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Anne Hathaway ha confirmado un «avance importante» en el guión de El diario de la princesa 3, después de descartar por completo el libreto anterior y arrancar de cero con una nueva dirección creativa.
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La película lleva en desarrollo desde 2022 y cuenta con Adele Lim en la dirección desde 2024, con Hathaway retomando el papel de Mia Thermopolis, ahora convertida en Reina de Genovia.
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Aún no hay fecha de estreno ni calendario de rodaje cerrado, en parte porque Hathaway espera a su tercer hijo, pero el equipo transmite una confianza renovada.
💭 Opinión: Empezar un guión desde cero no es un síntoma de fracaso, sino de honestidad. Y me pregunto: ¿cuántas películas nos habríamos ahorrado si más equipos tuvieran el valor de admitir, a tiempo, que su primer borrador solo servía para descubrir qué no funcionaba?
📌 También merece atención: Adele Lim ha prometido «muchos regresos» de personajes queridos, lo que apunta a que esta tercera entrega no quiere continuar una historia, sino orquestar un reencuentro emocional con todo un universo que creció con nosotros.
Hay algo que separa a las secuelas que merecen existir de las que simplemente aparecen. No es el presupuesto, ni el reparto, ni siquiera la nostalgia que arrastran. Es si hay algo real que contar. Una razón genuina para volver a ese mundo, más allá de la inercia comercial o del reconocimiento de marca. Es una pregunta que me hago constantemente, con cualquier franquicia que intenta reabrirse años después de haber dejado huella.
Lo pensé con Blade Runner 2049, una secuela que nadie parecía necesitar y que terminó siendo más profunda que su predecesora. Lo volví a pensar con Dune: Parte Dos. La lección es siempre la misma: una continuación se justifica cuando tiene una idea nueva que colocar sobre la mesa, no cuando simplemente estira lo que ya funcionó.
El diario de la princesa no tiene naves espaciales ni civilizaciones en colapso, pero tiene algo igual de poderoso: una protagonista que aprende a aceptar quién es. Y ahora, más de veinte años después, parece que la tercera entrega está encontrando su propio camino. Aunque ese camino haya tenido que rehacerse desde el principio.
Un reinicio que no es una derrota
Anne Hathaway apareció en el programa Radio Andy de SiriusXM con una noticia que, dependiendo de cómo se mire, puede sonar a contratiempo o a promesa.
El guión de El diario de la princesa 3 fue descartado. El equipo tuvo que empezar de cero. Y sin embargo, Hathaway lo contó con una calma que invitaba a confiar en el proceso.
«Creo que hemos tenido un avance importante con la historia. Creo que vamos en la dirección correcta. El guión con el que estábamos trabajando… tuvimos que empezar de nuevo con esta nueva dirección. No es la actualización que creo que nadie quería escuchar, pero todos sentimos que esta va a ser la buena.»
Pocas frases resumen tan bien lo que significa hacer cine con responsabilidad creativa.
Tres años buscando la historia correcta
La producción de esta tercera entrega lleva en marcha desde 2022. Tres años de desarrollo, y solo ahora parece que las piezas encajan. Eso no es lentitud: eso es rigor.
En 2024 se incorporó al proyecto Adele Lim como directora, conocida por Crazy Rich Asians y Raya y el último dragón. Su llegada no fue casual. Lim tiene una sensibilidad especial para las historias que combinan espectáculo con emoción genuina, y parece entender el tipo de peso que conlleva una franquicia tan querida.
«Simplemente queremos contar bien la historia, porque es una franquicia que mucha gente adora», declaró la directora.
En esa frase hay más sabiduría narrativa que en muchos comunicados de prensa de grandes estudios. Y dice mucho de nuestra época: en plena cultura del contenido inmediato, donde todo debe estrenarse ya y consumirse rápido, tomarse el tiempo de «contar bien la historia» se ha vuelto casi un acto de rebeldía.
Mia Thermopolis, Reina de Genovia
Hathaway volverá a dar vida a Mia Thermopolis, aunque esta vez como Reina de Genovia. Es un salto narrativo interesante: pasar de una adolescente que descubre su linaje a una mujer que carga sobre los hombros el peso de un reino.

Hay algo en ese arco que me parece genuinamente rico. No es solo un cambio de estatus: es una pregunta sobre identidad y responsabilidad. ¿Quién es Mia ahora que ya no necesita demostrar nada? ¿Qué historia queda por contar cuando ya superaste el «no me creo que sea una princesa»?
Me recuerda, salvando las distancias de género, a esa clase de preguntas que me obsesionan del mejor cine de ideas. Recuerdo haber pausado Arrival para apuntar frases sobre cómo el lenguaje moldea quiénes somos, o haberme quedado días pensando en Her y en qué significa la identidad cuando cambian las circunstancias que nos definían. Una reina que ya conquistó su lugar tiene, en el fondo, el mismo dilema humano: qué haces contigo cuando la meta que perseguías ya quedó atrás.
Además, Lim ha insinuado que habrá «muchos regresos» de personajes de la franquicia. Lo que abre la puerta a que esto sea un reencuentro emocional tanto para los personajes como para el público que creció con ellos.
Sin fecha, pero con rumbo
Por ahora, no hay fecha de estreno confirmada. El calendario de rodaje sigue definiéndose, en parte porque Hathaway está esperando a su tercer hijo, lo que afecta lógicamente a su disponibilidad.
Es una de esas situaciones donde la vida real se cuela en la industria, y hay algo humanizante en ello. No todo puede plegarse a los plazos de un estudio.
Lo importante es que el equipo parece haberse dado permiso para hacer las cosas bien. Y en la era del contenido bajo demanda, donde todo debe estar disponible ya y siempre, esa paciencia tiene un valor que se suele subestimar.
Las mejores historias necesitan tiempo para encontrarse a sí mismas. A veces el primer borrador existe solo para descubrir qué no funciona. A veces el camino correcto aparece únicamente después de descartar el equivocado. No hay que temer volver al principio si lo que espera al final merece realmente la pena.
El diario de la princesa 3 aún no tiene fecha, ni tráiler, ni certeza. Pero tiene algo quizás más valioso: un equipo dispuesto a equivocarse, reconocerlo y empezar de nuevo. En un panorama cinematográfico donde las secuelas se fabrican más de lo que se crean, eso, aunque parezca poco, lo es casi todo.

