• Vecna no es solo un villano más: su origen está en El Abismo, una dimensión anterior al Mundo del Revés donde el verdadero horror ha estado esperando todo este tiempo.
• Jamie Campbell Bower construye un personaje que plantea la pregunta incómoda: ¿cuándo dejamos de ser humanos? La respuesta no está en los tentáculos, sino en el vacío que queda cuando el amor desaparece.
• La quinta temporada cierra con una reflexión brutal sobre la soledad como origen del mal, y me recuerda por qué la mejor ciencia ficción siempre habla de nosotros.
Pausé el episodio en el minuto 23. Lo hice como cuando vi Arrival por primera vez, cuando necesitas un momento para procesar lo que acabas de ver. Porque hay algo profundamente perturbador en presenciar el momento exacto en que un ser humano deja de serlo.
No hablo de maquillaje o efectos digitales. Hablo de ese instante en que la última chispa de humanidad se apaga y lo que queda es ausencia pura. Jamie Campbell Bower lo entiende: «Hay momentos en los que me siento salvajemente inhumano», dice. Y no suena a actuación. Suena a algo que vivió de verdad.
Stranger Things 5 Vol. 2 nos obliga a mirar directamente a ese vacío. Y lo que encuentra ahí no es reconfortante.
El Abismo: cuando el horror tiene raíces más profundas
Durante cuatro temporadas asumimos que el Mundo del Revés era el origen. Resulta que solo era el vestíbulo.
El Abismo es algo anterior, más oscuro, más antiguo. Es donde vive el Azotamentes. Es donde Vecna ha estado escondido, inaccesible incluso para Once, moviendo los hilos desde una dimensión que apenas comprendemos.
Me recuerda a Dune. Cuando crees que la historia trata sobre el control de un planeta, descubres que todo gira alrededor de la especia, de la prescciencia, de fuerzas que operan en escalas temporales que ni siquiera podemos concebir. Aquí pasa algo similar: el verdadero poder nunca estuvo en Hawkins. Estaba esperando en un lugar que ni siquiera sabíamos que existía.
Y Vecna lo sabía desde el principio.
Atrapadas en la mente de un monstruo
Max y Holly no están poseídas. Están prisioneras dentro de los recuerdos de Vecna, obligadas a revivir su historia en lugar de la suya propia.
Es una forma de tortura que va más allá de lo físico: les está robando su identidad, reemplazándola con la suya. Una de las escenas más perturbadoras muestra a un joven Henry Creel asesinando a un hombre en una cueva. No es violencia gratuita. Es la revelación de un trauma enterrado, el momento en que algo se rompió de forma irreparable.
Max logra escapar. Holly no.
Y al final del episodio 7, Vecna comienza a fusionar los mundos. El final de dos horas que se avecina promete ser devastador.
La humanidad como algo que se desvanece
Lo fascinante es que nada de esto estaba planeado desde el inicio. Bower cuenta que la mitología profunda de Henry Creel surgió hacia el final del rodaje de la cuarta temporada, cuando los Duffer le propusieron volver no solo como el monstruo, sino como el niño que fue antes.
Esa decisión lo cambió todo.
Le dio al personaje algo que pocas veces vemos en villanos: una tragedia real sobre cómo la soledad y el trauma pueden consumir a una persona hasta que no queda nada reconocible. Bower tuvo que encontrar el equilibrio entre interpretar a un niño y al monstruo en que se convertiría. Lo más difícil, dice, fue trabajar con actores infantiles en escenas oscuras, sabiendo que los niños detectan la falsedad al instante.
Tenía que enterrar sus verdaderas intenciones. Actuar con crueldad mientras mantenía algo de humanidad visible.
El momento en que todo se pierde
Hay una escena en el Volumen 2 donde vemos la transformación física de Henry a Vecna. No es instantánea. Es gradual, dolorosa, coreografiada como una danza macabra.
Bower utilizó su formación en danza para hacer que cada movimiento fuera inquietante y preciso. Es un detalle que podría pasar desapercibido, pero que dice todo sobre cómo entiende al personaje.
No es un interruptor que se activa. Es una erosión lenta de la humanidad, un proceso en el que el resentimiento va ocupando el espacio que antes llenaba el amor.
Para Bower, la separación entre Henry y Vecna no es un corte limpio. Es un desvanecimiento. Lo que define a Vecna, en última instancia, es la ausencia de amor. Ya no es el niño solitario que fue. Es algo completamente distinto.
Por qué Vecna nos da tanto miedo
«Gran parte de este personaje se basa en la idea de la soledad», dice Bower. Y ahí está todo.
Vecna no es malvado porque sí. Es malvado porque nunca encontró lo que buscaba: conexión, comprensión, un lugar en el mundo. Es un tema que atraviesa la mejor ciencia ficción. Los replicantes de Blade Runner solo querían vivir. La IA de Her solo quería crecer. Y Vecna solo quería no estar solo.
Pero cuando la soledad se convierte en resentimiento, y el resentimiento en odio, ya no hay vuelta atrás.
Me quedé pensando en esto durante días, como me pasó con Her. Porque Vecna es aterrador no por su poder, sino porque es reconocible. Todos hemos sentido esa soledad que carcome. Todos hemos estado cerca de ese borde donde el dolor se convierte en algo más oscuro.
La diferencia es que la mayoría encontramos una mano que nos detiene. Henry Creel nunca la tuvo.
Ver a Bower hablar de Vecna es como escuchar a alguien describir una posesión. Hay momentos en los que parece que el personaje lo habitó de verdad, que cruzó una línea que no debería cruzarse. No está actuando de monstruo. Está explorando qué se siente al dejar de ser humano.
Y mientras Stranger Things se prepara para su explosivo final, con los mundos fusionándose y Vecna completamente desatado, lo que queda no es solo la pregunta de si los protagonistas sobrevivirán.
Es la pregunta de qué nos dice este monstruo sobre nosotros. Sobre lo que pasa cuando dejamos que la soledad nos consuma, cuando el trauma se enquista y no hay nadie que nos tienda la mano.
Vecna es aterrador porque podría haber sido cualquiera de nosotros. Y eso, al final, es lo que más miedo da.

