“Ben Solo no puede estar vivo”: la decisión que cambio el futuro de Star Wars

Disney canceló “The Hunt for Ben Solo” sin discutir presupuesto. Dos años de trabajo tirados y una comunidad de fans que se niega a rendirse.

✍🏻 Por Alex Reyna

febrero 20, 2026

• Disney canceló «The Hunt for Ben Solo» de Steven Soderbergh sin siquiera preguntar por el presupuesto, tras dos años y medio de desarrollo.

• La única razón oficial fue que los ejecutivos «no creen que Ben Solo pueda estar vivo», sin más explicaciones ni debate creativo.

• Los fans han organizado una campaña masiva con pancartas sobrevolando los estudios Disney, demostrando el poder de una comunidad unida por una historia.


A veces me pregunto qué es lo que realmente mata una película: si la falta de visión, el miedo al riesgo, o simplemente la desconexión entre quienes crean y quienes deciden.

Cuando escuché que Disney había cancelado «The Hunt for Ben Solo» sin ni siquiera sentarse a hablar de números, sentí esa vieja frustración que acompaña a cualquiera que ame las historias complejas. No es solo que se haya perdido una película de Star Wars.

Es que se perdió la oportunidad de explorar algo que la saga necesita desesperadamente: consecuencias reales, redención imperfecta, personajes que cargan con el peso de sus decisiones.

Ben Solo siempre fue el personaje más interesante de la trilogía secuela. Un hombre partido entre la luz y la oscuridad, que eligió el sacrificio final pero nunca tuvo la oportunidad de vivir con esa elección.

Y ahora sabemos que Steven Soderbergh, Adam Driver y la guionista Rebecca Blunt pasaron dos años y medio construyendo una historia sobre él. Una historia que Disney rechazó sin mirar el presupuesto, sin preguntar por localizaciones, sin siquiera intentar entender qué estaban proponiendo.

Solo un «no creemos que Ben Solo pueda estar vivo» y punto. Como si la ciencia ficción no se tratara precisamente de imaginar lo imposible.

Un director, un actor, dos años perdidos

Soderbergh no es un director cualquiera. Es alguien que entiende la economía narrativa, que sabe contar historias íntimas dentro de estructuras grandes.

Imaginar su visión de Star Wars es imaginar algo más cercano a «El Imperio Contraataca» que a un espectáculo de efectos visuales sin alma. Y eso es exactamente lo que Adam Driver destacó cuando habló del guión: lo comparó con el estándar de calidad que definió a la mejor película de la saga original.

Driver llevaba hablando de esta película desde 2021. Cuatro años gestando una idea, desarrollándola con un equipo que claramente entendía el material.

Rebecca Blunt, la guionista, construyó algo que Soderbergh describe como completamente conceptualizado, listo para discutir aspectos prácticos. El director incluso tenía preparada una respuesta sólida sobre el presupuesto. Pero nunca llegó ese momento.

Lo que más me inquieta es la razón oficial: «No creemos que Ben Solo pueda estar vivo». Es una frase que revela mucho sobre cómo se toman decisiones en los grandes estudios.

No se trata de si la historia funciona, de si tiene algo que decir, de si conecta emocionalmente. Se trata de una decisión ejecutiva basada en… ¿qué exactamente?

En Star Wars han vuelto Palpatine, Boba Fett, Darth Maul. La muerte nunca ha sido un obstáculo cuando hay una buena historia que contar.

Cuando el apoyo interno no basta

Lo más revelador es que el proyecto tenía el respaldo completo de Lucasfilm. Kathleen Kennedy, Dave Filoni y Cary Beck lo apoyaban. Son las personas que mejor conocen Star Wars, que entienden su mitología y su potencial narrativo.

Pero la decisión final vino de más arriba: Bob Iger y Alan Bergman, ejecutivos de Disney que probablemente miraron esto como una ecuación de riesgo y beneficio, no como una oportunidad creativa.

Cuando las decisiones se toman en salas de juntas en lugar de en salas de guion, cuando el miedo al fracaso pesa más que la posibilidad de crear algo memorable, perdemos exactamente el tipo de películas que necesitamos.

«The Hunt for Ben Solo» no era solo otra secuela. Era la oportunidad de hacer algo que Star Wars rara vez intenta: mirar hacia atrás con honestidad, explorar el coste real de la redención.

Soderbergh lo expresó con una claridad brutal: dos años y medio de trabajo gratuito para él, Driver y Blunt. Esa es la realidad del desarrollo en Hollywood.

Inviertes tiempo, energía, creatividad, todo sin garantías. Y luego alguien que nunca leyó el guión, que nunca preguntó cuánto costaría, simplemente dice que no.

La respuesta de los fans

La revelación pública de Driver en octubre de 2025 desató algo inesperado: una movilización masiva de fans. No el tipo de campaña tóxica que a veces vemos en internet, sino algo genuinamente positivo.

Financiaron una pancarta que sobrevoló los estudios Walt Disney en Burbank con el mensaje «Save ‘The Hunt for Ben Solo'». Es el tipo de acción que demuestra que las audiencias no solo quieren contenido, quieren historias que importen.

Daisy Ridley, quien compartió pantalla con Driver durante toda la trilogía secuela, expresó su apoyo de una manera especialmente significativa. Habló de cómo el internet se había unido en torno a algo positivo, de cómo esa colectividad puede ser una fuerza constructiva.

En un momento donde las redes sociales suelen amplificar división y negatividad, ver a una comunidad organizarse en torno a una historia que quieren ver es casi revolucionario.

Pero también plantea una pregunta incómoda: ¿por qué los estudios no escuchan hasta que hay pancartas volando sobre sus edificios?

Qué perdimos realmente

Esta historia no es solo sobre una película cancelada. Es sobre cómo valoramos las narrativas complejas, sobre si estamos dispuestos a invertir en historias que desafían, que incomodan, que no ofrecen respuestas fáciles.

Ben Solo es un personaje que representa exactamente eso: la complejidad moral, la posibilidad de cambio, el peso de las decisiones pasadas.

En un momento donde la ciencia ficción debería estar explorando nuestras ansiedades sobre identidad, redención y consecuencias, cancelar una película que prometía hacer exactamente eso se siente como un paso atrás.

No necesitamos más Star Wars que repita fórmulas seguras. Necesitamos Star Wars que se atreva a preguntar qué significa realmente volver de la oscuridad, qué cuesta la redención, si es posible vivir después de haber sido el villano.


Hay algo profundamente irónico en que una saga sobre rebeldes luchando contra un imperio corporativo sea ahora víctima de decisiones corporativas que ignoran la creatividad.

«The Hunt for Ben Solo» podría haber sido la película que la trilogía secuela necesitaba como epílogo: una exploración honesta de lo que significa vivir después del sacrificio, de cómo la galaxia trata a alguien que fue tanto salvador como destructor.

En lugar de eso, tenemos una lección sobre cómo el miedo institucional puede matar historias antes de que siquiera tengan la oportunidad de respirar.

Quizás lo más esperanzador de todo esto es la respuesta de los fans. No aceptaron el silencio, no se resignaron a que esta historia desapareciera sin más.

Y aunque no sabemos si será suficiente para revivir el proyecto, nos recuerda que las mejores historias de ciencia ficción siempre han sido sobre la posibilidad de cambiar lo que parecía inevitable.

A veces, esa posibilidad empieza con una pancarta volando sobre un estudio, llevada por el viento de una comunidad que se niega a dejar morir una historia que merece ser contada.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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