¿Recordáis la sensación de salir del cine en 2016 después de ver Capitán América: Civil War? Ese nudo en el estómago al ver a nuestros héroes enfrentados, divididos por ideologías que ambas tenían sentido.
Pues bien, diez años después, el MCU está colocando todas las piezas para repetir la jugada. Y no hablo de teorías descabelladas de Reddit: las señales están ahí, claras como el agua.
Lo más interesante es que esta vez no se trata de un tratado internacional como los Acuerdos de Sokovia. Es algo más orgánico, más insidioso. El sentimiento anti-superhéroes crece desde múltiples frentes: Hollywood, los despachos políticos, la opinión pública.
Y Wonder Man acaba de poner la cereza del pastel con un final que huele a conflicto a kilómetros.
Wonder Man enciende la mecha
El final de Wonder Man no es sutil, y eso me encanta. El agente Cleary del DODC deja caer una frase que cualquier fan de los cómics reconocerá: las habilidades iónicas de Simon Williams podrían convertirle en una amenaza masiva o en un activo valioso para el gobierno.
¿Os suena? Debería. En los cómics, Wonder Man tiene un arco completo como operativo gubernamental registrado. Marvel no está siendo precisamente críptica con sus intenciones.
Lo fascinante es lo ambiguo que resulta. Simon no es un villano. Es un tipo intentando encontrar su sitio en el mundo, lidiar con sus poderes y labrarse una carrera en Hollywood. Pero las circunstancias podrían empujarle a tomar decisiones que le pongan del lado del control gubernamental. No por maldad, sino por supervivencia.
Y eso es mucho más interesante que un villano de manual.
Marvel lleva años preparando esto (y no nos dimos cuenta)
Wonder Man no es un caso aislado. Si prestáis atención, el MCU lleva tiempo sembrando estas semillas de desconfianza hacia los superhéroes.
La serie introduce la «cláusula Doorman», una normativa que prohíbe a personas con poderes trabajar en Hollywood. Es discriminación en toda regla, pero refleja un miedo real: ¿cómo compites con alguien que puede hacer cosas imposibles?
Luego tenemos Daredevil: Born Again, donde Wilson Fisk crea un Grupo de Trabajo Anti-Vigilantes. Fisk sabe perfectamente cómo manipular el miedo público para consolidar su poder. Cuando vi al Kingpin de alcalde casi tiro las palomitas, pero tiene todo el sentido del mundo.
Y Secret Invasion estableció un sentimiento anti-alienígena generalizado. Esa paranoia no se evapora de la noche a la mañana. Se enquista y acaba extendiéndose a cualquiera que sea «diferente». Incluidos los superhéroes.
Los Acuerdos de Sokovia murieron, pero su espíritu sigue vivo
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Técnicamente, los Acuerdos de Sokovia fueron derogados. Esa legislación que dividió a los Vengadores ya no existe sobre el papel.
Pero las ideas no mueren tan fácilmente.
En lugar de un único tratado internacional, ahora tenemos un mosaico de políticas anti-superhéroes surgiendo de forma independiente. Es más realista, la verdad. Y también más peligroso, porque no hay un marco único contra el que luchar.
El DODC ha evolucionado de ser una organización de limpieza a convertirse en una agencia de vigilancia en toda regla, con su propia prisión de máxima seguridad para superhumanos. Llevo años diciendo que el DODC iba a ser problema, y aquí estamos.
Los mutantes van a romper el tablero (y lo sabemos)
Y ahora viene la bomba: los mutantes están a punto de entrar en el MCU. Los X-Men están en camino.
Y si hay algo que sabemos de los X-Men es que su mera existencia intensifica el debate sobre los superhéroes hasta niveles estratosféricos.
Los mutantes no son como los Vengadores. No obtuvieron sus poderes en un accidente de laboratorio. Nacieron así. Son la siguiente etapa de la evolución humana, y eso aterroriza a la gente de una manera visceral.
No puedes regular quién nace mutante. No puedes controlar cuándo se manifiestan sus poderes. Y eso, para los gobiernos y la población general, es una pesadilla.
Imaginaos la mezcla: un DODC cada vez más poderoso, políticas anti-superhéroes brotando por todas partes, y de repente aparecen los mutantes. Es el cóctel perfecto para un conflicto masivo.
Como fan que ha seguido el MCU desde Iron Man, reconozco el patrón. Marvel sabe construir hacia grandes eventos. Lo hicieron con la Saga del Infinito, lo están haciendo con la Saga del Multiverso, y tiene todo el sentido que quieran revisitar uno de sus mayores éxitos.
Pero aquí está el riesgo: ¿están siendo demasiado predecibles?
¿Nostalgia disfrazada o evolución real?
Lo que me genera sentimientos encontrados es la posibilidad de que Marvel esté reciclando una fórmula que funcionó. Civil War fue brillante porque era fresca, porque nos pilló desprevenidos.
Pero repetir la misma estructura diez años después… no sé. Podría ser genial o podría ser síntoma de falta de ideas nuevas.
Por otro lado, el contexto es completamente diferente. En 2016, los Vengadores estaban en su apogeo. Ahora, el equipo original está desmembrado. Tenemos una nueva generación de héroes que no vivió la batalla de Nueva York ni la de Sokovia.
Para ellos, estos conflictos son historia, no experiencia vivida. Y eso cambia la dinámica por completo.
Además, la introducción de los mutantes añade una capa de complejidad que no existía en la Civil War original. No estamos hablando solo de si los superhéroes deben rendir cuentas. Estamos hablando de derechos civiles, de discriminación, de miedo al otro.
Es territorio mucho más denso y, potencialmente, mucho más interesante.
Creo que el MCU está preparando un nuevo Civil War. Las señales están ahí, claras y deliberadas. Wonder Man ha puesto la primera ficha, pero el tablero lleva tiempo preparándose.
Con los mutantes en el horizonte, el conflicto parece inevitable. La pregunta no es si va a pasar, sino cuándo y cómo de grande va a ser.
Lo que espero, como fan que ha invertido casi dos décadas en este universo, es que Marvel no se conforme con repetir la fórmula. Que use estos elementos familiares para contar una historia nueva, que explore las implicaciones de vivir en un mundo donde los superhéroes son cada vez más comunes y, por tanto, cada vez más regulados.
Porque si hay algo que el MCU ha demostrado en sus mejores momentos es que puede tomar conceptos de los cómics y elevarlos a algo genuinamente cinematográfico y emocionante. No quiero nostalgia disfrazada de novedad. Quiero una evolución real de lo que Civil War empezó hace una década.
Y creo que Marvel tiene la oportunidad de hacerlo bien. Solo espero que no la desperdicien.

