La secuela de Super Mario Bros. tendrá 98 minutos de duración, 6 más que su predecesora

La secuela de Super Mario alarga su metraje, repite equipo creativo y reabre la herida: ¿confunden duración con verdadera profundidad narrativa?

✍🏻 Por Tomas Velarde

marzo 4, 2026

• La secuela de Super Mario Bros. alcanzará los 98 minutos de duración, seis más que su predecesora y convirtiéndose en la segunda película más larga de la franquicia Nintendo.

• Este aumento responde directamente a las críticas sobre el ritmo apresurado de la primera entrega, que sacrificó profundidad narrativa por velocidad.

• La incorporación de personajes como Rosalina, Bowser Jr. y Yoshi justifica esta extensión, aunque queda por ver si Illumination empleará ese tiempo en construir verdadera sustancia dramática o simplemente añadirá más espectáculo.


Hay algo revelador en la duración de una película. No es una cifra arbitraria, sino una declaración de intenciones sobre cuánto tiempo necesita un relato para respirar. Cuando Illumination anunció que su primera incursión en el universo de Mario duraría apenas 92 minutos, muchos intuimos que sería insuficiente.

Ahora, con la confirmación de que Super Mario Galaxy extenderá su metraje hasta los 98 minutos, cabe preguntarse si el estudio ha aprendido la lección o si simplemente está añadiendo más espectáculo sin sustancia. Seis minutos adicionales pueden significarlo todo o no significar absolutamente nada.


La película de Super Mario Galaxy ha confirmado oficialmente una duración de una hora y 38 minutos, seis minutos más extensa que su predecesora de 2023. Esta cifra la sitúa como la segunda película más larga de la franquicia Super Mario, únicamente superada por aquel desafortunado experimento de imagen real de 1993 que alcanzó los 104 minutos.

En el contexto de la filmografía de Illumination, este metraje la equipara con Gru 2: Mi villano favorito y la coloca justo por debajo de las dos entregas de Sing. No es casual que el estudio haya optado por ampliar la duración.

La primera película, pese a su arrollador éxito comercial con 1.300 millones de dólares recaudados a nivel mundial, recibió críticas tibias por parte de la prensa especializada. El problema no residía en su capacidad para recrear visualmente el universo de Nintendo —algo que lograron con notable eficacia— sino en su guion apresurado.

Los 92 minutos resultaron insuficientes para desarrollar personajes con verdadera dimensión. Todo transcurría a tal velocidad que apenas había espacio para la emoción genuina, para esos momentos de pausa que permiten al espectador conectar con lo que sucede en pantalla.

La recepción crítica reflejó esta dicotomía: un 59% de aprobación entre los críticos frente a un rotundo 95% de aprobación del público en Rotten Tomatoes. El público general valoró el espectáculo y la fidelidad estética al videojuego. Los críticos echamos en falta una historia que mereciera ser contada, personajes que trascendieran el mero reconocimiento nostálgico.

Recuerdo haber visto la primera entrega con cierta melancolía. No por lo que era, sino por lo que podría haber sido. Illumination demostró dominar el lenguaje visual del videojuego, pero olvidó que el cine requiere algo más que referencias y colores brillantes.


Los seis minutos adicionales de Super Mario Galaxy deberían servir, en teoría, para incorporar con mayor holgura los nuevos personajes confirmados en los avances: Rosalina, con la voz de Brie Larson; Bowser Jr., interpretado por Benny Safdie; y las apariciones de Birdo y Yoshi.

La pregunta es si este tiempo extra se empleará para construir arcos narrativos coherentes o simplemente para añadir más secuencias de acción. Los detalles de la trama permanecen celosamente guardados, aunque circulan rumores no confirmados que sugieren que el verdadero villano podría ser Wario en lugar de Bowser Jr.

El equipo creativo repite en su totalidad: Aaron Horvath y Michael Jelenic regresan como directores, con Matthew Fogel nuevamente al cargo del guion. El reparto vocal también mantiene a Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Charlie Day, Jack Black y Keegan-Michael Key.

Esta continuidad puede ser tanto una bendición como una maldición. Por un lado, garantiza coherencia estilística; por otro, plantea dudas sobre si habrá verdadera evolución o simplemente más de lo mismo con un barniz ligeramente distinto.

Lo que me preocupa es que Illumination confunda duración con profundidad. Añadir minutos no garantiza mejor cine. Hitchcock podía construir tensión insoportable en 90 minutos; Kurosawa necesitaba tres horas para sus epopeyas, pero cada segundo estaba justificado.

El cine de animación actual parece haber olvidado que el silencio y la contemplación son tan importantes como la acción. Pixar, en sus mejores momentos, entendió que la emoción genuina requiere construcción paciente. Illumination, hasta ahora, ha privilegiado el entretenimiento inmediato sobre la resonancia emocional duradera.


Habrá que esperar hasta el 1 de abril de 2026 para comprobar si estos seis minutos adicionales representan una maduración del proyecto. La película se estrenará en un momento competitivo del calendario, enfrentándose a otras producciones de animación que también buscarán captar la atención del público familiar.

Mi esperanza, aunque moderada, es que los responsables hayan escuchado las críticas y comprendido que incluso el público infantil merece historias bien contadas. Personajes que respiren y evolucionen, con una estructura dramática que respete los principios básicos de la narrativa cinematográfica.

Porque al final, lo que separa una película memorable de un producto de consumo rápido no es el presupuesto ni la tecnología empleada, sino el respeto al oficio. La comprensión de que el cine es, ante todo, el arte de contar historias.

Y las buenas historias necesitan su tiempo para florecer. Veremos si Illumination ha aprendido esta lección fundamental.


Cinéfilo empedernido, coleccionista de vinilos de bandas sonoras y defensor de la sala de cine como templo cultural. Llevo más de una década escribiendo sobre cine clásico, directores de culto y el arte de la narrativa visual. Creo que no hay nada como un plano secuencia bien ejecutado y que el cine perdió algo cuando dejó de oler a celuloide.

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