• La decisión representa un desafío creativo fascinante: honrar el legado musical de Williams, Doyle, Hooper y Desplat mientras se reimagina el sonido para un formato de televisión de prestigio.
• El reparto ya confirmado incluye a John Lithgow como Dumbledore y Paapa Essiedu como Snape, junto a tres jóvenes desconocidos en los roles principales.
Hay algo profundamente revelador en cómo una sociedad elige contar sus historias una y otra vez. No basta con haberlas narrado; necesitamos revisitarlas, reinterpretarlas, como si en cada nueva versión buscásemos algo que la anterior no terminó de decirnos.
La noticia de que Hans Zimmer compondrá la música para la serie de «Harry Potter» de HBO no es solo un anuncio de casting creativo. Es una declaración de intenciones sobre cómo queremos que suene nuestro presente cuando mira hacia la magia.
Me detengo en esto porque la música, en el cine y la televisión, no es decoración. Es arquitectura emocional. Es el lenguaje que habla cuando las palabras callan.
Y elegir a Zimmer para este proyecto es elegir una voz muy concreta: épica, envolvente, capaz de construir catedrales sonoras que te hacen sentir parte de algo más grande. Pero también plantea una pregunta inevitable: ¿qué significa reimaginar musicalmente un universo que ya tiene su propia identidad sonora grabada en la memoria colectiva?
El peso del legado
La saga cinematográfica de «Harry Potter» nos dio un vocabulario musical. John Williams compuso «Hedwig’s Theme», que se convirtió en sinónimo de magia misma. Luego llegaron Patrick Doyle, Nicholas Hooper y Alexandre Desplat, cada uno aportando matices distintos.
Zimmer lo sabe. Junto a sus colaboradores de Bleeding Fingers Music, Kara Talve y Anže Rozman, ha expresado que no toman esta responsabilidad a la ligera. Hablan de honrar lo que vino antes mientras buscan acercar al público «un poco más» a la magia.
Es una declaración humilde viniendo de alguien que ha definido el sonido de «Dune», «El caballero oscuro» o «Gladiator». Y aquí pienso en cómo Zimmer construyó el universo sonoro de Arrakis: no intentó imitar lo que Lynch había hecho décadas antes, sino que encontró su propia voz para el desierto. Creó instrumentos, exploró texturas, buscó el sonido de un mundo que solo existía en nuestra imaginación.
Pero aquí está el matiz interesante: esta no es una película. Es televisión de prestigio. Siete temporadas, una por cada libro. Eso cambia todo.

El formato como lienzo
En cine, un compositor tiene dos horas para establecer temas, desarrollarlos y cerrarlos. En televisión, especialmente en una serie que se extenderá durante años, la música debe respirar de otra manera.
Debe ser lo suficientemente memorable para anclarse en la memoria del espectador semana tras semana, pero también lo bastante flexible para evolucionar con los personajes. Pienso en cómo Bear McCreary construyó el universo sonoro de «Battlestar Galactica», o en cómo Ramin Djawadi hizo de «Juego de Tronos» algo reconocible desde las primeras notas.
La televisión permite una intimidad distinta. Permite que la música se convierta en compañera de viaje, no solo en subrayado emocional.
Zimmer tiene experiencia reciente en esto. Está trabajando en «Euphoria» para HBO y ya compuso para «Dune: Parte Tres». Su compañía, Bleeding Fingers Music, se está expandiendo con una nueva oficina en Londres. Están construyendo una infraestructura para narrativas largas, complejas, que requieren equipos y visiones sostenidas en el tiempo.
Nuevos rostros, viejas almas
El reparto ya está confirmado. Dominic McLaughlin será Harry Potter, Arabella Stanton interpretará a Hermione Granger y Alastair Stout dará vida a Ron Weasley. Tres desconocidos que cargarán con el peso de personajes que millones de personas ya visualizan con otros rostros.
Pero lo fascinante está en las elecciones para los adultos. John Lithgow como Dumbledore. Paapa Essiedu como Severus Snape. Janet McTeer como la profesora McGonagall.
Son actores con presencia, con capas, con la capacidad de aportar matices que quizá las películas, por su formato más condensado, no pudieron explorar del todo. Y aquí es donde la música de Zimmer cobrará verdadero sentido.
Porque si esta serie aspira a ser algo más que una repetición visual de lo ya visto, necesita una identidad sonora que dialogue con esas nuevas interpretaciones. Que les dé espacio. Que no compita con la nostalgia, sino que la transforme en algo presente.
Lo que dice de nosotros
Hay algo que me interesa especialmente de este proyecto, más allá de la calidad técnica que sin duda tendrá. Es lo que dice sobre nosotros como audiencia en 2027.
¿Por qué necesitamos volver a Hogwarts? ¿Qué buscamos en esta nueva versión que las películas no nos dieron? Quizá sea tiempo. Quizá sea profundidad. Quizá sea simplemente la necesidad de revisitar un lugar seguro en tiempos inciertos.
Zimmer y su equipo dijeron algo que no puedo dejar de darle vueltas: «La magia está a nuestro alrededor, a menudo justo fuera de alcance, pero como en el mundo de Harry Potter, simplemente debes buscarla».
Es una declaración casi filosófica sobre lo que significa componer para un universo fantástico. No se trata de inventar la magia, sino de encontrarla, de señalarla con sonidos que nos recuerden que sigue ahí, esperando.
Al final, cada nueva versión de una historia no habla tanto del pasado como del presente que la está contando. Y en 2027, cuando suenen las primeras notas de esta nueva partitura, sabremos un poco más sobre quiénes somos ahora y qué tipo de magia seguimos buscando.

