El episodio 5 de «A Knight of the Seven Kingdoms» ha alcanzado un 9.8 en IMDb

A Knight of the Seven Kingdoms firma un Juicio de los Siete brutal y emocional que se cuela entre los episodios mejor valorados de la franquicia.

✍🏻 Por Alex Reyna

febrero 21, 2026

• El episodio 5 de «A Knight of the Seven Kingdoms» ha alcanzado un 9.8 en IMDb, colocándose entre los cinco episodios mejor valorados de toda la franquicia de Juego de Tronos.

• La secuencia del Juicio de los Siete demuestra que las historias íntimas y centradas en personajes pueden resonar tanto o más que las grandes batallas épicas con dragones.

• Este logro me hace pensar en cómo hemos confundido espectáculo con sustancia: a veces siete caballeros en un campo embarrado dicen más sobre la condición humana que mil soldados en una pantalla verde.

A veces me pregunto si hemos olvidado lo que realmente nos atrapa de una historia.

Nos hemos acostumbrado a medir el éxito en términos de presupuesto, de efectos visuales, de cuántos dragones caben en un plano. Y entonces llega algo como «A Knight of the Seven Kingdoms» y nos recuerda que la verdadera potencia narrativa no se mide en megapíxeles.

Se mide en latidos del corazón. En el silencio antes de que se desenvaine una espada. En la mirada de un hombre que sabe que puede morir por hacer lo correcto.

El quinto episodio de esta serie, «In the Name of the Mother», acaba de conseguir algo extraordinario: un 9.8 en IMDb. Estamos hablando de una puntuación que lo sitúa entre los cinco episodios mejor valorados de toda la historia de la franquicia de Juego de Tronos.

Y lo ha hecho sin dragones. Sin ejércitos de miles de soldados. Solo con siete caballeros, barro y una pregunta moral que corta más profundo que cualquier espada valyria.

El Juicio que lo cambió todo

El episodio comenzó con una calificación perfecta de 10.0 antes de estabilizarse en el 9.8 que mantiene ahora.

El núcleo del episodio es el tan esperado Juicio de los Siete, una secuencia que los lectores de las novelas de George R.R. Martin llevaban años imaginando. La premisa es brutal en su simplicidad.

Dunk, el caballero errante protagonista, se enfrenta a un juicio por combate después de agredir al príncipe Aerion. Pero aquí viene el giro: su escudero Egg no es un chico cualquiera, sino el príncipe Aegon. Y Aerion, en lugar de un duelo tradicional, exige un Juicio de los Siete.

Cada combatiente debe elegir seis campeones que luchen a su lado. Catorce hombres en total.

Un campo de batalla que se convierte en carnicería.

Lo que hace especial esta secuencia no es su escala. Es su peso. Cada golpe importa. Cada caída duele. No hay música épica que te diga cómo sentirte, solo el sonido del acero contra el acero y la respiración entrecortada de hombres que luchan por algo más grande que ellos mismos.

La intimidad como arma narrativa

Me recuerda a por qué pausé «Arrival» tantas veces.

No era por los alienígenas o las naves espaciales. Era por los momentos pequeños, las decisiones humanas frente a lo incomprensible. «A Knight of the Seven Kingdoms» opera bajo la misma filosofía.

La serie se centra en Dunk y Egg, personajes alejados de las intrigas de la corte y de las guerras continentales. No hay dragones dominando el cielo. No hay ejércitos chocando por decenas de miles.

Y sin embargo, aquí estamos, hablando de uno de los episodios mejor valorados de toda la franquicia.

Esto dice algo fundamental sobre nosotros como audiencia. Hemos sido bombardeados con espectáculo durante tanto tiempo que casi olvidamos el poder de una historia bien contada. La violencia aquí es cruda, visceral. Las apuestas se sienten íntimas porque conocemos a estos personajes, entendemos lo que arriesgan.

Creo que estamos en un momento cultural donde el cansancio del CGI es real. Donde la gente busca algo que se sienta auténtico, aunque sea en un mundo de fantasía. Queremos ver sudor real, no píxeles perfectos. Queremos sentir el peso de una decisión moral, no solo admirar la coreografía de una batalla.

El contexto importa

Para dimensionar este logro: solo tres episodios en toda la historia de Juego de Tronos tienen una puntuación superior. «The Winds of Winter» y «Battle of the Bastards» con 9.9, y «The Rains of Castermere» con un perfecto 10.0. «Hardhome» comparte el 9.8 con este episodio.

Incluso «House of the Dragon», con todo su presupuesto y sus dragones, solo alcanzó un 9.4 con su episodio mejor valorado.

¿Qué nos dice esto? Que el tamaño no importa tanto como pensábamos. Que la conexión emocional supera al presupuesto.

Lo que realmente estamos viendo

Hay algo profundamente humano en el Juicio de los Siete.

No es solo una pelea. Es una declaración sobre el honor, la lealtad, el precio de hacer lo correcto cuando el mundo te dice que te equivocas. Dunk no es un héroe de leyenda. Es un tipo que intenta sobrevivir y mantener sus principios intactos.

En una era donde el cine y la televisión parecen competir por quién puede hacer la explosión más grande, «A Knight of the Seven Kingdoms» apuesta por lo contrario. Apuesta por la quietud antes de la tormenta. Por el peso de una decisión. Por el coste real de la violencia.

Y funciona. Vaya si funciona.

Pienso en «Moon», en «Ex Machina», en esos momentos de «Blade Runner» donde todo se detiene y solo queda la pregunta existencial. La fantasía y la ciencia ficción funcionan mejor cuando hablan de nosotros. De nuestras luchas, nuestros dilemas morales, nuestro intento desesperado de ser mejores de lo que somos.

La serie tiene un episodio más por delante. No sé qué nos espera, pero sí sé esto: ha demostrado que Poniente no necesita una guerra que abarque todo un continente para atraparnos.

A veces, lo más pequeño es lo más poderoso.


Al final, creo que «A Knight of the Seven Kingdoms» nos está enseñando algo que ya sabíamos pero habíamos olvidado.

Las mejores historias no son las que gritan más fuerte, sino las que susurran verdades que no queremos escuchar. Son las que nos hacen pausar, pensar, sentir algo más allá del entretenimiento superficial.

Este episodio, con su 9.8 y su lugar entre los mejores de la franquicia, es un recordatorio de que cualquier género funciona mejor cuando habla de nosotros. Siete caballeros en el barro nos dicen más sobre la humanidad que mil dragones en el cielo.

Y eso, en sí mismo, es algo por lo que vale la pena luchar.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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