El director más odiado de Star Wars tenía razón (y ahora se nota)

Rian Johnson defiende que Star Wars necesita voces nuevas y valientes, asume su legado en Los Últimos Jedi y explica por qué las grandes mitologías deben arriesgar.

✍🏻 Por Alex Reyna

enero 27, 2026

• Rian Johnson, director de Los Últimos Jedi, ha expresado su deseo de ver nuevas voces cinematográficas explorando el universo de Star Wars con historias originales.

• Personalmente, creo que su postura refleja una madurez poco común: entender que las grandes mitologías necesitan renovarse para sobrevivir, incluso si eso significa ceder el testigo.

• Johnson dejó claro que volvería encantado a Star Wars si surgiera la oportunidad, aunque actualmente está centrado en otros proyectos como la saga Knives Out.


Hay algo fascinante en ver cómo los creadores se relacionan con las mitologías que han tocado. Star Wars no es solo una franquicia: es un lenguaje compartido, un territorio emocional que habita en varias generaciones.

Y cuando alguien como Rian Johnson —que dirigió una de las entregas más divisivas de la saga— habla sobre el futuro de ese universo, merece la pena detenerse a escuchar. No desde la trinchera del fandom enfadado o entusiasta, sino desde un lugar más pausado: el de quien entiende que las grandes historias no pertenecen a una sola voz.

En una reciente aparición en el Festival de Sundance, Johnson fue preguntado sobre cambios en Lucasfilm. Pero en lugar de entrar en valoraciones corporativas, eligió otro camino. Habló de lo que realmente le emociona como fan: ver entrar a nuevos cineastas, con miradas frescas, dispuestos a contar historias que aún no hemos visto en esa galaxia muy, muy lejana.

Y esa respuesta dice mucho más de lo que parece.

La huella de Los Últimos Jedi

Johnson dirigió Star Wars: Episodio VIII – Los Últimos Jedi en 2017, una película que sigue generando conversaciones intensas años después. Para algunos, fue una reinvención valiente; para otros, una ruptura innecesaria.

Pero lo innegable es que dejó huella.

En sus propias palabras, hacer esa película fue «una de las experiencias más emocionantes» de su carrera. Salió de ella siendo un fan aún mayor de Star Wars. Eso no es poca cosa. Muchos directores que entran en franquicias gigantes salen exhaustos o desencantados. Johnson salió enamorado.

Originalmente, estaba previsto que desarrollara su propia trilogía. Pero ese proyecto nunca avanzó. En su lugar, se volcó en Knives Out y Poker Face. Proyectos propios, sin el peso de décadas de expectativas ajenas.

Por qué las mitologías necesitan voces nuevas

Lo interesante de las declaraciones de Johnson no es tanto lo que dice sobre él, sino lo que plantea sobre Star Wars como ecosistema narrativo.

«Como fan de Star Wars, lo que más me emociona es ver cómo traen voces frescas y nuevos cineastas para contar historias nuevas en ese mundo. Eso es lo que espero que siga ocurriendo», afirmó.

Es una postura generosa. Y también inteligente.

Porque las mitologías que sobreviven no son las que se protegen bajo campanas de cristal, sino las que se abren, se reinterpretan, se arriesgan. Star Wars nació de la fascinación de George Lucas por los seriales de aventuras, los samuráis y Joseph Campbell. Creció con las manos de Irvin Kershner, Lawrence Kasdan, y sí, también de Rian Johnson.

Cada cineasta que entra en ese universo trae su propia mirada. Y aunque eso genere fricción —porque siempre la genera—, también es lo que mantiene viva la conversación.

Recuerdo haber pausado Los Últimos Jedi en mi primer visionado, justo en la escena del sacrificio de Holdo. No por el espectáculo visual, sino porque había algo en ese momento sobre el legado y la transmisión del testigo que me hizo pensar en cómo las sociedades gestionan el cambio generacional. En cómo nos resistimos a soltar lo conocido, incluso cuando sabemos que debe evolucionar.

Eso es lo que hace grande a la ciencia ficción: no solo mostrarnos el futuro, sino reflejarnos el presente.

La tensión entre preservación y evolución

Lo que Johnson plantea, en el fondo, es una pregunta que trasciende Star Wars: ¿cómo se renueva una tradición sin traicionarla?

Es el mismo dilema que enfrentan las instituciones, las familias, las culturas. La tensión entre honrar lo que vino antes y crear espacio para lo que viene después. Entre la reverencia y la valentía.

Star Wars, como mito moderno, necesita ambas cosas. Necesita quien recuerde por qué Luke Skywalker miraba dos soles en Tatooine, pero también quien se atreva a preguntarse qué significa ser un Jedi en un universo que ya no cree en héroes.

¿Volverá Johnson a esa galaxia?

Cuando le preguntaron si volvería a trabajar en Star Wars, Johnson fue claro: «Me sentiría bendecido si eso volviera a ocurrir alguna vez».

No cerró la puerta. Pero tampoco está esperando junto al teléfono.

Y quizá esa sea la actitud más sana. Hacer cine dentro de una franquicia tan cargada de significado puede ser liberador o asfixiante, dependiendo de cómo se gestione. Johnson tuvo su momento. Dijo lo que tenía que decir. Y ahora está en otro sitio, creando desde un lugar más personal.

Pero su comentario deja una pregunta flotando: ¿qué significa «volver» a Star Wars? ¿Es repetir fórmulas? ¿Es corregir errores percibidos?

¿O es, como él sugiere, dejar espacio para que otros cuenten lo que aún no se ha contado?


Hay algo profundamente humano en la forma en que Rian Johnson habla de Star Wars. No desde el resentimiento ni desde la nostalgia ciega, sino desde un lugar de curiosidad genuina.

Como si entendiera que las historias más grandes que contamos no nos pertenecen del todo: las habitamos por un tiempo, dejamos nuestra marca, y luego las pasamos a otros.

Y quizá eso sea lo más importante que podemos aprender de todo esto. Que las galaxias —las reales y las imaginarias— necesitan exploradores dispuestos a perderse un poco, a arriesgarse, a contar algo que no sabíamos que necesitábamos escuchar.

Porque al final, lo que mantiene viva una mitología no es la reverencia, sino la valentía de seguir preguntando: ¿qué más hay por descubrir?


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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