Matthew Lillard entra en el DCU de Gunn en Man of Tomorrow

Matthew Lillard se incorpora al elenco de Man of Tomorrow junto a Corenswet y Hoult. Gunn prepara una alianza entre Superman y Lex Luthor contra Brainiac en una película con ambición de Justice League. Estreno previsto para 2027.

✍🏻 Por Mario Ortega

mayo 7, 2026

• Matthew Lillard se incorpora al reparto de Man of Tomorrow, la secuela de Superman de James Gunn, en un papel que por ahora permanece en el más absoluto secreto.

• La película explorará una alianza forzosa entre Superman y Lex Luthor contra Brainiac, una premisa que en papel suena prometedora pero que DC ya ha intentado ejecutar antes con resultados dispares.

• El elenco coral que Gunn está reuniendo tiene ambición de Justice League, lo cual es emocionante y ligeramente preocupante a partes iguales, considerando que aún estamos en la segunda película del DCU.


Llevo siguiendo el DCU de Gunn desde que se anunció, y cada nuevo fichaje me genera esa mezcla peculiar de entusiasmo y cautela que solo DC puede provocar. Matthew Lillard sumándose a Man of Tomorrow en un papel no revelado es exactamente el tipo de noticia que hace que mi cerebro entre en modo especulación máxima. Porque Lillard no es un actor de relleno. Tiene presencia, tiene rango, y Gunn no lo ficha para que aparezca cinco minutos en segundo plano.

Lo fascinante aquí no es solo el casting en sí, sino lo que revela sobre las intenciones de Gunn. Cada nombre que se suma al proyecto es una declaración de hacia dónde quiere llevar su visión de DC. Y cuando empiezas a conectar los puntos —la alianza Superman-Luthor, Brainiac como amenaza principal, un elenco que parece sacado de una Justice League alternativa— empiezas a ver el dibujo completo. O al menos, a intuirlo.

Un reparto de ambición desmedida (en el buen sentido)

Vamos con los hechos: David Corenswet regresa como Superman, Nicholas Hoult interpreta a Lex Luthor, y Lars Eidinger da vida a Brainiac. Solo con esos tres nombres ya tienes una película. Pero Gunn no se detiene ahí. Rachel Brosnahan como Lois Lane, Isabela Merced como Hawkgirl, Nathan Fillion como Guy Gardner, Edi Gathegi como Mister Terrific. Y ahora Lillard en un papel misterioso.

Es un elenco que respira ambición. Quizás demasiada para una segunda película, si soy honesto. DC ya ha tropezado antes intentando correr antes de caminar —recordemos la Justice League de 2017, que quiso ser Avengers sin haber hecho el trabajo previo. Pero Gunn no es Snyder ni Whedon. Entiende el equilibrio entre espectáculo y personajes mejor que casi nadie en el blockbuster moderno.

El fichaje de Eidinger como Brainiac me parece especialmente inteligente. Brainiac nunca ha tenido su momento de gloria en cine live-action, aunque en Justice League Unlimited fue uno de los villanos más memorables de la serie. Es un personaje que requiere presencia física e intelectual a partes iguales, y Eidinger tiene ambas. No es un nombre mainstream en Hollywood, pero su trabajo en cine europeo habla por sí solo.

La alianza imposible: territorio conocido en cómic, virgen en cine

La premisa central —Superman y Lex Luthor formando una alianza incómoda contra Brainiac— tiene un potencial dramático enorme. En los cómics, hemos visto esta dinámica múltiples veces. Lex Luthor: Man of Steel de Azzarello y Lee exploró brillantemente la perspectiva de Luthor. En Forever Evil, Luthor lideró a los villanos para salvar el mundo cuando la Liga cayó. La tensión inherente en esa relación es oro narrativo: Luthor nunca hace nada sin un ángulo, sin una forma de salir ganando.

Pero en el cine es prácticamente territorio virgen. Y ahí está la oportunidad. Corenswet lo describió como «salvar el mundo con tu enemigo jurado», y Hoult habló de «una alianza improbable». Si Gunn logra capturar esa tensión —la desconfianza mutua, el respeto a regañadientes, la certeza de que Luthor está jugando su propio juego— puede ser memorable.

