Pennywise no solo da miedo: controla tu destino desde fuera del tiempo

Welcome to Derry convierte a Pennywise en algo más que un monstruo: una entidad cósmica que manipula el tiempo y nuestro destino moviéndose hacia atrás en la historia.

✍🏻 Por Alex Reyna

enero 30, 2026

It: Welcome to Derry plantea que Pennywise existe fuera del tiempo lineal, conociendo pasado y futuro simultáneamente para manipular la historia de Derry desde múltiples épocas.

• Bill Skarsgård reflexiona sobre la naturaleza transdimensional de su personaje, cuestionando qué significa el tiempo para una entidad cósmica que opera bajo reglas incomprensibles.

• La serie retrocederá progresivamente en el tiempo a lo largo de tres temporadas (1962, 1935, 1908), creando una estructura narrativa que desafía nuestra percepción lineal de las historias.


Hay algo profundamente perturbador en un monstruo que no solo te acecha en el presente, sino que ya conoce tu futuro.

Que sabe cómo terminarás antes de que empieces.

It: Welcome to Derry no se conforma con ser otra precuela de terror. Plantea una pregunta que me recuerda a las paradojas temporales de Arrival —esa película que tuve que pausar tres veces para procesar lo que estaba viendo— o los bucles de Dune.

¿Qué significa el tiempo para algo que no pertenece a nuestra dimensión?

¿Y qué ocurre cuando ese algo decide usarlo como arma?

Bill Skarsgård ha abierto una ventana fascinante hacia la mente de su criatura. Y lo que vemos al otro lado no es solo horror: es filosofía disfrazada de payaso.

Una reflexión sobre cómo percibimos la realidad, sobre si el tiempo es realmente una línea recta o simplemente otra ilusión humana.

Porque si Pennywise puede moverse hacia atrás mientras avanza, ¿qué dice eso sobre nuestra propia forma de entender la existencia?

El tiempo como arma narrativa

It: Welcome to Derry arranca en 1962, veintisiete años antes de los eventos de la primera película.

Pero aquí está el giro: Pennywise ya sabe lo que va a pasar.

Conoce a los Losers Club. Sabe que en 1989 un grupo de niños casi lo destruye. Y en 2016, ya adultos, regresan para intentar acabar con él definitivamente.

Así que hace lo lógico. O lo retorcido, según se mire.

En 1962, comienza a atacar a los padres potenciales de esos futuros héroes. Impide que nazcan. Borra el futuro antes de que ocurra.

Es una estrategia que convierte la precuela en algo más complejo que un simple «así empezó todo». Es una guerra temporal donde el enemigo ya conoce todos tus movimientos.

Me quedé pensando en esto durante días. ¿Qué dice sobre nosotros que nos aterrorice tanto la idea de un enemigo omnisciente?

En una época donde nuestros datos predicen nuestro comportamiento, donde los algoritmos saben qué queremos antes que nosotros mismos, Pennywise es la metáfora perfecta de nuestro miedo contemporáneo a la pérdida de agencia.

La naturaleza transdimensional del miedo

Skarsgård aborda este concepto con una mezcla de fascinación y honestidad refrescante.

«¿Qué es el tiempo para algo que no forma parte de esta dimensión?», plantea.

Y tiene razón. Pennywise no es humano. No está atado a las leyes que nos gobiernan. Es una entidad transdimensional, algo que existe en múltiples planos a la vez.

Me recuerda a los heptápodos de Arrival, esos seres que perciben el tiempo de forma no lineal.

Pero mientras Louise Banks aprende a ver el futuro como un acto de amor y aceptación, Pennywise lo usa como herramienta de dominación.

Es la diferencia entre la ciencia ficción que nos eleva y el terror que nos recuerda nuestra fragilidad.

El actor menciona a Maturin, la tortuga cósmica que en la mitología de Stephen King representa la fuerza opuesta a Pennywise. Una entidad que existe antes del tiempo mismo.

Es fascinante cómo King construye estos universos donde el horror no es solo visceral, sino conceptual.

Donde el verdadero terror no está en lo que ves, sino en lo que no puedes comprender.

Tres temporadas, tres saltos hacia atrás

La estructura de la serie es ambiciosa.

Andy Muschietti planea tres temporadas que funcionarán como capas arqueológicas de la maldición de Derry. La primera en 1962. La segunda saltará a 1935. La tercera llegará hasta 1908.

Es un movimiento narrativo arriesgado.

Mientras el público avanza temporalmente (temporada tras temporada), la historia retrocede. Pennywise se mueve hacia atrás, pero para él es hacia adelante.

Como dice Skarsgård: «Pennywise podría estar yendo hacia atrás, pero es hacia adelante para él, igual que para la audiencia».

Esta estructura desafía cómo consumimos las historias. Normalmente esperamos progresión lineal: inicio, desarrollo, desenlace.

Pero ¿qué pasa cuando la narrativa misma cuestiona esa expectativa?

¿Cuando el final ya lo conocemos, pero el principio sigue siendo un misterio?

Es el mismo principio que hace que Dune funcione: sabemos que Paul se convertirá en el Muad’Dib, pero el viaje hacia ese destino inevitable es lo que importa.


Skarsgård admite con humor que probablemente ni el propio Stephen King tenga todas las reglas claras sobre cómo funciona exactamente el tiempo para Pennywise.

Y quizá eso sea lo mejor.

Porque el misterio, la ambigüedad, es parte del terror. No necesitamos un manual de instrucciones sobre mecánica temporal transdimensional.

Lo que necesitamos es sentir que hay algo más grande que nosotros, algo que opera bajo reglas que no podemos comprender completamente.

Eso es lo que hace que Pennywise sea más que un monstruo con dientes afilados. Es una representación de lo incomprensible.

It: Welcome to Derry podría haberse conformado con ser un ejercicio nostálgico de terror de los ochenta trasplantado a los sesenta.

Pero al introducir esta dimensión temporal, al hacer que Pennywise sea algo más que un depredador cíclico, la serie se atreve a preguntar cosas más grandes.

Sobre la naturaleza del tiempo. Sobre si el destino está escrito. Sobre si podemos cambiar el futuro cuando alguien ya lo conoce.

Y quizá, sobre todo, sobre qué dice de nosotros que nos aterrorice tanto la idea de ser predecibles.

Me quedo pensando en esa imagen: un payaso moviéndose hacia atrás en el tiempo mientras avanza en su propia línea temporal.

Es perturbador, sí. Pero también es hermoso en su complejidad.

Porque al final, las mejores historias de terror no son las que nos asustan en el momento, sino las que nos hacen cuestionar nuestra percepción de la realidad mucho después de que las luces se enciendan.

Y si Pennywise puede enseñarnos algo sobre cómo funciona el universo mientras nos aterroriza, quizá valga la pena adentrarse en Derry una vez más.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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