• El nuevo tráiler de Supergirl promete una película de superhéroes con peso emocional real, dirigida por Craig Gillespie y protagonizada por Milly Alcock como Kara Zor-El en una misión de venganza.
• Esta peli tiene pinta de ser lo que DC necesita: una historia personal sobre el duelo, la sanación y la familia encontrada, sin perder ni un ápice de acción brutal.
• Se estrena el 26 de junio en cines e IMAX, basándose en el cómic «Supergirl: Woman of Tomorrow» de Tom King y Bilquis Evely.
Mirad, llevo años diciendo que DC necesita encontrar su voz. No copiar a Marvel, no intentar ser lo que no es, sino apostar por historias con alma. Y este tráiler de Supergirl… joder, este tráiler me ha dado esperanza.
Después de ver cómo Warner destrozó sistemáticamente el Snyderverso, después del desastre de Josstice League y de ver cómo Gunn intenta borrar todo lo que funcionaba, ver algo que parece tener corazón de verdad es como encontrar agua en el desierto.
Porque seamos claros: estamos hartos de superhéroes de cartón. Estamos hartos de películas que son solo excusas para vender merchandising. Necesitamos personajes que sangren, que sufran, que nos hagan sentir algo más que «oh, qué guay esa explosión».
Y por lo que se ve en este tráiler, Supergirl podría ser exactamente eso.
El tráiler arranca con «What Becomes of the Brokenhearted» de Jimmy Ruffin, una canción de 1967 que ya te está diciendo desde el primer segundo que esto no va a ser tu típica película de superhéroes llena de quips y chistes forzados.
Craig Gillespie ha elegido un tema que habla de corazones rotos, de pérdida, de buscar respuestas cuando todo se ha ido a la mierda. Y esa elección musical no es casual, es una declaración de intenciones.
La historia sigue a Kara Zor-El, interpretada por Milly Alcock, en una misión de venganza junto a Ruthye Marye Knoll, una chavala interpretada por Eve Ridley que ha perdido a sus padres a manos del villano Krem of the Yellow Hills.
Matthias Schoenaerts da vida a este cabrón, y por lo que se ve, no solo ha matado a los padres de Ruthye, sino que también dispara a Krypto. Sí, al puto perro. Si eso no te hace querer ver cómo Supergirl le parte la cara, no sé qué lo hará.
Lo que me flipa de este planteamiento es que no estamos ante otra historia de «superhéroe aprende a ser superhéroe». Kara ya sabe quién es. Ya ha perdido su planeta entero. Ya conoce el dolor de una forma que la mayoría de nosotros no podemos ni imaginar.
Esta es una historia sobre qué haces con ese dolor, sobre cómo sigues adelante cuando todo lo que conocías ha desaparecido.
Me recuerda a cuando Snyder usaba el flashback de Krypton en Man of Steel, esa sensación de pérdida absoluta que nunca te abandona. Esa carga emocional que convierte a un superhéroe en algo más que músculos y poderes.
La película se basa en «Supergirl: Woman of Tomorrow» de Tom King y Bilquis Evely, un cómic que explora estos temas con una madurez brutal. No es Supergirl como la prima optimista de Superman. Es Supergirl como una superviviente que ha visto cosas que nadie debería ver, que carga con un trauma que nunca desaparecerá del todo, pero que aún así elige ayudar a otros.
El tráiler equilibra perfectamente esa carga emocional con momentos de acción que parecen sacados de una puta obra de arte visual. Hay planos que te recuerdan que estamos viendo a alguien con poderes de dios, pero nunca pierde de vista que bajo esa capa hay una persona rota intentando recomponerse.
El reparto es sólido. Además de Alcock, tenemos a David Corenswet como Superman, Jason Momoa como Lobo (un personaje que no estaba en el cómic original pero que promete ser puro caos), David Krumholtz y Emily Beecham.
Momoa como Lobo es una de esas decisiones de casting que en papel suena rara pero que probablemente va a funcionar de puta madre porque el tío tiene ese carisma salvaje que el personaje necesita.
Lo que me tiene flipando es el tono. Porque mira, yo soy el primero en defender la narrativa visual de Snyder, esa épica de verdad que te hace sentir que estás viendo algo mítico. Recuerdo la primera vez que vi la secuencia de la terraformación en Man of Steel, con esa composición casi bíblica, ese uso del color desaturado que te transmitía la desesperación absoluta.
Pero también sé reconocer cuando una película necesita otro enfoque.
Y Supergirl parece haber encontrado su propio lenguaje: íntimo pero épico, personal pero universal, triste pero no deprimente. Hay humor, eso está claro en el tráiler, pero no es ese humor de Marvel que te saca de la película cada cinco minutos con chistes de mierda que destruyen cualquier tensión dramática.
Es humor que nace de los personajes, de sus interacciones, de esos momentos de conexión humana que hacen que te importe lo que les pase.
El tema de la familia encontrada es central aquí. Kara ha perdido su familia biológica, su planeta entero. Ruthye ha perdido a sus padres. Ambas están rotas de formas diferentes, pero encuentran en la otra algo que necesitan: propósito, conexión, una razón para seguir luchando.
Y eso, tíos, eso es lo que hace que una historia de superhéroes trascienda el género.
Visualmente, los planos que hemos visto prometen. Hay una composición cuidada, un uso del color que parece deliberado, momentos de acción que se sienten coreografiados con intención y no solo «vamos a romper cosas porque sí».
Se nota que hay una visión detrás de la cámara, alguien que entiende que cada plano cuenta una historia.
La fecha de estreno es el 26 de junio, tanto en cines como en IMAX. Y sí, voy a verla en IMAX porque si algo he aprendido es que estas películas necesitan pantalla grande, necesitan ese impacto visual que te recuerda por qué el cine es cine y no solo contenido para consumir en tu móvil mientras haces otras cosas.
Lo que me da esperanza de verdad es que DC parece estar apostando por contar historias diferentes. No todas tienen que ser del mismo molde. Superman puede ser una cosa, Batman otra, y Supergirl puede ser esta exploración del duelo y la sanación envuelta en una película de superhéroes.
Esa diversidad de tonos es lo que hace que un universo cinematográfico funcione de verdad.
Así que sí, estoy emocionado. Estoy emocionado de una forma que no lo estaba desde hace tiempo con DC. Porque este tráiler promete algo que llevamos años pidiendo: una película de superhéroes que no tenga miedo de sentir, de explorar el dolor, de mostrar que la verdadera fuerza no está solo en poder levantar montañas sino en levantarte tú mismo cuando todo se ha derrumbado.
Supergirl tiene pinta de ser esa película que te parte el corazón y luego te lo recompone, que te hace llorar y luego te hace saltar de la butaca cuando Kara finalmente le da su merecido al villano.
El 26 de junio nos vemos en el cine. Porque si hay algo que esta industria necesita desesperadamente es recordar que los superhéroes no son solo franquicias, son mitos modernos que pueden hacernos sentir algo real.
Y joder, tengo fe en que lo hará.