Claro que también puede salir mal. La tentación de hacer a Luthor demasiado simpático, de suavizar sus aristas para que la alianza funcione, es real. Espero que Gunn resista ese impulso. El mejor Luthor es el que te hace dudar, el que casi te convence de que tiene razón, pero nunca deja de ser fundamentalmente egoísta.

¿Dónde encaja Lillard en todo esto?

Matthew Lillard está en un momento curioso de su carrera. Acaba de volver a Scream, apareció en Daredevil: Born Again, y tiene proyectos con A24 en camino. No necesita Man of Tomorrow para mantenerse relevante. Así que cuando alguien como él acepta un papel no revelado en una superproducción, hay que prestar atención.

Mi especulación (y es solo eso): alguien relacionado con la tecnología de Brainiac o LexCorp. Lillard tiene esa energía nerviosa que funcionaría perfectamente para un científico atrapado entre dos mundos, o un político que sirve de peón sin saberlo. Podría ser incluso alguien del Daily Planet, aunque me parece menos probable. Sea quien sea, Gunn no lo ficha para un cameo sin peso.

Construyendo el DCU: paciencia y propósito

Lo que más valoro de cómo Gunn está manejando el DCU es la paciencia. No está intentando hacer su Avengers en la segunda película. Está presentando personajes, estableciendo dinámicas, construyendo un mundo que se sienta vivido. Es el enfoque opuesto al de Snyder, que apostó por lo épico desde el principio, y también distinto al de Nolan, que mantuvo todo contenido y realista.

Gunn está en un punto medio: respeta la mitología, abraza lo fantástico, pero no sacrifica a los personajes por el espectáculo. Lo demostró con The Suicide Squad y Peacemaker. Sabe que nos importará más una batalla final si primero nos importan las personas que luchan en ella.

Man of Tomorrow no llegará hasta julio de 2027. Casi tres años de especulación, filtraciones y construcción de hype. Pero también tres años para que la producción respire, para que el guion se cocine a fuego lento. Y mientras tanto, seguiremos recibiendo noticias como esta: otra pieza del puzzle encajando en su sitio.


Hay algo profundamente satisfactorio en ver cómo se construye un universo cinematográfico cuando quien está al mando realmente entiende el material. Gunn ama estos personajes, tiene historias que contar con ellos, y sabe exactamente qué tipo de DCU quiere construir. ¿Significa eso que todo saldrá perfecto? No necesariamente. DC ha decepcionado antes, incluso con las mejores intenciones. Pero por primera vez en años, siento que hay un plan coherente, una visión clara.

El fichaje de Matthew Lillard es solo la última confirmación de que cada decisión está siendo tomada con intención. Así que sí, seguiremos especulando sobre quién interpreta a quién, sobre cómo encajará todo en el panorama más amplio. Pero mientras tanto, podemos disfrutar del proceso. Porque si algo nos ha enseñado Gunn es que el viaje puede ser tan satisfactorio como el destino. Y este viaje hacia Man of Tomorrow promete ser, como mínimo, interesante.

• Matthew Lillard se incorpora al reparto de Man of Tomorrow, la secuela de Superman de James Gunn, en un papel que por ahora permanece en el más absoluto secreto.• La película explorará una alianza forzosa entre Superman y Lex Luthor contra Brainiac, una premisa que en papel suena prometedora pero que DC ya ha intentado ejecutar antes con resultados dispares.• El elenco coral que Gunn está reuniendo tiene ambición de Justice League, lo cual es emocionante y ligeramente preocupante a partes iguales, considerando que aún estamos en la segunda película del DCU.


Llevo siguiendo el DCU de Gunn desde que se anunció, y cada nuevo fichaje me genera esa mezcla peculiar de entusiasmo y cautela que solo DC puede provocar. Matthew Lillard sumándose a Man of Tomorrow en un papel no revelado es exactamente el tipo de noticia que hace que mi cerebro entre en modo especulación máxima. Porque Lillard no es un actor de relleno. Tiene presencia, tiene rango, y Gunn no lo ficha para que aparezca cinco minutos en segundo plano.

