• Blade sigue atrapada en el limbo tras años de reescrituras: su versión original conectaba con los Midnight Sons y exploraba a fondo el lado sobrenatural del MCU que tanto necesitamos.
• She-Hulk no estará en Avengers: Doomsday tras el conflicto público de Tatiana Maslany con Disney, y esto dice mucho sobre cómo Marvel gestiona a su talento.
• El caos creativo de Marvel Studios preocupa: entre proyectos cancelados y decisiones erráticas, cuesta reconocer al estudio que planificó meticulosamente las primeras fases.
A veces pienso que Marvel Studios se ha convertido en su propio villano. No hablo de Kang ni de Doctor Doom. Hablo de esa tendencia autodestructiva de anunciar proyectos con bombo y platillo para luego dejarlos morir en el olvido. Blade es el ejemplo perfecto: anunciada en 2019 con Mahershala Ali subiendo al escenario de la Comic-Con, se ha convertido en una leyenda urbana dentro del propio MCU.
Pero no es solo Blade. She-Hulk tampoco estará en Avengers: Doomsday, aparentemente por tensiones entre Tatiana Maslany y Disney. Como fan que ha visto crecer este universo desde Iron Man, no puedo evitar sentir frustración. ¿Qué está pasando en Burbank?
El calvario de Blade: cinco años y contando
Cuando Kevin Feige presentó a Mahershala Ali en la Comic-Con de 2019, el Hall H estalló. Era el regreso del vampiro que técnicamente inició el boom de las adaptaciones de superhéroes antes del MCU. Ali tiene dos Oscars, carisma y presencia. Todo parecía perfecto.
Desde entonces, Blade ha sido un desastre. Tenía fecha para noviembre de 2023. Luego septiembre de 2024. Después febrero de 2025. Más tarde noviembre de 2025. Y finalmente… desapareció del calendario. Como si Thanos hubiera chasqueado los dedos sobre el proyecto.
Han pasado dos directores: Bassam Tariq y Yann Demange. Incontables guionistas. Reescrituras constantes. Y aunque Ali y Mia Goth siguen vinculados, cada día es más difícil creer que veremos esta película.
La historia sobrenatural que pudo ser
Aquí viene lo interesante. Según Alex Perez de The Cosmic Circus, la versión original de Blade era mucho más ambiciosa de lo que pensábamos. No era solo «vampiro mata vampiros». Era worldbuilding en mayúsculas.
La película iba a explorar la Espada de Ébano, ese arma maldita que vimos en Eternals con Dane Whitman. El título «Blade» tendría doble significado: el cazavampiros y la espada. Ingenioso.
Pero había más. La película profundizaba en el lore sobrenatural del MCU: vampiros, Lilith, el Inframundo… Todo conectado y preparando el terreno para los Midnight Sons. Para quien no lo sepa, son los Vengadores de lo sobrenatural: Blade, Ghost Rider, Moon Knight, Doctor Strange… El equipo definitivo para amenazas místicas.
Una versión descartada incluía ambientación en los años 20. Otra tenía a Dane Whitman como protagonista secundario importante. Todo archivado. Cancelado. Borrado.
Como fan de los cómics, esto duele. El MCU ha tocado lo sobrenatural superficialmente: Doctor Strange es más ciencia ficción que magia oscura, Moon Knight apenas arañó la superficie, Werewolf by Night fue encantador pero aislado. Blade podía ser la piedra angular que uniera ese universo oculto. Y lo han tirado.
She-Hulk fuera de Doomsday: el conflicto con Disney
She-Hulk: Attorney at Law generó reacciones viscerales. Algunos la amaron por su tono meta. Otros la odiaron por lo mismo. Yo disfruté viendo a Tatiana Maslany romper la cuarta pared, aunque la serie tenía problemas de ritmo y CGI cuestionable.
Parecía claro que She-Hulk sería recurrente. Es abogada, es Hulk, tiene conexiones con media docena de personajes. Lógico verla en Avengers: Doomsday.
Pues no. Según informes recientes, She-Hulk no está en Doomsday. ¿La razón? Maslany pidió públicamente a los fans cancelar Disney+ tras la suspensión de Jimmy Kimmel. Un gesto que no sentó bien en Disney.
Los rumores sugieren que Maslany ya no quiere trabajar con Disney. Marvel podría recastear el papel, pero parece improbable para un personaje sin el peso de Iron Man o Capitán América.
Hay una pequeña esperanza: She-Hulk podría aparecer en regrabaciones de Doomsday o en Avengers: Secret Wars (2027). Pero por ahora, Jennifer Walters está en el banquillo.
El patrón que no podemos ignorar
Esto no es normal, y no deberíamos normalizarlo. Marvel construyó su imperio sobre planificación meticulosa. Feige era el maestro del ajedrez que movía piezas con años de antelación. Pero desde Endgame, algo se ha roto.
Proyectos anunciados y cancelados. Directores que se van. Actores en conflicto. Películas sin fecha. Series desconectadas. La Fase Cuatro fue caótica, y la Fase Cinco no mejora.
Entiendo que la pandemia complicó todo. Entiendo que perder a Jonathan Majors obligó a repensar la saga del Multiverso. Pero Blade lleva en desarrollo desde 2019, antes de todo eso. Y She-Hulk es un problema de gestión de talento.
Como fans, merecemos mejor. Mahershala Ali merece mejor. Los personajes que amamos en los cómics merecen llegar a la pantalla con el respeto que tuvieron Iron Man o Guardianes de la Galaxia.
¿Puede Marvel recuperar el rumbo antes de Doomsday?
Avengers: Doomsday llega en diciembre de 2025, y Secret Wars en 2027. Son las películas que cerrarán la Saga del Multiverso y redefinirán el MCU. Pero si Marvel no puede sacar adelante Blade o mantener contenta a Tatiana Maslany, ¿cómo orquestarán dos eventos de la magnitud de Infinity War y Endgame?
La ausencia de She-Hulk probablemente no sea un gran problema narrativo. Hay docenas de héroes más establecidos. Pero es sintomático: Marvel está perdiendo el control de su narrativa, dentro y fuera de la pantalla.
En cuanto a Blade, cada día sin noticias hace más difícil creer que la veremos. Y si llega, ¿será la versión ambiciosa prometida? ¿O un producto genérico despojado de lo que lo hacía especial?
Llevo siguiendo el MCU desde que Tony Stark dijo «I am Iron Man» en 2008. He defendido películas imperfectas cuando tenían corazón. He celebrado riesgos como Thor: Ragnarok o WandaVision. Pero también reconozco cuándo algo no funciona.
Marvel Studios está en un momento delicado. Blade y She-Hulk no son incidentes aislados; son síntomas de un estudio que creció demasiado rápido y paga el precio de la sobreexpansión.
Aun así, tengo esperanza. He visto a Marvel levantarse antes. Confío en que hay gente talentosa trabajando para arreglar esto. Y porque sigo siendo esa fan que se emociona cuando suena un tema de Alan Silvestri o aparece una conexión inesperada.
Pero esa esperanza necesita alimentarse de resultados, no de promesas vacías. La pelota está en tu tejado, Kevin Feige. No la dejes caer.

