La retirada de Netflix que puede matar a Warner tal y como la conocemos

La retirada de Netflix desencadena una megafusión: champán en Paramount, pánico en Warner y dudas sobre CNN, HBO Max y el futuro creativo de Hollywood.

✍🏻 Por Lucas Ferrer

febrero 27, 2026

• Netflix retira su oferta por Warner Bros., dejando vía libre a Paramount Skydance en una operación que acumulará 87.000 millones de dólares en deuda combinada.

• Las reacciones fueron de manual: champán en Paramount, consternación en Warner Bros. y alivio mezclado con decepción en Netflix.

• Esta concentración mediática levanta serias alarmas regulatorias sobre el futuro de CNN, HBO Max y la independencia editorial.


A veces, las cifras más importantes no están en la taquilla del fin de semana, sino en los despachos donde se decide el futuro de Hollywood. Y vaya si se han movido esta semana.

Cuando Netflix anunció el jueves por la tarde que retiraba su oferta por Warner Bros., no solo cambió el mapa de la industria: desató una tormenta de emociones que va desde el júbilo hasta la desesperación, dependiendo de en qué edificio trabajases ese día.

Lo fascinante no son solo los números estratosféricos —que ya llegaremos a ellos—, sino cómo una decisión corporativa puede generar reacciones tan viscerales. Champán descorchándose en unas oficinas mientras en otras la gente encaja el golpe como si les hubieran quitado el suelo bajo los pies.

Bienvenidos al lado más humano (y brutal) de las megafusiones.


El anuncio llegó sobre las tres de la tarde, hora del Pacífico, y pilló a casi todo el mundo por sorpresa. Netflix comunicaba oficialmente que se retiraba de la puja por Warner Bros., dejando el camino libre para que Paramount Skydance se hiciera con el estudio.

Fin de la partida. O eso parecía.

El golpe en Warner Bros.

En las oficinas de Warner Bros., el ambiente era desolador. Un ejecutivo lo resumió con una frase demoledora: «Es un puñetazo en el estómago».

Los empleados del estudio esperaban tener al menos cuatro días más antes de que cayera el hacha, tiempo suficiente para que Netflix presentara una contraoferta. Pero no hubo contraoferta. No hubo prórroga. Solo un anuncio seco que dejó a la plantilla en shock.

La preocupación va mucho más allá de quién firma las nóminas. Hablamos del futuro de miles de empleos, de la cultura corporativa de un estudio legendario, y del icónico complejo de Burbank que ha sido el hogar de Warner Bros. durante décadas.

Cuando fusionas dos gigantes, las redundancias son inevitables. Y aquí los números cantan: la nueva entidad combinará Warner Bros. TV Group, CBS Studios y Paramount Television Studios. Tres divisiones de producción televisiva bajo el mismo paraguas.

¿Alguien cree de verdad que van a mantener tres estructuras paralelas haciendo básicamente lo mismo?

Un ejecutivo veterano de Warner lo expresó con resignación: «Otro día, otra fusión. Yo solo hago series. Eso es todo lo que hago. Cabeza gacha y a seguir haciendo series».

Es el cuarto propietario diferente en una década para Warner Bros.: Time Warner, AT&T, Warner Bros. Discovery, y ahora Paramount Skydance. Cuatro dueños en diez años. Imagínate el desgaste.

Champán en Paramount Skydance

Mientras tanto, en las oficinas de Paramount Skydance en Melrose Avenue, la escena no podía ser más diferente. Literalmente estaban descorchando botellas de champán para celebrar la victoria.

Un ejecutivo describió el momento con una frase que lo dice todo: «Hubo lágrimas de agotamiento y felicidad». La campaña para hacerse con Warner Bros. había consumido una cantidad brutal de energía y recursos.

Pero más allá de la celebración, la victoria traía un alivio operativo inmediato. Diversos departamentos llevaban semanas en un limbo absoluto, sin saber si podían contratar, si debían lanzar nuevos proyectos o si tocaba esperar.

Ahora, al menos, había certeza.

Y aquí viene un dato interesante: algunos departamentos de Paramount Skydance habían quedado reducidos al mínimo tras oleadas previas de despidos. Ahora, irónicamente, podrían tener espacio para absorber talento de Warner Bros.

Una especie de justicia poética corporativa, supongo.

Netflix: alivio y decepción a partes iguales

En Netflix, el anuncio generó reacciones audibles de sorpresa por todas las oficinas de Hollywood. «Whoa» fue la expresión más repetida, según cuentan fuentes internas.

