• Netflix compra Warner Bros. por 82.700 millones de dólares, poniendo en jaque el futuro del DCU de James Gunn más allá de 2027.
• Gunn mantiene una postura realista: ha vivido suficientes fusiones corporativas como para saber que todo puede cambiar de un día para otro.
• Supergirl y Clayface serán las películas que determinen si Netflix apuesta por la visión creativa de Gunn o prefiere jugar sobre seguro con Batman y la Liga de la Justicia.
82.700 millones de dólares. O lo que es lo mismo, el PIB de un país pequeño. Netflix acaba de hacerse con Warner Bros., y con ello, con todo el Universo DC que James Gunn lleva construyendo desde hace tiempo. La pregunta es inevitable: ¿sobrevivirá el DCU tal y como lo conocemos?
Lo interesante aquí no son solo las cifras estratosféricas, sino la incertidumbre que generan. Gunn tiene contrato hasta 2027, pero después de esa fecha todo es un misterio. Y en esta industria, dos años pueden cambiarlo absolutamente todo. Vamos a desentrañar qué significa este movimiento y por qué los próximos meses serán decisivos.
Gunn y su DCU: proyectos en marcha
James Gunn está metido hasta las cejas en el reinicio del Universo DC. Superman, Creature Commandos y la segunda temporada de Peacemaker cuentan con su participación directa, lo que garantiza ese sello personal que tanto funcionó en sus trabajos con Marvel.
Pero el DCU es más amplio. Proyectos como Supergirl, Clayface y Lanterns avanzan bajo su supervisión creativa, aunque sin su dirección. Es una estrategia inteligente: Gunn marca las líneas maestras del universo compartido y confía en otros talentos para ejecutarlas.
El problema es que «largo plazo» acaba de convertirse en un concepto mucho más nebuloso.
82.700 millones que lo cambian todo

Netflix ha desembolsado una cifra mareante para hacerse con Warner Bros. y su catálogo, incluido todo el universo DC. Para poner esto en perspectiva: es más de lo que Disney pagó por Lucasfilm, Marvel y 21st Century Fox juntos.
¿Qué significa para Gunn? Que el tablero de juego ha cambiado por completo. Hasta ahora, bajo Warner Bros. Discovery, había disfrutado de libertad creativa considerable. Podía apostar por proyectos ambiciosos y diferentes. Esa es la razón por la que muchos teníamos esperanzas en este nuevo DCU.
Netflix juega con otras reglas. Su prioridad es el alcance global y el crecimiento de suscriptores. ¿Mantendrán esa flexibilidad creativa o apostarán sobre seguro con Batman y la Liga de la Justicia? Es la pregunta del millón. Literalmente, de 82.700 millones.
La respuesta de Gunn: experiencia y cautela
Cuando le preguntaron sobre la adquisición, Gunn fue refrescantemente honesto. No tiene esperanzas específicas porque todo es una incógnita. Pero lejos de mostrarse preocupado, asegura que encuentra la situación emocionante.
«Todo es realmente desconocido. Creo que es muy emocionante, francamente. Así que espero y rezo por lo mejor», admitió.
No es la primera vez que vive cambios corporativos de este calibre. Gunn ha visto más cambios de jefes que capítulos tiene Peacemaker, y esa experiencia le ha enseñado a ser cauteloso. «Siempre hay que tener cuidado con lo que deseas porque realmente no sabes hasta que sabes», añadió.
Es una postura inteligente. El pánico no sirve de nada, pero tampoco las ilusiones infundadas.
Los próximos dos años: la taquilla decidirá
Aquí es donde los números vuelven a contar la historia. Los estrenos teatrales de Supergirl y Clayface serán cruciales. Si funcionan en taquilla, Gunn tendrá argumentos para defender su visión ante los nuevos jefes de Netflix.
¿Qué cifras necesitan? Difícil saberlo con certeza, pero mirando el contexto: The Batman de Matt Reeves recaudó 770 millones globales, mientras que The Flash apenas llegó a 270 millones. La diferencia entre el éxito y el fracaso en DC es brutal.
Si Supergirl y Clayface fracasan, Netflix optará por jugar más seguro. Y «jugar seguro» en DC significa exactamente lo que imagináis: más Batman, más Liga de la Justicia, menos experimentos. No es que esos personajes no funcionen, pero sería una pena perder la oportunidad de ver qué puede hacer Gunn con personajes menos explotados.
El contrato de Gunn expira en 2027. Dos años en los que cada cifra de taquilla, cada dato de audiencia, cada métrica contará una historia sobre lo que el público realmente quiere.
Choque de culturas corporativas
Lo fascinante es que estamos ante un choque de culturas. Por un lado, Warner Bros. con su tradición cinematográfica y su apuesta (reciente) por la libertad creativa. Por otro, Netflix con su obsesión por los datos, el alcance global y la retención de suscriptores.
Netflix ha demostrado que puede producir contenido de calidad, pero también que no duda en cancelar proyectos si los números no cuadran. Su modelo de negocio es radicalmente diferente al de un estudio tradicional.
¿Puede funcionar este matrimonio? La respuesta está en las cifras que vendrán.
Mientras tanto, Gunn sigue trabajando con la cabeza gacha y la mirada puesta en 2027. Es un recordatorio de que, en esta industria, incluso los visionarios creativos están a merced de las decisiones empresariales.
Pero si algo nos ha enseñado su carrera es que sabe adaptarse. Los próximos meses nos dirán si el DCU que imaginó tiene futuro o si Netflix decidirá escribir una historia completamente diferente. Y yo, como siempre, estaré aquí para contaros qué dicen los números.