Lo fascinante aquí no es solo el casting en sí, sino lo que revela sobre las intenciones de Gunn. Cada nombre que se suma al proyecto es una declaración de hacia dónde quiere llevar su visión de DC. Y cuando empiezas a conectar los puntos —la alianza Superman-Luthor, Brainiac como amenaza principal, un elenco que parece sacado de una Justice League alternativa— empiezas a ver el dibujo completo. O al menos, a intuirlo.

Un reparto de ambición desmedida (en el buen sentido)

Vamos con los hechos: David Corenswet regresa como Superman, Nicholas Hoult interpreta a Lex Luthor, y Lars Eidinger da vida a Brainiac. Solo con esos tres nombres ya tienes una película. Pero Gunn no se detiene ahí. Rachel Brosnahan como Lois Lane, Isabela Merced como Hawkgirl, Nathan Fillion como Guy Gardner, Edi Gathegi como Mister Terrific. Y ahora Lillard en un papel misterioso.

Es un elenco que respira ambición. Quizás demasiada para una segunda película, si soy honesto. DC ya ha tropezado antes intentando correr antes de caminar —recordemos la Justice League de 2017, que quiso ser Avengers sin haber hecho el trabajo previo. Pero Gunn no es Snyder ni Whedon. Entiende el equilibrio entre espectáculo y personajes mejor que casi nadie en el blockbuster moderno.

El fichaje de Eidinger como Brainiac me parece especialmente inteligente. Brainiac nunca ha tenido su momento de gloria en cine live-action, aunque en Justice League Unlimited fue uno de los villanos más memorables de la serie. Es un personaje que requiere presencia física e intelectual a partes iguales, y Eidinger tiene ambas. No es un nombre mainstream en Hollywood, pero su trabajo en cine europeo habla por sí solo.

La alianza imposible: territorio conocido en cómic, virgen en cine

La premisa central —Superman y Lex Luthor formando una alianza incómoda contra Brainiac— tiene un potencial dramático enorme. En los cómics, hemos visto esta dinámica múltiples veces. Lex Luthor: Man of Steel de Azzarello y Lee exploró brillantemente la perspectiva de Luthor. En Forever Evil, Luthor lideró a los villanos para salvar el mundo cuando la Liga cayó. La tensión inherente en esa relación es oro narrativo: Luthor nunca hace nada sin un ángulo, sin una forma de salir ganando.

Pero en el cine es prácticamente territorio virgen. Y ahí está la oportunidad. Corenswet lo describió como «salvar el mundo con tu enemigo jurado», y Hoult habló de «una alianza improbable». Si Gunn logra capturar esa tensión —la desconfianza mutua, el respeto a regañadientes, la certeza de que Luthor está jugando su propio juego— puede ser memorable.

Claro que también puede salir mal. La tentación de hacer a Luthor demasiado simpático, de suavizar sus aristas para que la alianza funcione, es real. Espero que Gunn resista ese impulso. El mejor Luthor es el que te hace dudar, el que casi te convence de que tiene razón, pero nunca deja de ser fundamentalmente egoísta.

¿Dónde encaja Lillard en todo esto?

Matthew Lillard está en un momento curioso de su carrera. Acaba de volver a Scream, apareció en Daredevil: Born Again, y tiene proyectos con A24 en camino. No necesita Man of Tomorrow para mantenerse relevante. Así que cuando alguien como él acepta un papel no revelado en una superproducción, hay que prestar atención.

Mi especulación (y es solo eso): alguien relacionado con la tecnología de Brainiac o LexCorp. Lillard tiene esa energía nerviosa que funcionaría perfectamente para un científico atrapado entre dos mundos, o un político que sirve de peón sin saberlo. Podría ser incluso alguien del Daily Planet, aunque me parece menos probable. Sea quien sea, Gunn no lo ficha para un cameo sin peso.

Construyendo el DCU: paciencia y propósito

Lo que más valoro de cómo Gunn está manejando el DCU es la paciencia. No está intentando hacer su Avengers en la segunda película. Está presentando personajes, estableciendo dinámicas, construyendo un mundo que se sienta vivido. Es el enfoque opuesto al de Snyder, que apostó por lo épico desde el principio, y también distinto al de Nolan, que mantuvo todo contenido y realista.