Pero el sentimiento entre los empleados estaba dividido. Por un lado, muchos expresaban alivio: Netflix había tomado la decisión financieramente responsable al no dejarse arrastrar a una guerra de pujas que podría haber acabado muy mal.

Por otro lado, había decepción. Hacerse con Warner Bros. significaba acceder a un catálogo histórico impresionante y oportunidades de desarrollo de contenido casi infinitas.

También eliminaba un quebradero de cabeza conceptual: ¿cómo iban a coexistir HBO y Netflix bajo el mismo techo corporativo? Dos marcas premium, dos identidades muy definidas, dos culturas distintas.

Ahora esa pregunta quedaba sin respuesta porque ya no hacía falta responderla.

Los números que asustan

Pero volvamos a lo que realmente me interesa: las cifras. Porque aquí es donde la cosa se pone seria.

La entidad combinada de Paramount Skydance y Warner Bros. arrastrará aproximadamente 87.000 millones de dólares en deuda. Ochenta y siete mil millones.

Para ponerlo en perspectiva: es el doble de lo que Warner Bros. Discovery acumuló en cuatro años. Y Warner Bros. Discovery no es precisamente un ejemplo de gestión de deuda ligera. La compañía asumió más de 50.000 millones de dólares en deuda y solo ha conseguido reducirla a 30.000 millones en cuatro años.

Ahora multiplica eso por dos y tendrás una idea del monstruo financiero que se avecina.

¿Cómo se paga una deuda así? Con recortes. Con sinergias. Con despidos masivos. Con venta de activos. Con todo lo que haga falta para que los números cuadren en los informes trimestrales.

Y esto tiene consecuencias directas en lo que nos importa: el contenido. Una deuda de esta magnitud significa menos riesgo creativo, menos apuestas por proyectos originales, más dependencia de franquicias seguras. Los números no mienten: cuando la presión financiera aprieta, la innovación es lo primero que se sacrifica.

Alarmas regulatorias

Como era de esperar, esta operación no va a pasar desapercibida para los reguladores. El Fiscal General de California, Rob Bonta, ya ha anunciado que el Departamento de Justicia del estado tiene una investigación abierta y que realizará una revisión regulatoria exhaustiva.

Y no es solo burocracia. Hay preocupaciones legítimas sobre concentración mediática. Paramount Skydance controlará tanto CBS News como CNN bajo la nueva estructura. Dos de las principales cadenas de noticias del país en manos de la misma compañía.

Los grupos de vigilancia ya han saltado. Craig Aaron, co-CEO de Free Press, fue especialmente contundente: «Los Ellison ya han prometido a la administración Trump que harán cambios radicales en CNN si tienen la oportunidad, y sabemos lo que eso significa: despedir periodistas, enterrar historias importantes y reemplazar las noticias con propaganda vacía».

Puede sonar alarmista, pero cuando hablamos de concentración de medios de comunicación, las alarmas están para sonarlas.

Las preguntas sin respuesta

Y luego están todas las incógnitas operativas que quedan por resolver. ¿Qué pasará con HBO Max y Paramount+? ¿Seguirán siendo plataformas separadas o habrá una fusión? ¿Se venderá el legendario complejo de Burbank? ¿Qué ocurrirá realmente con CNN bajo nueva dirección?

Un insider de Paramount señalaba algo revelador: su estudio carece de una cultura corporativa cohesionada después de fusiones recientes y despidos. En contraste, Warner Bros. mantiene una solidaridad fuerte entre empleados a pesar de una década de cambios de gestión.

¿Qué cultura prevalecerá cuando se fusionen? ¿O simplemente crearán una nueva desde cero?


Al final, esta historia es un recordatorio de que detrás de cada megafusión hay personas reales con trabajos reales y preocupaciones reales. No son solo líneas en un balance financiero o sinergias en una presentación de PowerPoint.

Los próximos meses serán cruciales. Veremos si Paramount Skydance puede gestionar esa montaña de deuda sin desmantelar lo mejor de Warner Bros. en el proceso. Veremos si los reguladores ponen freno a una concentración mediática que preocupa a muchos.

Y veremos, sobre todo, cuántos de esos empleados que celebraban o lamentaban el jueves seguirán en sus puestos dentro de un año.

Porque al final, como siempre, los números contarán la historia real. Y algo me dice que no será una historia fácil de digerir.


Apasionado por los números que cuentan historias, llevo más de 12 años desentrañando qué hay detrás del éxito (o fracaso) en taquilla. Para mí, cada cifra es un reflejo del público y la industria, y me encanta traducir esos datos en análisis claros y sorprendentes.

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