Por qué The Penguin es el mejor spin-off del universo de Matt Reeves

The Penguin de HBO se presenta como un thriller mafioso independiente, sin exigir haber visto The Batman. Colin Farrell lidera un drama criminal que ha recibido siete nominaciones a los Emmy.

✍🏻 Por Mario Ortega

marzo 30, 2026

The Penguin de HBO demuestra que los spin-offs pueden funcionar como obras independientes sin exigir conocimiento previo del universo cinematográfico al que pertenecen.

• La serie obtuvo siete nominaciones a los Emmy 2025 al presentarse como un drama criminal clásico en lugar de una simple extensión de The Batman.

• Este enfoque inclusivo marca un precedente valioso para futuros spin-offs: invitar a nuevos espectadores en lugar de alienarlos con requisitos previos.


Hay algo fascinante en ver cómo el universo DC sigue encontrando formas de sorprendernos. Cuando Matt Reeves nos presentó su visión de Gotham en The Batman (2022), muchos pensamos que estábamos ante el inicio de otra franquicia más. Pero entonces llegó The Penguin, y con ella, una lección magistral sobre cómo hacer las cosas de manera diferente.

Estamos saturados de universos cinematográficos que exigen deberes previos. Marvel nos tiene acostumbrados a hacer listas de reproducción antes de cada estreno. Pero esta serie de HBO ha roto el molde de una forma que merece atención. No solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta.

Un criminal hecho y derecho

Colin Farrell apenas tuvo minutos de pantalla en The Batman. Su Oswald «Oz» Cobb era poco más que un personaje secundario, una pieza del engranaje de Gotham.

Pero HBO y Lauren LeFranc vieron algo más. Vieron la oportunidad de construir un drama criminal de ocho episodios que no necesitara del Caballero Oscuro para sostenerse.

Y funcionó. Vaya si funcionó.

La serie se ganó siete nominaciones a los Emmy 2025, y no fue por casualidad. The Penguin se presenta como lo que realmente es: un thriller mafioso de primer nivel que casualmente transcurre en Gotham City. No es «la serie de Batman sin Batman». Es la historia de un tipo ambicioso, despiadado y complejo que intenta hacerse un hueco en el submundo criminal.

Esa distinción es crucial. Cuando te sientas a verla, no estás viendo un producto de superhéroes. Estás viendo Los Soprano con un toque de DC.

La magia de no necesitar contexto

Aquí está el truco genial: puedes disfrutar The Penguin sin haber visto The Batman.

Sí, la serie transcurre después de los eventos de la película. Sí, hay referencias y conexiones. Pero no son obligatorias para entender qué está pasando o por qué debería importarte.

Esto es algo que otros universos cinematográficos parecen haber olvidado. No todo el mundo quiere hacer un máster en continuidad antes de disfrutar una buena historia.

La serie funciona como puerta de entrada para los curiosos del universo DC y como experiencia completa para quienes no tienen ningún interés en hombres con capas.

Es inclusiva sin ser condescendiente. Compleja sin ser inaccesible. Y eso, amigos, es un equilibrio difícil de conseguir.

Lecciones para el futuro

Matt Reeves entendió algo fundamental cuando construyó su Gotham: el realismo vende. Su ciudad no es un parque temático gótico, es un lugar creíble donde podrían pasar cosas terribles.

Esa base permitió que The Penguin funcionara como drama criminal puro y duro.

Pero hay otra decisión igual de importante: mantener a Batman fuera de la ecuación. Y no me malinterpretéis, adoro a Batman tanto como cualquiera. Pero su presencia habría desviado el foco. Habría convertido la serie en «el spin-off de Batman» en lugar de «la historia de Oz Cobb».

Craig Zobel dirigió con mano firme, y el reparto —Deirdre O’Connell, Rhenzy Feliz, Cristin Milioti— tuvo espacio para brillar sin competir con el peso de un icono cultural.

Es el tipo de narrativa que solo funciona cuando confías en tu historia lo suficiente como para dejarla existir por sí misma.

Un modelo a seguir

Lo que The Penguin demuestra es simple pero poderoso: los spin-offs no tienen que ser ejercicios de nostalgia o extensiones forzadas de una marca. Pueden ser obras con entidad propia que enriquecen un universo sin exigir que conozcas cada rincón de él.

Reeves ya ha insinuado otro spin-off centrado en Arkham Asylum, y si sigue esta filosofía, podríamos estar ante algo especial.

Porque el atractivo no siempre está en el titular principal. A veces está en explorar los rincones oscuros, en dar voz a personajes que normalmente quedan en segundo plano.

Y aquí es donde DC tiene una ventaja histórica. Desde Gotham Central hasta Joker, el universo DC siempre ha funcionado mejor cuando se atreve a alejarse del centro. Cuando confía en que Gotham es lo suficientemente rica como para sostener historias sin necesidad de que aparezca el murciélago cada cinco minutos.

Marvel y Star Wars podrían tomar nota. No se trata de abandonar la continuidad o ignorar las conexiones. Se trata de recordar que cada historia debería poder sostenerse por sí misma.


The Penguin no es perfecta, pero es significativa. Y en el panorama actual de franquicias interminables y universos compartidos que parecen exámenes de acceso, eso cuenta mucho.

Nos recuerda que el mejor fan service no es llenar la pantalla de easter eggs, sino contar una historia que merezca la pena ser contada. Porque al final, eso es lo que importa. No cuántas referencias puedes meter, sino si tu historia tiene algo que decir.

Y Oz Cobb, ese criminal cojo con delirios de grandeza, tenía mucho que decir. Solo necesitaba que le dejaran hablar sin que un murciélago le robara el protagonismo.


Valenciano de corazón, fan de DC y de los desayunos largos. Me gusta el cine que emociona, pero más aún el que te deja pensando.

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