Es OFICIAL: Dirty Dancing 2 está en camino con Jennifer Grey

Baby regresa 40 años después para preguntarnos si aquel verano que nos cambió la vida sigue vivo o solo existe en nuestra memoria.

✍🏻 Por Alex Reyna

enero 29, 2026

• Jennifer Grey regresa como Baby Houseman en una secuela oficial de Dirty Dancing que comenzará a rodarse a finales de 2025.

• El proyecto cuenta con un equipo creativo de primer nivel, incluyendo a los productores de Los Juegos del Hambre y la guionista ganadora del premio Humanitas 2025.

• Las secuelas tardías son experimentos sobre la permanencia: no preguntan si una película funcionó, sino si el cambio que prometió fue real.

Hay películas que funcionan como cápsulas del tiempo. Dirty Dancing es una de ellas. Casi cuatro décadas después, Jennifer Grey vuelve a ponerse en la piel de Baby Houseman. Pero esta vez no es la chica que llevaba sandías. Es alguien que ha vivido. Que ha envejecido. Que probablemente se haya preguntado si aquello que la cambió realmente la cambió para siempre.

Y esa pregunta es fascinante. Porque esta secuela no es un remake ni un reboot. Es un experimento temporal. ¿Qué queda de Baby cuando ya no es una niña? ¿Qué significa haber tenido el verano de tu vida cuando llevas décadas viviendo inviernos?

Son preguntas que trascienden el cine. Tocan algo más profundo: la memoria como constructo, la identidad como proceso, el peso de quienes fuimos.

El regreso que nadie pidió pero que plantea las preguntas correctas

Lionsgate ha confirmado oficialmente que Dirty Dancing 2 está en marcha. Jennifer Grey volverá a interpretar a Frances «Baby» Houseman, pero en una versión adulta, con toda una vida a sus espaldas. La producción está prevista para finales de 2025.

El equipo creativo es sólido. Nina Jacobson y Brad Simpson, los productores detrás de Los Juegos del Hambre y Crazy Rich Asians, liderarán el proyecto. Kim Rosenstock, guionista nominada al Emmy y al Globo de Oro, y ganadora del premio Humanitas 2025, se encargará del guion. Jonathan Levine, el director originalmente anunciado, ha pasado a ser productor ejecutivo.

El proyecto se anunció por primera vez en 2020. Los planes de estreno para 2024 se descarrilaron por las huelgas de Hollywood. Quizá ese retraso no fue tan malo. A veces las cosas necesitan tiempo para encontrar su momento exacto.

Como en Interstellar, el tiempo es el verdadero antagonista.

Volver a ser Baby: un acto de arqueología emocional

Jennifer Grey lo expresó con claridad: el papel de Baby ha ocupado un lugar profundo en su corazón. Durante mucho tiempo se preguntó dónde podría estar Baby años después y cómo sería su vida. Pero necesitaba el equipo adecuado para construir sobre el legado de la película original.

Volver a un personaje icónico no es solo nostalgia. Es un acto de valentía conceptual.

Baby ya no es solo un personaje: es un símbolo. Representa la rebeldía suave, el despertar, la primera vez que dijimos «no» a lo que se esperaba de nosotros. Volver a ella décadas después es preguntarse si esa rebeldía sobrevivió. Si ese despertar fue permanente o solo un espejismo de verano.

Nina Jacobson lo resumió bien: Dirty Dancing es esa película rara que sigue siendo tan emocional, estimulante y rebelde hoy como lo fue en 1987. Y se nota que no es solo un trabajo. Es una responsabilidad emocional.

El peso del legado y el experimento de las secuelas tardías

La película original recaudó más de 214 millones de dólares en todo el mundo. Pero su impacto va mucho más allá. En 2024 fue seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Cine de Estados Unidos, un reconocimiento que se otorga a obras de importancia cultural, histórica o estética.

Es la confirmación de que Dirty Dancing no fue solo un éxito comercial, sino un fenómeno cultural que tocó algo universal.

Y ahí está el reto de esta secuela. No se trata de repetir la fórmula. Se trata de honrarla sin quedar atrapado en ella.

Lo que hizo especial a la original no fueron los pasos de baile ni la banda sonora, sino la sensación de transformación. Baby no solo aprendió a bailar. Aprendió a ser.

Ahora, décadas después, la pregunta es: ¿qué más aprendió? ¿Qué perdió? ¿Qué conservó de aquella chica que se enamoró de alguien que le enseñó que el mundo era más grande de lo que su familia le había dicho?

Las secuelas tardías son, en el fondo, experimentos sobre la permanencia del cambio. Blade Runner 2049 lo hizo con la memoria y la identidad artificial. Mad Max: Fury Road lo hizo con la supervivencia y la redención. Ahora Dirty Dancing 2 lo hará con la transformación personal.

¿Puede un verano cambiar una vida entera? ¿O el tiempo erosiona incluso las revelaciones más profundas?


Hay algo profundamente conmovedor en volver a un personaje después de tanto tiempo. No es solo cine. Es un espejo.

Si Baby ha envejecido, nosotros también. Si ella se pregunta qué queda de aquel verano, nosotros nos preguntamos qué queda de quienes éramos cuando la vimos por primera vez.

Y eso, más que cualquier coreografía o banda sonora, es lo que hace que esta secuela importe.

No sé si Dirty Dancing 2 será una gran película. Pero sé que es una pregunta necesaria. Porque todos, en algún momento, nos hemos preguntado si aquello que nos cambió realmente nos cambió. Y si la respuesta es sí, qué hicimos con ese cambio.

Baby vuelve a la pista de baile. Y nosotros, de alguna forma, también.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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