Lanterns mata a Hal Jordan a los 50 minutos de empezar

Kyle Chandler cae antes de la primera hora y el anillo acaba en manos de Guy Gardner. La serie convierte esa muerte en el motor de su misterio.

✍🏻 Por Mario Ortega

agosto 20, 2026
  • Hal Jordan, interpretado por Kyle Chandler, muere a apenas 50 minutos del estreno de Lanterns, en lo que ya es una de las apuestas narrativas más arriesgadas del nuevo universo DC de James Gunn.

  • En mi opinión, y lo digo como alguien que ha sobrevivido a Schumacher, a Snyder y a la película de 2011: matar al protagonista tan pronto solo funciona si la muerte es un motor y no un titular, y aquí hay indicios de que los guionistas saben lo que hacen.

  • Con múltiples líneas temporales, un misterioso «Halogram» y el anillo de Hal en manos de Guy Gardner, Lanterns apunta a ser una serie de misterio que utiliza la muerte de su protagonista como combustible narrativo, no como golpe de efecto barato.


Hay decisiones creativas que dividen a un fandom desde el primer momento. Y luego hay decisiones que directamente lo incendian. La muerte de Hal Jordan —el Hal Jordan de Kyle Chandler, el que tantos fans llevaban esperando desde que Ryan Reynolds protagonizara aquella película del 2011 de la que todos preferimos no hablar demasiado— a menos de una hora de comenzar Lanterns encaja perfectamente en la segunda categoría.

Para quien lleve tiempo siguiendo el universo DC, esto no es la primera vez que una decisión creativa genera controversia antes de que nadie haya visto el producto completo. Y tampoco será la última. Lo hemos visto con el Superman melancólico de Snyder, con el tono operístico de Nolan y hasta con los pezones en la batarmadura de Schumacher, decisiones que en su día parecían sacrilegios y que el tiempo ha ido colocando en su sitio.

Pero lo verdaderamente interesante aquí no es el hecho en sí, sino la conversación que ha generado: los propios guionistas saliendo a decir, básicamente, «sabemos que os vais a enfadar, y estamos preparados para ello». Eso, como mínimo, merece un análisis más detenido.

Más de una década esperando a Hal Jordan

Antes de entrar en materia, toca poner esto en contexto.

La última vez que vimos a Hal Jordan en imagen real fue en 2011. Ryan Reynolds, el traje digital que nadie pidió y una película que acabó siendo el ejemplo perfecto de cómo no adaptar a un personaje de cómic. Desde entonces, el personaje ha quedado en un limbo frustrante para los fans del Linterna Verde.

Y aquí conviene recordar algo para quien no venga del cómic: Hal Jordan no es el único portador del anillo. John Stewart, Guy Gardner, Kyle Rayner… la mitología de los Green Lantern siempre ha funcionado como un relevo, una especie de cuerpo de policía cósmico donde ningún miembro es imprescindible. Esa idea, la de que la placa importa más que quien la lleva, es justo la que Lanterns parece querer explorar.

La llegada de Kyle Chandler al papel prometía exactamente lo que todos querían: un Hal Jordan con peso dramático, en una producción con ambiciones televisivas de primer nivel.

Matar al personaje a los 50 minutos del piloto es, como mínimo, una provocación. Completamente entendible, pues, que parte del fandom reaccionase con enfado.

La apuesta de los guionistas

Kyle Chandler como Hal Jordan en el episodio 1 de Lanterns, la serie de HBO que mata al personaje a los 50 minutos

Lo que hace genuinamente interesante esta situación es la transparencia con la que el equipo creativo ha gestionado la controversia.

Damon Lindelof —sí, el de Lost y The Leftovers, alguien que sabe perfectamente lo que significa enfrentarse a las expectativas de los fans— reconoció abiertamente que su primera reacción fue de rechazo. Le pareció un truco efectista, algo demasiado «gimmicky» para funcionar a largo plazo.

Fue el showrunner Chris Mundy quien convenció al equipo de que la muerte de Hal era narrativamente necesaria. El argumento era sólido: Hal y John Stewart no estaban bien cuando Hal murió, y esa tensión irresuelta se convierte en el motor emocional de toda la serie.

La frase de Lindelof lo resume bastante bien: «Estamos dispuestos a absorber los abucheos del público en el primer turno, siempre que todavía tengamos opciones de ganar el partido».

Es una postura honesta. Y viniendo de alguien con su historial narrativo, también es una postura que merece tomarse en serio.

¿Truco efectista o narrativa con intención?

Aquí es donde conviene ponerse en modo analítico.

Hay una diferencia enorme entre matar a un personaje para generar impacto y matar a un personaje porque la historia lo exige. El primero es un truco; el segundo es buen guion.

La clave está en los detalles que la serie va dejando caer. Las líneas temporales múltiples, el Hal de 2016 en Rushville (Nebraska) claramente en dificultades, el «Halogram» conectado a su anillo, y el cuerpo congelado de Hal encontrado en 2026.

Esto no suena a una muerte barata. Suena a una estructura de misterio deliberada, donde la ausencia de Hal resulta tan importante como su presencia.

Además, hay un elemento que añade capas al asunto: en el universo DC más amplio, Guy Gardner ya aparece portando el anillo de Hal en Superman. Eso no es casualidad. Eso es narrativa conectada con intención. Y para los que llevamos años leyendo cómics, esa idea del anillo que pasa de mano en mano tiene un peso mitológico enorme: es, literalmente, el ADN del cuerpo de los Green Lantern.

Lo que el propio Chandler ha adelantado

Otro detalle que puede tranquilizar a los más escépticos: el propio Kyle Chandler ha dejado caer que la serie no va a convertirse en un ejercicio de suspenso interminable.

No esperéis ocho episodios de misterio sin respuestas. El actor sugiere que las revelaciones llegarán de forma relativamente ágil, lo cual es una buena señal para quienes teman que esto acabe siendo otro caso de prolongar el misterio hasta la extenuación (que ya hemos vivido unos cuantos, y no siempre con final feliz).

Es un equilibrio difícil de mantener, pero si el equipo lo consigue, Lanterns podría ser exactamente el tipo de serie que el nuevo universo DC necesita: ambiciosa, emocionalmente honesta y dispuesta a asumir riesgos reales.


¿Funciona la apuesta? Imposible saberlo hasta ver los ocho episodios completos. Pero lo que sí es innegable es que la forma en que el equipo creativo ha gestionado la controversia —con honestidad, sin esconderse, reconociendo abiertamente el riesgo— genera una confianza inicial que no siempre se ve en producciones de este calibre. Hay algo refrescante en unos guionistas que, en lugar de justificarse, simplemente dicen: «Confiad en nosotros».

En el universo DC hemos visto decisiones mucho más impulsivas respaldadas por argumentos mucho más endebles. Esta, al menos, parece fundamentada en una visión narrativa clara. Y si algo he aprendido siguiendo décadas de cómics y adaptaciones de DC —de las gloriosas a las que uno prefiere fingir que nunca existieron—, es que las apuestas más arriesgadas, cuando están bien ejecutadas, son las que acaban definiendo el legado de un personaje. Como decía el propio juramento de los Linterna Verde, «en el día más brillante, en la noche más oscura»… esperemos que Hal Jordan, incluso desde la muerte, brille en lugar de apagarse.


Valenciano de corazón, fan de DC y de los desayunos largos. Me gusta el cine que emociona, pero más aún el que te deja pensando.

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