Gunn está en un punto medio: respeta la mitología, abraza lo fantástico, pero no sacrifica a los personajes por el espectáculo. Lo demostró con The Suicide Squad y Peacemaker. Sabe que nos importará más una batalla final si primero nos importan las personas que luchan en ella.

Man of Tomorrow no llegará hasta julio de 2027. Casi tres años de especulación, filtraciones y construcción de hype. Pero también tres años para que la producción respire, para que el guion se cocine a fuego lento. Y mientras tanto, seguiremos recibiendo noticias como esta: otra pieza del puzzle encajando en su sitio.


Hay algo profundamente satisfactorio en ver cómo se construye un universo cinematográfico cuando quien está al mando realmente entiende el material. Gunn ama estos personajes, tiene historias que contar con ellos, y sabe exactamente qué tipo de DCU quiere construir. ¿Significa eso que todo saldrá perfecto? No necesariamente. DC ha decepcionado antes, incluso con las mejores intenciones. Pero por primera vez en años, siento que hay un plan coherente, una visión clara.

El fichaje de Matthew Lillard es solo la última confirmación de que cada decisión está siendo tomada con intención. Así que sí, seguiremos especulando sobre quién interpreta a quién, sobre cómo encajará todo en el panorama más amplio. Pero mientras tanto, podemos disfrutar del proceso. Porque si algo nos ha enseñado Gunn es que el viaje puede ser tan satisfactorio como el destino. Y este viaje hacia Man of Tomorrow promete ser, como mínimo, interesante.

• Matthew Lillard se incorpora al reparto de Man of Tomorrow, la secuela de Superman de James Gunn, en un papel que por ahora permanece en el más absoluto secreto.

• La película explorará una alianza forzosa entre Superman y Lex Luthor contra Brainiac, una premisa que en papel suena prometedora pero que DC ya ha intentado ejecutar antes con resultados dispares.

• El elenco coral que Gunn está reuniendo tiene ambición de Justice League, lo cual es emocionante y ligeramente preocupante a partes iguales, considerando que aún estamos en la segunda película del DCU.


Llevo siguiendo el DCU de Gunn desde que se anunció, y cada nuevo fichaje me genera esa mezcla peculiar de entusiasmo y cautela que solo DC puede provocar. Matthew Lillard sumándose a Man of Tomorrow en un papel no revelado es exactamente el tipo de noticia que hace que mi cerebro entre en modo especulación máxima. Porque Lillard no es un actor de relleno. Tiene presencia, tiene rango, y Gunn no lo ficha para que aparezca cinco minutos en segundo plano.

Lo fascinante aquí no es solo el casting en sí, sino lo que revela sobre las intenciones de Gunn. Cada nombre que se suma al proyecto es una declaración de hacia dónde quiere llevar su visión de DC. Y cuando empiezas a conectar los puntos —la alianza Superman-Luthor, Brainiac como amenaza principal, un elenco que parece sacado de una Justice League alternativa— empiezas a ver el dibujo completo. O al menos, a intuirlo.

Un reparto de ambición desmedida (en el buen sentido)

Vamos con los hechos: David Corenswet regresa como Superman, Nicholas Hoult interpreta a Lex Luthor, y Lars Eidinger da vida a Brainiac. Solo con esos tres nombres ya tienes una película. Pero Gunn no se detiene ahí. Rachel Brosnahan como Lois Lane, Isabela Merced como Hawkgirl, Nathan Fillion como Guy Gardner, Edi Gathegi como Mister Terrific. Y ahora Lillard en un papel misterioso.

Es un elenco que respira ambición. Quizás demasiada para una segunda película, si soy honesto. DC ya ha tropezado antes intentando correr antes de caminar —recordemos la Justice League de 2017, que quiso ser Avengers sin haber hecho el trabajo previo. Pero Gunn no es Snyder ni Whedon. Entiende el equilibrio entre espectáculo y personajes mejor que casi nadie en el blockbuster moderno.

El fichaje de Eidinger como Brainiac me parece especialmente inteligente. Brainiac nunca ha tenido su momento de gloria en cine live-action, aunque en Justice League Unlimited fue uno de los villanos más memorables de la serie. Es un personaje que requiere presencia física e intelectual a partes iguales, y Eidinger tiene ambas. No es un nombre mainstream en Hollywood, pero su trabajo en cine europeo habla por sí solo.

