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El guionista Chris Brancato ha finalizado un borrador del guion de Sherlock Holmes 3, descrito por sus colaboradores como «muy bueno»
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El principal obstáculo sigue siendo la disponibilidad de Robert Downey Jr., cuya agenda está ahora comprometida con su regreso al universo Marvel como el Doctor Doom en Avengers: Doomsday
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La película lleva en desarrollo desde 2018, con dos fechas de estreno incumplidas y un futuro que el propio Downey Jr. califica de incierto, dejando la decisión final en manos de la productora Susan Downey
• Mi opinión: Hay algo profundamente irónico en que la película más enigmática del momento sea precisamente la protagonizada por el mayor detective de la ficción. Hollywood tiene una habilidad asombrosa para convertir la espera en un misterio tan sugestivo como el producto que promete entregar.
Hay misterios que no necesitan a Sherlock Holmes para intrigar. El caso de la tercera entrega de la saga protagonizada por Robert Downey Jr. lleva años instalado en ese limbo extraño entre la promesa y la realidad: anunciada, aplazada, casi olvidada y rescatada justo cuando menos te lo esperas.
Pero esta semana ha llegado una novedad que, por primera vez, suena a algo más que a un rumor bien colocado. El guionista Chris Brancato ha confirmado que tiene un borrador terminado. ¿Significa eso que la película va a hacerse? No necesariamente. Y ahí reside todo lo interesante de esta historia.
Un guion existe. El problema es todo lo demás
Que Brancato haya completado un borrador es, en el contexto de este proyecto, casi una noticia extraordinaria.
Durante años, Sherlock Holmes 3 ha existido más como concepto que como realidad: una idea que todo el mundo sabía que estaba ahí, pero que nadie parecía urgido a materializar.
El propio Brancato confirmó en una entrevista reciente que el guion está escrito y que su colaborador Michael Panes lo describió como «muy bueno». Son palabras medidas, pero significativas. Es el primer paso concreto desde que el proyecto empezó a moverse —o más bien a no moverse— en 2018.
Ese año, Warner Bros. anunció la tercera entrega con fecha para la Navidad de 2020. No llegó. La pospusieron a diciembre de 2021. Tampoco. La pandemia, los cambios de agenda y la dificultad de reunir a todos los implicados fueron enterrando un proyecto que, sobre el papel, parecía una apuesta segura.
Me fascina cómo ciertos proyectos acumulan capas de historia antes de rodar una sola escena. La película ya tiene su propio arco narrativo, sus giros de guion. Y aún no existe. Es casi una paradoja de ciencia ficción: una obra que vive únicamente en el condicional, un futuro posible que nunca termina de colapsar en presente.
El factor Downey Jr. y el regreso del Doctor Doom
El gran nudo gordiano de esta historia tiene nombre y apellidos: Robert Downey Jr.
El actor que dio vida a un Holmes furioso, caótico y brillante —una versión que Guy Ritchie filmó en 2009 con una energía casi punk— ha vuelto al universo Marvel. Después de su épica despedida como Tony Stark en Avengers: Endgame, nadie esperaba verle regresar. Pero regresa, y lo hace como el Doctor Doom en la próxima Avengers: Doomsday.
Aquí hay algo que dice mucho de nuestra época. El multiverso Marvel se ha convertido en una especie de agujero negro cultural: atrae hacia sí talento, agendas y proyectos ajenos con una gravedad de la que es difícil escapar. Que una franquicia devore el tiempo de un actor hasta dejar en suspenso una saga entera me parece un síntoma perfecto de cómo funciona hoy el entretenimiento a gran escala.
El propio Downey Jr. habló del asunto en una entrevista con Associated Press. Su respuesta fue tan honesta como ambigua: «No lo sé. La gente habla de ello. Ella es la productora y tendrá la última palabra». Esa «ella» es Susan Downey, su mujer y productora del proyecto. Y luego remató: «Es el mayor misterio».
Resulta curioso que el mismo actor que lleva años encarnando al hombre más inteligente de cualquier habitación —ya sea como Holmes o como Stark— sea ahora la variable más impredecible de la ecuación.
Dexter Fletcher y el peso de los plazos incumplidos
En 2024, el director Dexter Fletcher —adscrito al proyecto tras la etapa de Guy Ritchie— señaló la pandemia como uno de los factores que más habían frenado el desarrollo. No es una excusa menor: el COVID-19 reorganizó la industria entera, y los proyectos que ya eran frágiles se volvieron directamente inviables durante un tiempo.
Fletcher es un director con sensibilidad para los personajes. Su trabajo en Rocketman demuestra que sabe construir espectáculo sin sacrificar la emoción humana.
Pero dirigir una película que depende de un actor con la agenda de Downey Jr. trasciende lo artístico. Es un ejercicio de paciencia, coordinación y, en gran medida, suerte.
Sherlock Holmes 3 existe en ese espacio curioso donde el cine se convierte en su propia historia de suspense. Hay un guion, hay un director, hay un estudio detrás. Pero no hay certeza, y quizás eso sea lo más honesto que se puede decir sobre cómo funciona Hollywood cuando los tiempos y los calendarios no se alinean.
Confieso que soy de los que pausan una película como Arrival para apuntar una frase, y hay algo aquí que me habla en ese mismo idioma: la idea de que el tiempo no siempre avanza como esperamos, de que un proyecto puede quedar atrapado en su propio bucle. El mayor detective del mundo lleva años esperando que alguien le dé una fecha de estreno.
Lo que sí parece claro es que el interés no ha desaparecido, al menos en forma de borrador. Y en el cine, a veces eso es todo lo que separa una película que nunca se hizo de una que, años más tarde, alguien ve en una sala con palomitas. La pregunta no es si Sherlock Holmes 3 puede hacerse, sino si todas las piezas llegarán a encajar al mismo tiempo. Y eso, por ahora, sigue siendo —como diría Susan Downey— el mayor misterio.

