Powell y Sweeney repiten — la comedia romántica resucita por segunda vez con ellos

Anyone But You convirtió 25 millones en 220 de recaudación. Ahora Powell y Sweeney regresan en One Night Only. La comedia romántica lleva años muerta en Hollywood — y ellos dos acaban de resucitarla dos veces.

✍🏻 Por Lucas Ferrer

agosto 9, 2026
  • Anyone But You (2023) convirtió 25 millones de presupuesto en 220 de recaudación, uno de los mejores retornos que ha dado la comedia romántica en la última década.
  • Glen Powell y Sydney Sweeney estuvieron a punto de hacer un cameo en One Night Only, la nueva película de Will Gluck, pero los conflictos de agenda lo impidieron y el filme recurrió a dobles de imagen de ambas estrellas.
  • One Night Only llega con Monica Barbaro y Callum Turner al frente y una premisa distópica tan original como arriesgada.

💬 Mi opinión: El episodio de los cameos frustrados es un ejemplo perfecto de cómo, en Hollywood, la agenda de un actor puede pesar tanto como el guión a la hora de tomar decisiones creativas.

📌 Dato relevante: Monica Barbaro acaba de recibir una nominación al Óscar por A Complete Unknown, lo que eleva el perfil del proyecto muy por encima de lo que su 49% en Rotten Tomatoes sugiere.


Hay géneros cinematográficos que parecen no tener fondo. La comedia romántica ha muerto y resucitado tantas veces que ya debería tener su propia franquicia de terror. Pero cuando los números hablan, conviene escucharlos: Anyone But You demostró en 2023 que el público sigue dispuesto a enamorarse —literalmente— de una buena historia de amor contada con gracia, química y un poco de Shakespeare de fondo.

220 millones de dólares recaudados con 25 de presupuesto. Hagan las cuentas: eso es casi multiplicar por nueve la inversión inicial. El sueño de cualquier productor.

Y conviene ponerlo en contexto, porque no es un dato aislado. La comedia romántica llevaba años exiliada en las plataformas, convertida en producto de sofá y manta. El cine se había olvidado de ella. Que una película del género arrasara en salas fue, más que un éxito, una señal de mercado: el público de cita del viernes por la noche seguía ahí, esperando. Confieso que soy de los que se emocionan con estos ROI improbables. Me fascinan tanto como a otros les emociona un plano secuencia. Una comedia romántica que multiplica por nueve su coste me parece, en términos de eficiencia, una obra maestra silenciosa.

Tres años después, Will Gluck regresa al mismo territorio con One Night Only, una comedia romántica de premisa tan atrevida como curiosa: en este mundo distópico, las relaciones sexuales prematrimoniales solo son legales una noche al año. Sí, han leído bien. Y la gran pregunta no es únicamente si la película funciona, sino si Gluck ha logrado replicar la magia de su anterior bombazo… o si, como suele pasar en Hollywood, el rayo no cae dos veces en el mismo sitio.

La historia que circula estos días tiene algo de cuento frustrado. Gluck quería que sus dos estrellas de Anyone But You —Powell y Sweeney— volviesen para hacer un pequeño guiño al público. Un cameo, un par de planos, una sonrisa cómplice para los fans. Nada del otro mundo.

Pero en Hollywood, lo sencillo rara vez lo es.

Los conflictos de agenda hicieron imposible el encuentro, y Gluck tuvo que improvisar. ¿La solución? Cameos de semejanza: dobles de imagen que representan visualmente a Powell y Sweeney sin que ellos aparezcan en persona. El propio director lo confirmó en una entrevista con ScreenRant con una sinceridad que se agradece: «Los calendarios son una pesadilla. Pero siempre me gusta meter a gente de mis otras películas, aunque sea un momento».

Monica Barbaro y Callum Turner protagonizan One Night Only, la nueva comedia romantica de Will Gluck

Lo que dice Gluck entre líneas es algo que cualquiera que siga la industria conoce bien: los actores más cotizados del momento son, a estas alturas, recursos casi imposibles de coordinar. Glen Powell lleva meses saltando de proyecto en proyecto. Sydney Sweeney tampoco se queda quieta. Que ambos hayan cedido sus «semejanzas» ya es toda una concesión.

La nueva pareja protagonista

Con Powell y Sweeney descartados, One Night Only apuesta por Monica Barbaro y Callum Turner. Barbaro llega con el impulso de una reciente nominación al Óscar por A Complete Unknown —la película sobre Bob Dylan— y Turner viene consolidando su estatus en producciones de alto perfil. Sobre el papel, el casting tiene sentido. La crítica de ScreenRant no escatima elogios: «Juntos, el aire entre ellos chisporrotea». En el lenguaje de las comedias románticas, eso es exactamente lo que necesitas.

El reparto se completa con nombres como Maya Hawke, Molly Ringwald y LeVar Burton. No está nada mal como telón de fondo.

Los números, que no mienten

Aquí toca enfriar un poco el entusiasmo. One Night Only debuta con un 49% en Rotten Tomatoes. No es una catástrofe, pero tampoco invita al optimismo desmedido. Para comparar: Anyone But You se quedó en un 53% entre la crítica, pero alcanzó un espectacular 87% de aprobación del público.

Esa brecha entre crítica y audiencia es la clave del género, y merece que nos detengamos un segundo. En las comedias románticas, el veredicto de los críticos suele ser un mal predictor de taquilla. Lo que de verdad mueve la aguja es la nota del público, porque es un cine de boca a oreja: la gente sale de la sala, lo recomienda a su grupo de amigos y la película tiene piernas durante semanas. Anyone But You fue justamente eso, un largo goteo de entradas alimentado por un 87% de audiencia entusiasta, no por las reseñas.

Por eso el 49% inicial de One Night Only dice menos de lo que parece. La cifra que habrá que vigilar no es la de la crítica, sino la del público cuando empiece a asentarse. Y ahí es donde un retorno de casi nueve veces la inversión, como el del filme anterior, se revela como lo que es: una anomalía difícil de repetir, muy por encima de la media del género, que rara vez pasa de duplicar o triplicar su coste.

La película llega a los cines el 7 de agosto de 2026 con un metraje de 103 minutos. Gluck sabe bien que en este género no conviene alargar la cosa más de lo necesario.

El historial de un director con olfato

No hay que olvidar que hablamos del mismo director que en 2010 lanzó Easy A —y con ella, la carrera de Emma Stone— y que en 2011 firmó Friends with Benefits. Gluck no es un recién llegado: tiene historial probado y un instinto claro para el género. Eso no garantiza el éxito, pero sí que la apuesta tiene fundamento.

Lo que el caso de One Night Only nos recuerda, más allá de los cameos frustrados y las agendas imposibles, es que en el negocio del cine no existe la fórmula perfecta. Gluck puede repetir género y estilo, pero la taquilla siempre tiene la última palabra. Los 220 millones de Anyone But You fueron una anomalía gloriosa en un mercado que llevaba años dando por muerta la comedia romántica. Replicar eso no es fácil, ni siquiera para quien ya lo logró una vez.

Pero los números también enseñan que el público, cuando quiere una historia de amor bien contada, aparece. Si la química entre Barbaro y Turner es tan real como apunta la crítica, quizás los espectadores acaben demostrando, una vez más, que los porcentajes de Rotten Tomatoes son solo el punto de partida de la conversación… y la taquilla, el final.


Apasionado por los números que cuentan historias, llevo más de 12 años desentrañando qué hay detrás del éxito (o fracaso) en taquilla. Para mí, cada cifra es un reflejo del público y la industria, y me encanta traducir esos datos en análisis claros y sorprendentes.

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