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Peng Zhang, diseñador de acrobacias de Brand New Day, coreografió los veinte ninjas de La Mano para que sus movimientos dibujaran la silueta del Fénix de Jean Grey.
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La elección no es decorativa: construir la pelea sobre la iconografía del Fénix antes de que el personaje se revele es exactamente el tipo de detalle que separa el diseño inteligente del simple espectáculo.
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Marvel lleva años fallando a Jean Grey en pantalla. Brand New Day parece la primera vez que alguien ha entendido de verdad qué hace especial al personaje.
Hay momentos en los que Marvel te recuerda por qué sigues ahí, temporada tras temporada, película tras película. Momentos en los que alguien del equipo creativo ha hecho los deberes de verdad: ha abierto un cómic, ha entendido lo que hace especial a un personaje y ha encontrado la forma de trasladarlo a la pantalla sin que parezca un truco barato. La escena climática de Spider-Man: Brand New Day parece ser uno de esos momentos, y todavía no hemos visto la película entera.
Peng Zhang, el diseñador de acrobacias de la película, ha revelado cómo se construyó la coreografía del enfrentamiento entre Spider-Man y La Mano, el grupo de ninjas mágicos bajo el control telepático de Jean Grey. Y la respuesta es tan buena que me ha hecho hacer zoom out mentalmente y pensar en lo enorme que puede ser lo que están montando. Porque esto no es solo una pelea de acción. Es un homenaje visual al Fénix. Y eso lo cambia absolutamente todo.
Para entender por qué esta decisión es tan acertada, conviene tener algo de contexto del cómic. Jean Grey y el Fénix son inseparables en la mitología X-Men. La Fuerza Fénix es una de las entidades cósmicas más poderosas del universo Marvel, y Jean ha sido su anfitriona en algunas de las historias más importantes que ha dado el cómic americano. Basta pensar en La Saga del Fénix Oscuro, ese arco de Claremont y Byrne que sigue siendo la vara de medir de cualquier adaptación del personaje.
Y aquí es donde me tiembla un poco la mano de la emoción, porque el cine ya lo intentó dos veces. X-Men: La decisión final primero y Dark Phoenix después convirtieron una de las mejores historias del medio en dos oportunidades desaprovechadas. Que ahora alguien decida empezar por lo pequeño —por el gesto, por el movimiento— en lugar de ir directo al espectáculo cósmico me parece la lección aprendida que llevaba años esperando.
Que alguien haya decidido que incluso cuando Jean todavía no ha «desbloqueado» ese poder sus movimientos ya recuerden al Fénix… eso es comprensión profunda del personaje. No es decoración: es construcción de identidad.
Zhang explica que el punto de partida fue una pregunta aparentemente sencilla: si una sola persona controla a veinte ninjas al mismo tiempo, ¿cómo se mueven? La respuesta obvia sería «todos igual». Pero Zhang fue mucho más lejos.

Su inspiración vino de una actuación de danza del pavo real en la que veinte bailarines formaban juntos las alas del animal. A partir de ahí, la traslación al universo Marvel fue casi natural. En sus propias palabras: «Empecé a pensar, ‘Hagamos que esta pelea parezca un pájaro, un Fénix’. El ninja central representaría la cabeza, y los ninjas a cada lado representarían las alas. Construimos toda la formación alrededor de ese concepto.»
El resultado es una coreografía que no solo tiene sentido dramático, sino también visual. Veinte cuerpos moviéndose como uno solo, dibujando en el espacio la silueta de un ave de fuego. Es el tipo de cosa que quizás no percibes conscientemente la primera vez, pero que tu cerebro procesa y convierte en esa sensación de que «aquí hay algo diferente, algo más grande».
Sadie Sink da vida a Jean Grey, y que esta joven mutante esté todavía aprendiendo a controlar sus poderes resulta una contradicción preciosa: Jean maneja con aparente precisión a toda una organización de ninjas, pero sigue sin poder controlarse a sí misma del todo. Es exactamente la tensión que define al personaje en los cómics, y que aquí se traduce en acción física.
Técnicamente, la secuencia fue un reto considerable. Los doce días de rodaje en la prisión real de Dorchester, en Dorset, añadieron una capa de autenticidad brutal al resultado, pero también complicaron enormemente el trabajo de los especialistas.
Los cables y arneses tuvieron que sortear barrotes y muros de hormigón, un rompecabezas físico de manual. Los riggers acababan trabajando al otro lado de esas paredes, usando cámaras para monitorizar a los actores sin poder verlos directamente. No es el tipo de logística que se improvisa.
Tom Holland, que lleva ya varios años entrenando para este personaje, realizó muchas de sus propias acrobacias, especialmente en las escenas sin máscara. Zhang fue muy directo al respecto: «Somos muy afortunados de que Tom ya hubiera sido entrenado durante las últimas tres películas. Su base física es excelente, así que no tuvimos que contenernos.»
Una de las secuencias más exigentes fue una toma larga con siete ninjas persiguiendo a Spider-Man, todos en cables, sin cortes. El tipo de plano que en papel parece imposible y que en pantalla, cuando funciona, genera esa sensación de «¿cómo han hecho eso?». Además, Zhang se aseguró de que todos los movimientos de artes marciales fueran auténticos, pensando en fans del cine de acción, los videojuegos, la animación y las artes marciales por igual. Una forma de entender la acción que va mucho más allá del espectáculo puro.
Spider-Man: Brand New Day todavía no ha llegado a los cines, pero lo que ya sabemos de esta secuencia me tiene con las expectativas más altas de lo que esperaba. Y eso no lo digo a la ligera después de años criticando a Marvel por abusar del CGI y descuidar el trabajo físico y coreográfico. Aquí hay alguien que ha pensado en el personaje, en su historia, en su simbología, y ha encontrado la manera de convertirlo en movimiento. Eso merece reconocimiento.
Jean Grey apenas empieza su andadura en el MCU, y ya hay quien está construyendo su identidad visual desde los cimientos. Si la película está a la altura de estos detalles, puede que tengamos algo realmente especial entre manos. Y si no lo está del todo… al menos tendremos esta secuencia. A veces, con eso basta para que valga la pena.

