• Chris Pratt defiende que el final agridulce entre Peter Quill y Gamora en Guardianes de la Galaxia Vol. 3 fue narrativamente más rico que haberlos reunido románticamente.
• Estoy de acuerdo con Gunn: no todos los finales felices son los mejores finales, y este cierre deja espacio para que los personajes crezcan de formas inesperadas.
• Esta conclusión abierta permite contar más historias en el futuro del MCU, en lugar de cerrar definitivamente el arco de estos personajes con un lazo perfecto.
Hay pocas cosas que duelan más en el MCU que ver a Peter Quill perder a Gamora. Y no una, sino dos veces. Cuando salí del cine después de ver Guardianes de la Galaxia Vol. 3, recuerdo pensar: «¿En serio James Gunn nos va a dejar así?».
Pero después de escuchar lo que Chris Pratt tiene que decir al respecto, empiezo a entender por qué ese final agridulce tiene mucho más sentido que un reencuentro romántico al uso.
Porque seamos sinceros: el MCU nos ha dado finales felices a mansalva. Y está bien, me encanta ver a los héroes ganar. Pero a veces, lo que hace que una historia se quede contigo no es el beso bajo la lluvia, sino la despedida que nunca quisiste dar.
El amor que se perdió en el multiverso
La relación entre Peter y Gamora ha sido uno de los pilares emocionales de la trilogía desde el principio. Desde 2014, vimos cómo dos personas rotas —él, un niño secuestrado de la Tierra; ella, la hija adoptiva de un genocida— encontraban algo parecido al amor en medio del caos.
Y entonces Thanos la tiró por un precipicio. Literalmente.
Ese momento fue devastador. Ver a Quill perder los papeles en Titán, arruinando el plan para quitarle el guantelete a Thanos, fue doloroso pero completamente humano. Y aunque sabíamos que Marvel tenía trucos bajo la manga, la Gamora que regresó en Endgame no era nuestra Gamora. Era una versión de 2014 que no había vivido nada de lo que nosotros habíamos visto en pantalla.
Un final que duele, pero que funciona
En una entrevista reciente en el podcast Happy Sad Confused, Chris Pratt habló abiertamente sobre el desenlace de esta historia de amor. Y su respuesta me sorprendió gratamente: no está triste. De hecho, cree que fue la decisión correcta.
Según Pratt, las relaciones que siguen un curso natural pueden ser interesantes, pero el conflicto y la tristeza de una separación crean una narrativa mucho más rica.
«No creo que hubiera sido un buen arco para Quill y Gamora», explicó. «Pensé que fue, de hecho, más interesante de la forma en que lo hicieron. Ella volvió, pero era otra persona. Es más triste, y también te prepara para contar más historias».
Y tiene razón. Porque si Gamora hubiera vuelto y simplemente hubiera recuperado sus sentimientos por Peter de forma mágica, habría sido… fácil. Demasiado fácil.
En cambio, lo que vimos en Vol. 3 fue a un Peter que tuvo que aceptar que el amor de su vida ya no existe, al menos no de la forma en que él la conoció. Esa Gamora tiene su propia vida, sus propias decisiones, y no le debe nada a un tipo que, para ella, es prácticamente un desconocido.
En los cómics, Marvel ha jugado con este tipo de dinámicas antes —versiones alternativas, líneas temporales cruzadas— pero pocas veces con tanto peso emocional. Gunn entendió que el dolor de Peter no se resuelve con un deus ex machina romántico, sino con aceptación.
Espacio para nuevas historias
Una de las cosas que más me gusta de este enfoque es que no cierra puertas. James Gunn dejó las escenas post-créditos abiertas de forma deliberada. Sabemos que Peter volvió a la Tierra, que los Guardianes siguen existiendo con una nueva formación, y que Gamora está por ahí, viviendo su vida con los Ravagers.
¿Significa esto que nunca volveremos a ver a estos personajes juntos? No necesariamente. Pero si lo hacemos, será en términos completamente nuevos. Y eso es mucho más emocionante que un «y vivieron felices para siempre» genérico.
Como fan de Marvel desde los cómics, sé que los personajes evolucionan, cambian, y a veces las cosas no salen como esperábamos. Y está bien. De hecho, es lo que hace que estas historias sigan siendo relevantes.
Ahora bien, no todo es perfecto. El MCU tiene un historial irregular con los finales agridulces. A veces los clava (como con Tony Stark en Endgame), y otras veces los desperdicia (¿alguien recuerda el arco de Natasha?). Pero en este caso, Gunn acertó.
Valentía narrativa
Al final, lo que Chris Pratt está defendiendo es algo que el MCU necesita más a menudo: valentía narrativa. No todos los arcos tienen que terminar con un lazo perfecto.
A veces, las mejores historias son las que te dejan con un nudo en el estómago y una pregunta en la cabeza: «¿Y ahora qué?».
Peter Quill no necesitaba recuperar a Gamora para completar su viaje. Necesitaba aprender a vivir sin ella. Y eso es un final mucho más poderoso que cualquier beso bajo las estrellas.