La alianza imposible: territorio conocido en cómic, virgen en cine

La premisa central —Superman y Lex Luthor formando una alianza incómoda contra Brainiac— tiene un potencial dramático enorme. En los cómics, hemos visto esta dinámica múltiples veces. Lex Luthor: Man of Steel de Azzarello y Lee exploró brillantemente la perspectiva de Luthor. En Forever Evil, Luthor lideró a los villanos para salvar el mundo cuando la Liga cayó. La tensión inherente en esa relación es oro narrativo: Luthor nunca hace nada sin un ángulo, sin una forma de salir ganando.

Pero en el cine es prácticamente territorio virgen. Y ahí está la oportunidad. Corenswet lo describió como «salvar el mundo con tu enemigo jurado», y Hoult habló de «una alianza improbable». Si Gunn logra capturar esa tensión —la desconfianza mutua, el respeto a regañadientes, la certeza de que Luthor está jugando su propio juego— puede ser memorable.

Claro que también puede salir mal. La tentación de hacer a Luthor demasiado simpático, de suavizar sus aristas para que la alianza funcione, es real. Espero que Gunn resista ese impulso. El mejor Luthor es el que te hace dudar, el que casi te convence de que tiene razón, pero nunca deja de ser fundamentalmente egoísta.

¿Dónde encaja Lillard en todo esto?

Matthew Lillard está en un momento curioso de su carrera. Acaba de volver a Scream, apareció en Daredevil: Born Again, y tiene proyectos con A24 en camino. No necesita Man of Tomorrow para mantenerse relevante. Así que cuando alguien como él acepta un papel no revelado en una superproducción, hay que prestar atención.

Mi especulación (y es solo eso): alguien relacionado con la tecnología de Brainiac o LexCorp. Lillard tiene esa energía nerviosa que funcionaría perfectamente para un científico atrapado entre dos mundos, o un político que sirve de peón sin saberlo. Podría ser incluso alguien del Daily Planet, aunque me parece menos probable. Sea quien sea, Gunn no lo ficha para un cameo sin peso.

Construyendo el DCU: paciencia y propósito

Lo que más valoro de cómo Gunn está manejando el DCU es la paciencia. No está intentando hacer su Avengers en la segunda película. Está presentando personajes, estableciendo dinámicas, construyendo un mundo que se sienta vivido. Es el enfoque opuesto al de Snyder, que apostó por lo épico desde el principio, y también distinto al de Nolan, que mantuvo todo contenido y realista.

Gunn está en un punto medio: respeta la mitología, abraza lo fantástico, pero no sacrifica a los personajes por el espectáculo. Lo demostró con The Suicide Squad y Peacemaker. Sabe que nos importará más una batalla final si primero nos importan las personas que luchan en ella.

Man of Tomorrow no llegará hasta julio de 2027. Casi tres años de especulación, filtraciones y construcción de hype. Pero también tres años para que la producción respire, para que el guion se cocine a fuego lento. Y mientras tanto, seguiremos recibiendo noticias como esta: otra pieza del puzzle encajando en su sitio.


Hay algo profundamente satisfactorio en ver cómo se construye un universo cinematográfico cuando quien está al mando realmente entiende el material. Gunn ama estos personajes, tiene historias que contar con ellos, y sabe exactamente qué tipo de DCU quiere construir. ¿Significa eso que todo saldrá perfecto? No necesariamente. DC ha decepcionado antes, incluso con las mejores intenciones. Pero por primera vez en años, siento que hay un plan coherente, una visión clara.

El fichaje de Matthew Lillard es solo la última confirmación de que cada decisión está siendo tomada con intención. Así que sí, seguiremos especulando sobre quién interpreta a quién, sobre cómo encajará todo en el panorama más amplio. Pero mientras tanto, podemos disfrutar del proceso. Porque si algo nos ha enseñado Gunn es que el viaje puede ser tan satisfactorio como el destino. Y este viaje hacia Man of Tomorrow promete ser, como mínimo, interesante.


Valenciano de corazón, fan de DC y de los desayunos largos. Me gusta el cine que emociona, pero más aún el que te deja pensando.

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