• Avatar: Fire and Ash mantiene el liderazgo en su quinta semana con 363,5 millones en Estados Unidos y 1.310 millones globales, aunque su ritmo de desaceleración preocupa comparado con las anteriores entregas de Cameron.
• 28 Years Later: The Bone Temple fracasa estrepitosamente con solo 13 millones en su estreno pese a críticas excelentes (93% en Rotten Tomatoes), demostrando que la calidad no lo es todo cuando saturas al público.
• La lección del fin de semana es clara: lanzar una secuela apenas siete meses después de la anterior es un error estratégico que ni las mejores valoraciones pueden compensar.
El fin de semana largo del Día de Martin Luther King nos ha dejado una taquilla de contrastes fascinantes. Por un lado, James Cameron aferrándose al trono con su tercera entrega de Pandora. Por otro, una franquicia de culto que tropieza con sus propias prisas. Y es que en esto del cine, como en tantas cosas, el timing lo es todo.
Lo que me fascina de este fin de semana es cómo ilustra a la perfección uno de los dilemas más antiguos de Hollywood: ¿cuándo es demasiado pronto para volver? La respuesta está escrita en cifras que no mienten. Vamos a destripar estos datos porque, os lo aseguro, cuentan una historia mucho más interesante que cualquier guion.
Avatar mantiene el cetro, pero con grietas visibles
La tercera entrega de la saga de Cameron, Avatar: Fire and Ash, se ha embolsado 17,2 millones de dólares durante el fin de semana largo. Nada mal para su quinta semana en cartelera, ¿verdad? Con 363,5 millones acumulados en territorio estadounidense y 1.310 millones a nivel mundial, cualquiera diría que estamos ante otro triunfo apabullante del rey de Pandora.
Pero aquí viene el matiz que me encanta: estos números, aunque impresionantes en valor absoluto, revelan una desaceleración preocupante. La primera Avatar alcanzó los 2.900 millones de dólares globales, y The Way of Water llegó a los 2.300 millones. Fire and Ash va claramente por detrás en su trayectoria.
No es un fracaso, ni mucho menos, pero sí una señal de que incluso las franquicias más potentes del planeta tienen un límite de saturación. Lo que estamos viendo es el efecto de la fatiga de franquicia en tiempo real. El público sigue respondiendo, pero con menos entusiasmo.
Cameron ha construido un universo visual deslumbrante, pero parece que la novedad ya no impacta como antes. Los 1.310 millones globales son una cifra envidiable para cualquier estudio, pero para los estándares que Cameron mismo estableció, es un paso atrás. Y en Hollywood, donde cada película se mide contra sus propias expectativas infladas, eso importa.
El tropiezo de 28 Years Later: cuando la prisa es mala consejera
Ahora viene lo jugoso. 28 Years Later: The Bone Temple, la cuarta entrega de la franquicia zombi que arrancó Danny Boyle en 2002, ha debutado con apenas 15 millones de dólares en su fin de semana de estreno. Para ponerlo en perspectiva: las previsiones hablaban de entre 20 y 22 millones. Estamos ante una caída del 35-40% respecto a las expectativas.
Lo desconcertante del caso es que la película es objetivamente buena. Tiene un 93% en Rotten Tomatoes y una nota «A-» en CinemaScore, que mide la reacción del público saliendo del cine. Son las mejores valoraciones de toda la saga. Entonces, ¿qué ha fallado?
La respuesta está en el calendario, no en la calidad. Sony decidió lanzar The Bone Temple apenas siete meses después de 28 Years Later, la tercera entrega. Siete meses. Es un intervalo ridículamente corto para una franquicia de terror que no es precisamente Marvel o Star Wars.
El analista David A. Gross lo clava: «Es una caída pronunciada respecto a la tercera entrega. Las críticas y las puntuaciones del público son las mejores de la serie. Pero volver después de siete meses es demasiado rápido, y está perjudicando los números».
Y tiene toda la razón del mundo. El público necesita tiempo para echar de menos una franquicia, para que crezca el deseo de volver a ese universo. Bombardear con secuelas cada pocos meses puede funcionar con superhéroes (y ni siquiera siempre), pero con terror de autor es una estrategia suicida.
Con un presupuesto de 63 millones de dólares y apenas 31,1 millones recaudados globalmente en su primer fin de semana, Sony tiene motivos para preocuparse.
El resto del top 5: triunfos consolidados y sorpresas agradables
Mientras tanto, Zootopia 2 sigue haciendo historia en su octava semana. Ha sumado 11,6 millones durante el fin de semana largo y ya acumula 392 millones en Estados Unidos y 1.700 millones a nivel mundial. Esa cifra global la convierte oficialmente en la película de animación más taquillera de Hollywood de todos los tiempos, superando a Inside Out 2.
Disney puede dormir tranquilo: su maquinaria de animación sigue siendo imparable.
The Housemaid, el thriller psicológico de Lionsgate, se ha colocado en cuarto lugar con 10,1 millones en el fin de semana largo. Con 108,7 millones en Estados Unidos y 247,3 millones globales contra un presupuesto de apenas 35 millones, estamos ante uno de los éxitos más rentables del año. Y como era de esperar, ya hay secuela en marcha.
Cuando los números cantan así, Hollywood no se hace de rogar.
Y luego está Marty Supreme, la propuesta con clasificación R de A24 que ha alcanzado los 80,8 millones en Norteamérica (97 millones globales). Con esa cifra, ha superado a Everything Everywhere All at Once como el mayor éxito de A24 en territorio estadounidense. Para un estudio independiente, estos números son oro puro.
Menciones honoríficas
No puedo dejar de mencionar el reestreno de la trilogía de El Señor de los Anillos por su 25 aniversario. Peter Jackson vio cómo su obra maestra volvía a los cines recaudando 9,5 millones durante el fin de semana largo en 1.680 salas. Es una cifra ligeramente inferior al reestreno de 2024, pero sigue demostrando que hay clásicos que nunca pasan de moda.
También merece atención No Other Choice, la comedia negra de Park Chan-wook distribuida por Neon, que ha sumado 2,8 millones desde 695 salas, acumulando 6,9 millones en total. Para una película de autor coreano en distribución limitada, son números más que respetables.
Hamnet, la tragedia shakespeariana de Chloe Zhao, se expandió a 718 salas y añadió 1,6 millones. Con su reciente Globo de Oro a mejor película dramática y mejor actriz para Jessie Buckley, la película ya acumula 15 millones en Estados Unidos y 27,5 millones globales.
Este fin de semana nos deja una lección clara: en taquilla, como en la vida, el timing lo es todo. Puedes tener la mejor película del mundo, las mejores críticas, el mejor boca a boca, pero si saturas al público, los números te lo van a recordar sin piedad.
Sony ha aprendido por las malas que incluso las franquicias de culto necesitan espacio para respirar. Mientras tanto, Cameron sigue reinando, aunque su corona brille un poco menos que antes.
Lo fascinante de estos datos es que nos cuentan mucho más que simples cifras de recaudación. Nos hablan de estrategia, de psicología del consumidor, de cómo la industria aprende (o no) de sus errores. Y si algo nos dicen estos números, es que las próximas semanas serán decisivas: veremos si Avatar consigue remontar con el boca a boca o si confirma que hasta los titanes tienen techo. Y Sony, bueno, Sony tendrá que replantearse seriamente su calendario de estrenos.
Porque al final, cada número es una historia esperando a ser contada. Y esta semana, la historia habla de límites, de prisas y de lecciones que ojalá no caigan en saco roto.

